Ausencia

(Por Enayad)
Ausencia de las esquinas de tu cuerpo
beso al aire para que te recorra
me envuelvo en las estrellas de tus manos
quiero encontrarte en lo tibio de mi noche.

Noche que te llama a mi fondo:
llena de quejidos y suspiros
mi lengua ansía probar la sal de tu sexo.

Sexo es lo que imploro,
que tus dedos se vuelvan canto en mis pechos…
tu cadera encontrando mis curvas
humedad resbalando por las piernas.

Inspiración ausente
ausencia de cuerpos
noche que te llama
sexo que te imploro

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Nuestro aniversario de bodas más un amigo.

(Por Liz y Toño)

Cumplimos 20 años de casados, es toda una vida sobre todo cuando nos casamos tan jóvenes. 18 y 19 años) Hicimos una gran fiesta en el jardín de la casa con todos nuestros familiares y amigos.

La fiesta y el vino continuó hasta la madrugada mi esposa estaba feliz y radiante, ella está en muy buenas condiciones físicas con un estómago plano cintura breve, tiene unas nalgas y piernas preciosas, una carita juguetona divina, bailó toda la noche con varios amigos. Su vestido un poco corto y escotado hacía que las miradas de Hugo mi amigo se le desviaran a sus pechos mientras bailaban, él siempre ha convivido muy cerca de nosotros, es amigo desde la infancia. Tiene poco tiempo de haberse divorciado, desde entonces nos frecuenta aún más, nos regaló de bodas varias cajas de vino para la fiesta.

Liz mi mujer estaba feliz era un terroncito de azúcar brindaba con todo mundo, frecuentemente me abrazaba y me besaba en la boca, (como que se vuelven más amorosas en los aniversarios) me decía al oído mientras bailábamos; ¿estás listo para nuestra luna de miel? y me frotaba con el chipote de su panocha mi paquete.

Por ahí de las 3.30 se despedían los últimos invitados, entre ellos nuestros dos hijos que burlonamente nos decían; que nos dejaban solos por que querían otro hermanito. Se llevarían a los abuelos a su casa pues el mayor ya maneja y ahí se quedarían.

Me quedé tomando con mi amigo Hugo, mientras que mi esposa le daba una levantada a todo el tiradero que quedó.

Abrí el refrigerador y vi que quedaban varias botellas de Cava, abrí una botella y serví tres copas, llamé a mi amigo a la cocina para acompañar a mi esposa mientras llenaba la maquina lava trastes, cada vez que mi mujer se agachaba a acomodar un trasto su vestido subía por arriba de sus medias que se veían sostenidas por un liguero negro, los ojos de Hugo destellaban con las piernas y nalgas de mi esposa. Brindamos los tres por los veinte años de casados. (para ese momento los tres estábamos bastante ebrios)

Hugo con el pretexto de felicitar a mi esposa la abrazaba apretándola contra su cuerpo mientras le decía; los quiero mucho; muchas felicidades le besaba una mejilla, y no se le separaba. Al ver esta escena sentí que me estaba excitando, lejos de molestarme empecé a recodar todas nuestras fantasías y las películas porno de tríos, que tanto nos habían calentado, y las veces que yo le insistí a mi mujer que me gustaría verla coger con otro.

Mi esposa lo separó disimuladamente y giró hacia mí para ver mi reacción, yo no le di importancia solo levanté mi copa y brindé con ellos que tomaron su copa a fondo.

Rellenamos las copas y nos fuimos a la sala, mi esposa puso un CD y recogía algunos ceniceros sucios, mientras mi amigo y yo charlábamos de lo bien que se veía mi esposa después de veinte años, mi amigo no la perdía de vista. Tomábamos los tres otra copa de cava, Hugo sacó a bailar a mi mujer, ella me volteaba a ver como negándose pues mi amigo andaba medio borracho y lanzado con ella, yo les decía adelante, mientras voy al baño.

Cuando salí del baño lo hice en forma silenciosa, y me quedé a distancia viéndolos bailar ¡mejilla con mejilla, la manos de mi amigo rozaban la parte de arriba de sus nalgas! mientras mi esposa movía cadenciosamente sus caderas rozando el bulto de mi amigo.

Estaba muy celoso, pues Liz es una persona muy seria con una educación muy a la antigua, y mi amigo lo conozco desde la infancia siempre ha sido un caballero, y en ese momento bailaban totalmente pegados con los ojos cerrados, mientras él le ¡besaba una oreja y su mano derecha bajaba de más, ya le acariciaba suavemente las nalgas!

Yo veía sorprendido el espectáculo, con muchos celos pero con la polla bien parada, es muy difícil de explicar lo que le pasa a uno en ese momento, después de un buen rato de estarlos observando retrocedí unos pasos y cerré la puerta del baño con un golpe, ellos de inmediato se separaron y mi amigo subió sus manos.

Rellene las copas y me senté en el sillón grande a verlos bailar, notaba la polla de mi amigo bien tiesa aunque trataba de ocultarla encorvándose hacia atrás, termino la pieza y tomaron su copa.

Hugo se sentó a mi lado mientras mi mujer se quitaba los zapatos y se sentaba en mis piernas con su cara hacia mi amigo, empezamos a conversar los tres mientras que con mi mano derecha acariciaba las nalgas de Liz. Así mi amigo no podía ver lo que yo estaba haciendo, mi esposa no se atrevía a decir nada y aguantaba la fuerte estrujada de nalgas que le estaba dando, mientras que su vestido subía y los ojos de Hugo se desviaban involuntariamente a las piernas de mi mujer, pues le quedaban de frente y a unos centímetros y mi esposa no hacía nada por cubrir sus muslos.

Después de escuchar la conversación de Hugo de cómo fue que fracaso su matrimonio, y de los gustos sexuales de su ex esposa y él. Nos comentaba que estaba muy caliente, pues desde el divorcio no había cogido con nadie. La plática se volvió candente a cerca de las fantasías que nos gustarían hacer. Yo dejé la idea velada que me gustaría ver a mi esposa coger con otro. Liz me volteo a ver con ojos de plato pero no dijo nada.

Hugo se hizo el disimulado como que no oyó, se puso de pié y nos relleno las copas propuso un brindis por nuestra amistad y por los veinte años de matrimonio, y se sentó más cerca de mi mujer y empezó a alabarla.

Oye Liz; ¿que te has hecho?…. Ahora estás más bella que cuando te casaste, tienes un cuerpazo precioso…. ¿verdad Toño? Que tu mujer está mucho mejor ahora, (Yo asentía con la cabeza) ¿te operaste el busto?

Noo. ¿Por que lo dices?…. ¿verdad Gordo que sigo igual?….. Inflando sus pechos.

Para nada le comente; Ahora estás mucho mejor, te han crecido más los pechos y estás más nalgona……… ¿O tú como la vez Hugo?

Mi amigo asentía sí…. estás muy buena, tus pompas se te ven muy ricas. Y los pechos yo pensé que te los habías operado se te ven más grandes, siempre me has gustado mucho.

Liz se quedó con la boca abierta después de escuchar los comentarios de Hugo.

Mientras la plática subía de tono una mano de él empezó a darle un masaje en el pie que quedaba sobre el sillón, luego disimuladamente acariciaba el tobillo y la pantorrilla de mi mujer que definitivamente las burbujas del cava le estaban pegando se notaba borrachita y sonriente, yo le chupaba una orejita y le metía mi lengua en su oído, mientras seguía acariciando sus nalgas, note como subía su calentura.

Con una mano le empecé a rozar los pechos, y con la otra mano le acariciaba los muslos que se separaron un poco, con la punta de mis dedos le llegué a rozar la panochita que estaba bastante húmeda. Hugo tenía los ojos desorbitados intentando ver por debajo del vestido, mientras que con sus manos le acariciaba las pantorrillas, que estaban apoyadas sobre sus piernas.

Mientras mi esposa y yo nos dábamos un beso profundo, durante el beso tomé una mano de mi amigo y la puse por el lado interno del muslo de Liz donde terminan las medias y retire mi mano, la respiración de mi esposa se empezó a entrecortar, ella seguro notaba que la mano que acariciaba sus muslos y rozaba su coñito no era la mía, pero seguíamos en aquel interminable beso, parecía que mi mujer no quería que terminara ese momento, se escapaban algunos gemidos de su garganta y no me soltaba la lengua.

Llegó el momento de separar nuestras bocas, y mi esposa estaba a mil seguía su cabeza recargada en mi hombro, con su mirada verificaba de reojo que la mano que acariciaba sus muslos no era la mía, gemía suavemente separando más sus piernas, pues Hugo seguía acariciando por ahí, solo que su vestido estaba levantado mostrando su liguero y sus preciosas piernas.

De inmediato nos besamos con fuego y lentamente le desabroche el vestido, el cual cayó hasta su cintura, traía un conjunto de lencería de infarto pues era mi regalo de aniversario, las tetas se le veían enormes, le pedí que se pusiera de pié y diera una vuelta para que nos lo modelara.

¡No Papi me da mucha pena!!…. Por que lo escogí muy sexy y atrevido para darte una sorpresa, no contaba con que Hugo también lo iba a ver.

Hugo gritaba; ¡por mi no te apenes! estás buenísima, anda no seas malita modélalo que me muero de ganas de verte…. Creo que estoy soñando…… Hazlo ¿síii?

Entonces mi esposa de pié, se saca el vestido gira lentamente dejando ver sus respingonas nalgas totalmente desnudas pues el cordelito de la tanga no se veía, con su liguero y sus medias negras y un micro sostén del cual desbordaban sus tetas blancas, pero lo más caliente de todo es que se apreciaba una gran mancha blanca de sus jugos en la tanguita.

Descorché otra botella de cava y nos tomamos la copa. Hugo estaba de pié tomando su mano guiando los giros de mi esposa, ya no ocultaba su gran bulto en el pantalón y repasaba con sus ojos de deseo todo el cuerpo de mi mujer, yo estaba a mil sentado en el sillón viendo como la saboreaba Hugo.

Mi esposa desinhibida por las copas en uno de los giros rozó con sus nalgas el bulto de Hugo y gritó:

¡Que bárbaro como tienes duro tu “ese”…Ja, ja, ja!!!!!!…. ¡Mira gordo como esta tu amigo!…………. ¡¡ Parece burro….Ja, ja, ja!!!

Me sacudí los celos y me levante del sillón y le desabroche el sujetador y brincaron sus pezones rosas súper duros, les di una rápida chupada y que le comento a mi esposa; haber pásalos por su cara, para que te diga si son operados.

Hugo se abalanzó sobre las tetas y les daba una mamada con todas sus fuerzas, mientras chupaba una, pellizcaba con ansias el pezón de la otra y luego cambiaba de chichi, mi esposa tenía una cara de lujuria con sus manos acariciaba la nuca de mi amigo.

Hugo besó a mi mujer en la boca trenzando las lenguas en un profundo beso, mientras yo me hincaba por detrás de mi esposa para bajar su tanguita, mientras lo hacía tomé una mano de mi esposa y la puse en la verga de mi amigo, de inmediato le empezó a sobar y apretar su verga.

Cuando terminaron el beso se separaron, y mi esposa giró hacia mí y ¡¡sorpresa!!…… ¡Se había depilado totalmente su panochita¡ ella exclamó:

¡Es otra sorpresa de aniversario!…… ¡me la depilé para ti!… Ojala que te guste mi amor.

Hugo la veía con ojos de plato por primera vez totalmente desnuda, gritaba; que ¡viejota eres, estas buenísima! solo por que los conozco lo creo, después de dos hijos y veinte años de casada es increíble ¡¡estás riquísima mamazota!! La tomaba de su mano y la hacía girar escudriñando con sus ojos todo el cuerpo se la comía con la vista, le acariciaba la panocha mientras le susurraba al oído:… ¡que rica peloncita, está preciosa!

Le dije a mi amigo a ver encuérate, por que mi mujercita nunca ha visto otra verga en vivo y a todo color, es un regalito que le quiero hacer de aniversario. No acababa de decirlo cuando de inmediato se arrancaba la ropa, en menos que se los cuento ya estaba solo en boxers con un bultote como tienda de campaña.

Haber mi amor abre tu regalito, hoy puedes hacer todo lo que quieras con él, espero que lo disfrutes mucho mi vida. (Me tuve que morder un huevo para decir esto, pues me estaban dando unos celos de la chingada)

Mi esposa tímidamente se acerco a mi amigo y tocaba por arriba de la tela húmeda la polla, se hinco frente al bulto y le fue bajando los calzones y brotó con un respingo la verga de mi amigo, bien parada, más larga que la mía con la cabeza morada le escurría una babita espesa que mi mujercita embarraba con su dedo pulgar le pajeaba muy lentamente mientras le acariciaba los huevos.

Volteando a mí con una cara de calentura me decía: ¡La tiene muy grande,… ¿verdad Papi?!…. Y está muy dura……………. ¿Le puedo dar una probadita?

Le puedes hacer lo que quieras…. ¿o no es así Hugo? Si claro… Los dos estaban muy tensos.

Anda animé a mi mujer; enséñale que rico sabes mamar y todo lo que has aprendido en estos veinte años.

Mi esposa empezó a darle una mamada de campeonato, trataba de tragarse toda la verga pero no podía era demasiado larga. Yo estaba en órbita viendo a mi mujer mamar el glande mientras pajeaba el tronco, los celos subían y bajaban pero el morbo subía cada vez más y más, como que los celos por momento iban bajando, me dispuse a disfrutar.

Las piernas de Hugo temblaban entonces le dije; por que no te sientas en el sillón, se sentó y la verga ahora se le veía más grande, la cabeza de mi esposa subía y bajaba a toda velocidad y las nalgas se le veían preciosas como las movía de un lado al otro, me metí entre las nalgas de Liz a mamarle su culito y su panocha, estaba encharcada aventando leche como si estuviera eyaculando, el clítoris lo tenía duro totalmente de fuera, su panocha sabía riquísima sus jugos brotaban hasta sus muslos. Nunca la había visto así de caliente, me tuve que secar la boca y la nariz con una servilleta.

Luego de un rato me senté desnudo junto a mi amigo, entonces mi mujercita se cambió de verga y me daba unas mamadas riquísimas mientras con la otra mano pajeaba lentamente la polla de Hugo, yo estaba a mil y le susurré a mi esposa; si no te lo coges ahora le vas a sacar toda la leche con la mano, y te vas a quedar con las ganas de probarla.

Ella de inmediato brincó como resorte, y yo me fui atrás de mi adorada mujercita para tener una vista en primer plano de cómo mi amigo se la iba a coger, se subió al sillón se hinco sobre la verga de Hugo, pero ésta estaba demasiado larga y le sobrepasaba la entrada de su coño, entonces se tuvo que poner de pié sobre el sillón. Hugo aprovechó para darle a la pasada una mamada en su coñito que le arranco un orgasmo, se le aflojaron las piernas a mi mujer, la sostenía de las nalgas y se las estrujaba con fuerza.

Liz descendió para que la cabeza de la polla le llegara a la entrada de su coño, una vez que le centró el glande la verga fue desapareciendo, ella se hincaba, mi corazón latía a mil pulsaciones por minuto es una emoción indescriptible ¡¡ver a tu amada esposa como le va entrando la verga de otro cabrón!! ……. Como que se te parte el corazón.

Los gemidos y jadeos de mi mujer eran tremendos le bañaba la verga con sus jugos subía y bajaba metiéndose casi toda, uff que escena, mientras mi amigo le oprimía las tetas y mordía su pezones, se besaban con las lenguas de fuera, era toda una actriz porno solo enfundada en sus medias y liguero negro, yo le estrujaba las nalgas y me asomaba a ver el metisaca que se estaban dando.

Los celos subieron cuando volvió a jadiar y a gemir como puta, sus orgasmos eran interminables sus corridas bañaban los huevos de Hugo, me serví otra copa de cava y la tomé de un trago, giraba por todos lados para tener una mejor vista de la tremenda cogida que se estaban dando.

Los gritos de Hugo: ¡¡¡Que rico coges eres lo máximo!!!……. !Que nalgas tan sabrosas tieness, y tu coñito es una maravilla!! Uff… ¡lo tienes muy apretado, Haaagg que rico!

Mientras le apretaba de las nalgas y se la dejaba ir hasta los huevos, mi esposa gritaba:

¡¡ Así, así cojéeme asíiiiiii!! Uff. ¡Haaaggh… Que ricoo!

Mi esposa me volteaba a ver con cara de lujuria extrema y me gritaba;

¡Papi…… tu amigo me está cogiendo bien ricoo!!!……… ¡¿Así me querías ver?!!!

Hugo acelero más sus embestidas y grito; ¡me voy a venir!! Mi esposa jadiaba y gemía con todo, le venía otro orgasmo, mi amigo jadiaba se les veían las contracciones y punzadas en el coño de mi mujer se estaban corriendo al mismo tiempo, mientras él le acariciaba el culo con sus dedos. Con más gritos y jadeos los dos, se convulsionaban y terminaron con un profundo beso.

Un rato después se separaban, y salía un rió de leche del coño de mi mujer que me dijo:

Espera déjame ir al baño a asearme……. ¡Estoy llena de semen!!!

Le conteste ¡noo!! Es que ya no aguanto más, y la jalé a la alfombra le abrí las piernas y se la deje ir de un solo empujón a fondo, se sentía bien rico su coño abierto y lleno de leche, me daba mucho morbo cogerme a mi esposa con su panocha recién usada por otro cabrón. ¡¡Que delicioso, que morbo!!

Yo pienso que mi esposa sentía el mismo morbo de tener mi verga en su panocha bañada por la leche de otro, por que le vino un orgasmo tremendo, nos besábamos trenzando las lenguas se movían sus nalgas como nunca, gemía y gritaba de placer. Ahora Hugo es el que nos veía coger con ojos de plato por todos los ángulos posibles.

No aguante mucho tiempo mi excitación era tremenda, la leche de Hugo me producía un raro efecto en la verga como que me calentaba más, el coño de mi esposa me ordeñaba así que empecé a aventar leche, no paraba eran chorros y chorros nunca me había corrido así de fuerte.

Mi esposa corrió al baño con sus manos en la panocha para evitar que la leche cayera al piso, Hugo ya tenía preparadas las copas. Caímos agotados en el sillón. Hugo se veía nervioso le dije; no te preocupes de nada somos amigos, muchas veces Liz y yo hemos fantaseado de que ella cogiera con otro. Yo no tenía nada planeado pero las cosas se dieron de maravilla y que mejor que fue contigo.

Hugo me confió: Bueno quiero que sepas que yo los quiero como hermanos, Liz siempre me ha gustado mucho pero no hay nada de romance, solo que ella ha sido mi fantasía sexual durante mucho tiempo, espero que lo que pasó no afecte nuestra amistad, para mi coger con ustedes fue un sueño hecho realidad y espero que no sea la última vez, ojala que lo que te he dicho no te moleste.

Para nada, al contrario me halagas con lo que me dices, en eso salió mi esposa del baño también nerviosa recogiendo su ropa que estaba tirada por toda la sala, y le llame; a ver Liz ven para acá; si Papi dime……… Mira lo que paso hoy no te debe de apenar, aquí mi amigo me acaba de confesar que tu fuiste su “fantasía sexual” durante muchos años y que lo has hecho muy feliz.

Tú y yo habíamos fantaseado muchos años de que cogieras con otro tipo, nuestras fantasías al fin se hicieron realidad. Entonces aquí no ha pasado nada. Solo que siento unos cuernotes de reno Canadiense.

Soltaron una carcajada, mi esposa apuró su copa, a ver mi amor deja toda tu ropita y déjanos verte desnuda, luego ven y siéntate aquí entre nosotros, mi esposa muy coquetamente giró varias veces mostrando su desnudez pues se había quitado su liguero y medias pues nos comentaba; que hasta las medias estaban empapadas de leche. Movía sus nalgas de un lado al otro mientras tomaba asiento entre mi amigo y yo, Hugo de inmediato le acariciaba las tetas, ella tomaba una verga en cada mano, la de Hugo respondió de inmediato a las caricias que mi esposa le hacía.

Liz le preguntaba a mi amigo mientras sus manos nos pajeaban lentamente:

Mmmhh…… Así que he sido tu fantasía sexual por muchos años, ¿y cuales son tus fantasías? ……. ¿Me imaginabas mejor de lo que estoy? (Levantando sus pechos)

Hugo tartamudeaba; siempre me has gustado mucho, y además déjame decirte que estás muchísimo mejor de lo que pensaba, nunca me imaginé que estuvieras tan buena y que cogieras tan rico, no sabes la cantidad de pajas que me he hecho a tu salud oliendo tus pantys.

¡¡¡ ¿Cómo que oliendo mis pantys?!!!………………. ¿A que te refieres?

Pues me da mucha pena confesarlo; pero una vez que vine a una fiesta el baño de visitas estaba ocupado y entré a tu baño, vi que en el bote de la ropa sucia estaban arriba unas pantys bastante húmedas, mientras orinaba aspire tu aroma se me paró de inmediato y me la jalé; en 30 segundos me corrí y me excitaron tanto tus pantys que me las robé.

¡Pinche Hugo tan cabrón!!… ¿Y cuando te masturbas como me imaginas? (Liz tomaba otra copa de cava, se veía más caliente y atrevida)

Pues como si estuvieras empinada hacia el frente mostrándome tus nalgas que siempre me han vuelto loco, imaginaba tu coñito con sus labios abiertos y tu culito precioso.

Mi mujer se levanto, tomó su copa y recargó su estomago en el brazo del sillón de enfrente y se puso en posición separando sus piernas mostrándonos el culo.

¿Así me imaginabas?……………… ¿Es como te gusta?

¡Sí así! le exclamaba Hugo mientras se pajeaba su verga a toda velocidad.

¿Y luego que más pensabas?.. ¿Qué movía las nalgas así?……. Ja, ja… ¡Que cara de calentura tienen los dos!………………………………… ¡Dime que más te imaginabas!

Pues que me acercaba por detrás y te mamaba tu coñito y luego te cogía de perrito.

Haber Huguito; así te gusta…. (Levantaba y movía más las nalgas.) Y jadiando le pedía a mi amigo: Que esperas para darme un besito en mi puchita.

Hugo se hincó atrás abrió las nalgas de mi esposa y le daba una mamada con todas sus ganas. Sí así me gusta mucho susurraba mi mujer, le empezó a acariciar las nalgas y a correr su lengua por el coñito y culo. Mientras ella se mordía los labios y cerraba los ojos por las mamadas tan intensas que le daba mi amigo.

Un momento después Hugo rozaba su glande en la entrada del coño, luego la verga punzante de mi amigo se iba deslizando lentamente hacia adentro, mi esposa lo recibía con frenético movimiento de nalgas y un ¡haaagg que ricoo me la estás metiendo!!!

Hugo tenía una cara de placer supremo, le apretaba con sus manos las nalgas y se la sacaba lentamente casi toda para volverla a hundir de nuevo, con cada bombeo la verga se encajaba más profundamente, hasta que ¡se la metió toda! y se la dejo bien clavada por un momento.

A mi esposa le temblaban las piernas y las nalgas del orgasmo tan salvaje que tenía, jadeaba y gritaba ¡ayy que ricoo me estas cogiendo!! Síguele así ¡huyyy siento que me llenas toda, ayy que ricoo!……….. ¡¡Que sabrosa esta tú verga dame máaas!!

Los malditos celos me estaban pegando de nuevo, de ver como el coño le apretaba la verga completa y la golosa todavía pedía más, mejor dejé de ver por atrás a mi mujer y le puse mi polla en la boca para callar sus gritos, le daba unos chupetones tremendos se la metía rebasando el glande su garganta, los empujones de verga que le daba Hugo servían para que ella me pajeara el glande con sus anguinas, uff, que sensación y que escena tan caliente.

Le susurraba a mi esposa; pareces actriz porno con dos vergas al mismo tiempo, cuantas veces fantaseamos estar así, disfruta eres la puta más cachonda del mundo. Su calentura subió con mis palabras, jadiaba y me mamaba con todo, mientras sus nalgas las movía en una forma tremenda ordeñando la verga de mi amigo.

Estábamos los tres en la gloria, resoplábamos, jadeos de todos tipos en todos los tonos, Hugo gritaba; ¡¡que ricoo coges estas sabrosísima me voy a correr!! Estaba jadiando con los ojos cerrados inmóvil con la verga hundida en el fondo del coño de mi esposa corriéndose y resoplando, yo descargando mi leche en la garganta de mi mujer. Ella jadeando me volteaba a ver fijamente a los ojos con una cara de puta insaciable con sus labios escurriendo leche.

Nos quedamos los tres exhaustos sentados en el sillón, no nos podíamos mover mi esposa se limpiaba los labios con su mano, Hugo inconcientemente le besó la boca y se llevó una buena cantidad de mi leche en su lengua.

El sol iluminaba las ventanas de la casa, Hugo se vistió y se despidió de mí dándome las gracias por “todo.” Mi esposa solo se puso el vestido encima y lo acompaño a la puerta de la calle donde alcancé a ver como mi amigo le daba un besote en la boca mientras le estrujaba las nalgas.

Mi esposa regresó caminando hacia a mí con una cara de satisfacción, le extendí los brazos y le dije; venga mi putita, acérquese con Papi. Le levante el vestido y metí la palma de mi mano entre sus piernas frotando su panocha, inmediatamente me la dejó llena de leche de Hugo se la embarré en las nalgas y le dije; que buena cogida le pusiste. Feliz aniversario mi amor.

Ahora mi esposa y yo cogemos a diario con una enorme pasión que habíamos perdido. Han pasado dos semanas, mi amigo me llama todos los días para “saludarnos” mi esposa no quiere repetir la acción aduciendo que estaba muy ebria, que eso ya pasó. Ustedes que opinan.

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Cumplimos 20 años de casados, es toda una vida sobre todo cuando nos casamos tan jóvenes. 18 y 19 años) Hicimos una gran fiesta en el jardín de la casa con todos nuestros familiares y amigos.

La fiesta y el vino continuó hasta la madrugada mi esposa estaba feliz y radiante, ella está en muy buenas condiciones físicas con un estómago plano cintura breve, tiene unas nalgas y piernas preciosas, una carita juguetona divina, bailó toda la noche con varios amigos. Su vestido un poco corto y escotado hacía que las miradas de Hugo mi amigo se le desviaran a sus pechos mientras bailaban, él siempre ha convivido muy cerca de nosotros, es amigo desde la infancia. Tiene poco tiempo de haberse divorciado, desde entonces nos frecuenta aún más, nos regaló de bodas varias cajas de vino para la fiesta.

Liz mi mujer estaba feliz era un terroncito de azúcar brindaba con todo mundo, frecuentemente me abrazaba y me besaba en la boca, (como que se vuelven más amorosas en los aniversarios) me decía al oído mientras bailábamos; ¿estás listo para nuestra luna de miel? y me frotaba con el chipote de su panocha mi paquete.

Por ahí de las 3.30 se despedían los últimos invitados, entre ellos nuestros dos hijos que burlonamente nos decían; que nos dejaban solos por que querían otro hermanito. Se llevarían a los abuelos a su casa pues el mayor ya maneja y ahí se quedarían.

Me quedé tomando con mi amigo Hugo, mientras que mi esposa le daba una levantada a todo el tiradero que quedó.

Abrí el refrigerador y vi que quedaban varias botellas de Cava, abrí una botella y serví tres copas, llamé a mi amigo a la cocina para acompañar a mi esposa mientras llenaba la maquina lava trastes, cada vez que mi mujer se agachaba a acomodar un trasto su vestido subía por arriba de sus medias que se veían sostenidas por un liguero negro, los ojos de Hugo destellaban con las piernas y nalgas de mi esposa. Brindamos los tres por los veinte años de casados. (para ese momento los tres estábamos bastante ebrios)

Hugo con el pretexto de felicitar a mi esposa la abrazaba apretándola contra su cuerpo mientras le decía; los quiero mucho; muchas felicidades le besaba una mejilla, y no se le separaba. Al ver esta escena sentí que me estaba excitando, lejos de molestarme empecé a recodar todas nuestras fantasías y las películas porno de tríos, que tanto nos habían calentado, y las veces que yo le insistí a mi mujer que me gustaría verla coger con otro.

Mi esposa lo separó disimuladamente y giró hacia mí para ver mi reacción, yo no le di importancia solo levanté mi copa y brindé con ellos que tomaron su copa a fondo.

Rellenamos las copas y nos fuimos a la sala, mi esposa puso un CD y recogía algunos ceniceros sucios, mientras mi amigo y yo charlábamos de lo bien que se veía mi esposa después de veinte años, mi amigo no la perdía de vista. Tomábamos los tres otra copa de cava, Hugo sacó a bailar a mi mujer, ella me volteaba a ver como negándose pues mi amigo andaba medio borracho y lanzado con ella, yo les decía adelante, mientras voy al baño.

Cuando salí del baño lo hice en forma silenciosa, y me quedé a distancia viéndolos bailar ¡mejilla con mejilla, la manos de mi amigo rozaban la parte de arriba de sus nalgas! mientras mi esposa movía cadenciosamente sus caderas rozando el bulto de mi amigo.

Estaba muy celoso, pues Liz es una persona muy seria con una educación muy a la antigua, y mi amigo lo conozco desde la infancia siempre ha sido un caballero, y en ese momento bailaban totalmente pegados con los ojos cerrados, mientras él le ¡besaba una oreja y su mano derecha bajaba de más, ya le acariciaba suavemente las nalgas!

Yo veía sorprendido el espectáculo, con muchos celos pero con la polla bien parada, es muy difícil de explicar lo que le pasa a uno en ese momento, después de un buen rato de estarlos observando retrocedí unos pasos y cerré la puerta del baño con un golpe, ellos de inmediato se separaron y mi amigo subió sus manos.

Rellene las copas y me senté en el sillón grande a verlos bailar, notaba la polla de mi amigo bien tiesa aunque trataba de ocultarla encorvándose hacia atrás, termino la pieza y tomaron su copa.

Hugo se sentó a mi lado mientras mi mujer se quitaba los zapatos y se sentaba en mis piernas con su cara hacia mi amigo, empezamos a conversar los tres mientras que con mi mano derecha acariciaba las nalgas de Liz. Así mi amigo no podía ver lo que yo estaba haciendo, mi esposa no se atrevía a decir nada y aguantaba la fuerte estrujada de nalgas que le estaba dando, mientras que su vestido subía y los ojos de Hugo se desviaban involuntariamente a las piernas de mi mujer, pues le quedaban de frente y a unos centímetros y mi esposa no hacía nada por cubrir sus muslos.

Después de escuchar la conversación de Hugo de cómo fue que fracaso su matrimonio, y de los gustos sexuales de su ex esposa y él. Nos comentaba que estaba muy caliente, pues desde el divorcio no había cogido con nadie. La plática se volvió candente a cerca de las fantasías que nos gustarían hacer. Yo dejé la idea velada que me gustaría ver a mi esposa coger con otro. Liz me volteo a ver con ojos de plato pero no dijo nada.

Hugo se hizo el disimulado como que no oyó, se puso de pié y nos relleno las copas propuso un brindis por nuestra amistad y por los veinte años de matrimonio, y se sentó más cerca de mi mujer y empezó a alabarla.

Oye Liz; ¿que te has hecho?…. Ahora estás más bella que cuando te casaste, tienes un cuerpazo precioso…. ¿verdad Toño? Que tu mujer está mucho mejor ahora, (Yo asentía con la cabeza) ¿te operaste el busto?

Noo. ¿Por que lo dices?…. ¿verdad Gordo que sigo igual?….. Inflando sus pechos.

Para nada le comente; Ahora estás mucho mejor, te han crecido más los pechos y estás más nalgona……… ¿O tú como la vez Hugo?

Mi amigo asentía sí…. estás muy buena, tus pompas se te ven muy ricas. Y los pechos yo pensé que te los habías operado se te ven más grandes, siempre me has gustado mucho.

Liz se quedó con la boca abierta después de escuchar los comentarios de Hugo.

Mientras la plática subía de tono una mano de él empezó a darle un masaje en el pie que quedaba sobre el sillón, luego disimuladamente acariciaba el tobillo y la pantorrilla de mi mujer que definitivamente las burbujas del cava le estaban pegando se notaba borrachita y sonriente, yo le chupaba una orejita y le metía mi lengua en su oído, mientras seguía acariciando sus nalgas, note como subía su calentura.

Con una mano le empecé a rozar los pechos, y con la otra mano le acariciaba los muslos que se separaron un poco, con la punta de mis dedos le llegué a rozar la panochita que estaba bastante húmeda. Hugo tenía los ojos desorbitados intentando ver por debajo del vestido, mientras que con sus manos le acariciaba las pantorrillas, que estaban apoyadas sobre sus piernas.

Mientras mi esposa y yo nos dábamos un beso profundo, durante el beso tomé una mano de mi amigo y la puse por el lado interno del muslo de Liz donde terminan las medias y retire mi mano, la respiración de mi esposa se empezó a entrecortar, ella seguro notaba que la mano que acariciaba sus muslos y rozaba su coñito no era la mía, pero seguíamos en aquel interminable beso, parecía que mi mujer no quería que terminara ese momento, se escapaban algunos gemidos de su garganta y no me soltaba la lengua.

Llegó el momento de separar nuestras bocas, y mi esposa estaba a mil seguía su cabeza recargada en mi hombro, con su mirada verificaba de reojo que la mano que acariciaba sus muslos no era la mía, gemía suavemente separando más sus piernas, pues Hugo seguía acariciando por ahí, solo que su vestido estaba levantado mostrando su liguero y sus preciosas piernas.

De inmediato nos besamos con fuego y lentamente le desabroche el vestido, el cual cayó hasta su cintura, traía un conjunto de lencería de infarto pues era mi regalo de aniversario, las tetas se le veían enormes, le pedí que se pusiera de pié y diera una vuelta para que nos lo modelara.

¡No Papi me da mucha pena!!…. Por que lo escogí muy sexy y atrevido para darte una sorpresa, no contaba con que Hugo también lo iba a ver.

Hugo gritaba; ¡por mi no te apenes! estás buenísima, anda no seas malita modélalo que me muero de ganas de verte…. Creo que estoy soñando…… Hazlo ¿síii?

Entonces mi esposa de pié, se saca el vestido gira lentamente dejando ver sus respingonas nalgas totalmente desnudas pues el cordelito de la tanga no se veía, con su liguero y sus medias negras y un micro sostén del cual desbordaban sus tetas blancas, pero lo más caliente de todo es que se apreciaba una gran mancha blanca de sus jugos en la tanguita.

Descorché otra botella de cava y nos tomamos la copa. Hugo estaba de pié tomando su mano guiando los giros de mi esposa, ya no ocultaba su gran bulto en el pantalón y repasaba con sus ojos de deseo todo el cuerpo de mi mujer, yo estaba a mil sentado en el sillón viendo como la saboreaba Hugo.

Mi esposa desinhibida por las copas en uno de los giros rozó con sus nalgas el bulto de Hugo y gritó:

¡Que bárbaro como tienes duro tu “ese”…Ja, ja, ja!!!!!!…. ¡Mira gordo como esta tu amigo!…………. ¡¡ Parece burro….Ja, ja, ja!!!

Me sacudí los celos y me levante del sillón y le desabroche el sujetador y brincaron sus pezones rosas súper duros, les di una rápida chupada y que le comento a mi esposa; haber pásalos por su cara, para que te diga si son operados.

Hugo se abalanzó sobre las tetas y les daba una mamada con todas sus fuerzas, mientras chupaba una, pellizcaba con ansias el pezón de la otra y luego cambiaba de chichi, mi esposa tenía una cara de lujuria con sus manos acariciaba la nuca de mi amigo.

Hugo besó a mi mujer en la boca trenzando las lenguas en un profundo beso, mientras yo me hincaba por detrás de mi esposa para bajar su tanguita, mientras lo hacía tomé una mano de mi esposa y la puse en la verga de mi amigo, de inmediato le empezó a sobar y apretar su verga.

Cuando terminaron el beso se separaron, y mi esposa giró hacia mí y ¡¡sorpresa!!…… ¡Se había depilado totalmente su panochita¡ ella exclamó:

¡Es otra sorpresa de aniversario!…… ¡me la depilé para ti!… Ojala que te guste mi amor.

Hugo la veía con ojos de plato por primera vez totalmente desnuda, gritaba; que ¡viejota eres, estas buenísima! solo por que los conozco lo creo, después de dos hijos y veinte años de casada es increíble ¡¡estás riquísima mamazota!! La tomaba de su mano y la hacía girar escudriñando con sus ojos todo el cuerpo se la comía con la vista, le acariciaba la panocha mientras le susurraba al oído:… ¡que rica peloncita, está preciosa!

Le dije a mi amigo a ver encuérate, por que mi mujercita nunca ha visto otra verga en vivo y a todo color, es un regalito que le quiero hacer de aniversario. No acababa de decirlo cuando de inmediato se arrancaba la ropa, en menos que se los cuento ya estaba solo en boxers con un bultote como tienda de campaña.

Haber mi amor abre tu regalito, hoy puedes hacer todo lo que quieras con él, espero que lo disfrutes mucho mi vida. (Me tuve que morder un huevo para decir esto, pues me estaban dando unos celos de la chingada)

Mi esposa tímidamente se acerco a mi amigo y tocaba por arriba de la tela húmeda la polla, se hinco frente al bulto y le fue bajando los calzones y brotó con un respingo la verga de mi amigo, bien parada, más larga que la mía con la cabeza morada le escurría una babita espesa que mi mujercita embarraba con su dedo pulgar le pajeaba muy lentamente mientras le acariciaba los huevos.

Volteando a mí con una cara de calentura me decía: ¡La tiene muy grande,… ¿verdad Papi?!…. Y está muy dura……………. ¿Le puedo dar una probadita?

Le puedes hacer lo que quieras…. ¿o no es así Hugo? Si claro… Los dos estaban muy tensos.

Anda animé a mi mujer; enséñale que rico sabes mamar y todo lo que has aprendido en estos veinte años.

Mi esposa empezó a darle una mamada de campeonato, trataba de tragarse toda la verga pero no podía era demasiado larga. Yo estaba en órbita viendo a mi mujer mamar el glande mientras pajeaba el tronco, los celos subían y bajaban pero el morbo subía cada vez más y más, como que los celos por momento iban bajando, me dispuse a disfrutar.

Las piernas de Hugo temblaban entonces le dije; por que no te sientas en el sillón, se sentó y la verga ahora se le veía más grande, la cabeza de mi esposa subía y bajaba a toda velocidad y las nalgas se le veían preciosas como las movía de un lado al otro, me metí entre las nalgas de Liz a mamarle su culito y su panocha, estaba encharcada aventando leche como si estuviera eyaculando, el clítoris lo tenía duro totalmente de fuera, su panocha sabía riquísima sus jugos brotaban hasta sus muslos. Nunca la había visto así de caliente, me tuve que secar la boca y la nariz con una servilleta.

Luego de un rato me senté desnudo junto a mi amigo, entonces mi mujercita se cambió de verga y me daba unas mamadas riquísimas mientras con la otra mano pajeaba lentamente la polla de Hugo, yo estaba a mil y le susurré a mi esposa; si no te lo coges ahora le vas a sacar toda la leche con la mano, y te vas a quedar con las ganas de probarla.

Ella de inmediato brincó como resorte, y yo me fui atrás de mi adorada mujercita para tener una vista en primer plano de cómo mi amigo se la iba a coger, se subió al sillón se hinco sobre la verga de Hugo, pero ésta estaba demasiado larga y le sobrepasaba la entrada de su coño, entonces se tuvo que poner de pié sobre el sillón. Hugo aprovechó para darle a la pasada una mamada en su coñito que le arranco un orgasmo, se le aflojaron las piernas a mi mujer, la sostenía de las nalgas y se las estrujaba con fuerza.

Liz descendió para que la cabeza de la polla le llegara a la entrada de su coño, una vez que le centró el glande la verga fue desapareciendo, ella se hincaba, mi corazón latía a mil pulsaciones por minuto es una emoción indescriptible ¡¡ver a tu amada esposa como le va entrando la verga de otro cabrón!! ……. Como que se te parte el corazón.

Los gemidos y jadeos de mi mujer eran tremendos le bañaba la verga con sus jugos subía y bajaba metiéndose casi toda, uff que escena, mientras mi amigo le oprimía las tetas y mordía su pezones, se besaban con las lenguas de fuera, era toda una actriz porno solo enfundada en sus medias y liguero negro, yo le estrujaba las nalgas y me asomaba a ver el metisaca que se estaban dando.

Los celos subieron cuando volvió a jadiar y a gemir como puta, sus orgasmos eran interminables sus corridas bañaban los huevos de Hugo, me serví otra copa de cava y la tomé de un trago, giraba por todos lados para tener una mejor vista de la tremenda cogida que se estaban dando.

Los gritos de Hugo: ¡¡¡Que rico coges eres lo máximo!!!……. !Que nalgas tan sabrosas tieness, y tu coñito es una maravilla!! Uff… ¡lo tienes muy apretado, Haaagg que rico!

Mientras le apretaba de las nalgas y se la dejaba ir hasta los huevos, mi esposa gritaba:

¡¡ Así, así cojéeme asíiiiiii!! Uff. ¡Haaaggh… Que ricoo!

Mi esposa me volteaba a ver con cara de lujuria extrema y me gritaba;

¡Papi…… tu amigo me está cogiendo bien ricoo!!!……… ¡¿Así me querías ver?!!!

Hugo acelero más sus embestidas y grito; ¡me voy a venir!! Mi esposa jadiaba y gemía con todo, le venía otro orgasmo, mi amigo jadiaba se les veían las contracciones y punzadas en el coño de mi mujer se estaban corriendo al mismo tiempo, mientras él le acariciaba el culo con sus dedos. Con más gritos y jadeos los dos, se convulsionaban y terminaron con un profundo beso.

Un rato después se separaban, y salía un rió de leche del coño de mi mujer que me dijo:

Espera déjame ir al baño a asearme……. ¡Estoy llena de semen!!!

Le conteste ¡noo!! Es que ya no aguanto más, y la jalé a la alfombra le abrí las piernas y se la deje ir de un solo empujón a fondo, se sentía bien rico su coño abierto y lleno de leche, me daba mucho morbo cogerme a mi esposa con su panocha recién usada por otro cabrón. ¡¡Que delicioso, que morbo!!

Yo pienso que mi esposa sentía el mismo morbo de tener mi verga en su panocha bañada por la leche de otro, por que le vino un orgasmo tremendo, nos besábamos trenzando las lenguas se movían sus nalgas como nunca, gemía y gritaba de placer. Ahora Hugo es el que nos veía coger con ojos de plato por todos los ángulos posibles.

No aguante mucho tiempo mi excitación era tremenda, la leche de Hugo me producía un raro efecto en la verga como que me calentaba más, el coño de mi esposa me ordeñaba así que empecé a aventar leche, no paraba eran chorros y chorros nunca me había corrido así de fuerte.

Mi esposa corrió al baño con sus manos en la panocha para evitar que la leche cayera al piso, Hugo ya tenía preparadas las copas. Caímos agotados en el sillón. Hugo se veía nervioso le dije; no te preocupes de nada somos amigos, muchas veces Liz y yo hemos fantaseado de que ella cogiera con otro. Yo no tenía nada planeado pero las cosas se dieron de maravilla y que mejor que fue contigo.

Hugo me confió: Bueno quiero que sepas que yo los quiero como hermanos, Liz siempre me ha gustado mucho pero no hay nada de romance, solo que ella ha sido mi fantasía sexual durante mucho tiempo, espero que lo que pasó no afecte nuestra amistad, para mi coger con ustedes fue un sueño hecho realidad y espero que no sea la última vez, ojala que lo que te he dicho no te moleste.

Para nada, al contrario me halagas con lo que me dices, en eso salió mi esposa del baño también nerviosa recogiendo su ropa que estaba tirada por toda la sala, y le llame; a ver Liz ven para acá; si Papi dime……… Mira lo que paso hoy no te debe de apenar, aquí mi amigo me acaba de confesar que tu fuiste su “fantasía sexual” durante muchos años y que lo has hecho muy feliz.

Tú y yo habíamos fantaseado muchos años de que cogieras con otro tipo, nuestras fantasías al fin se hicieron realidad. Entonces aquí no ha pasado nada. Solo que siento unos cuernotes de reno Canadiense.

Soltaron una carcajada, mi esposa apuró su copa, a ver mi amor deja toda tu ropita y déjanos verte desnuda, luego ven y siéntate aquí entre nosotros, mi esposa muy coquetamente giró varias veces mostrando su desnudez pues se había quitado su liguero y medias pues nos comentaba; que hasta las medias estaban empapadas de leche. Movía sus nalgas de un lado al otro mientras tomaba asiento entre mi amigo y yo, Hugo de inmediato le acariciaba las tetas, ella tomaba una verga en cada mano, la de Hugo respondió de inmediato a las caricias que mi esposa le hacía.

Liz le preguntaba a mi amigo mientras sus manos nos pajeaban lentamente:

Mmmhh…… Así que he sido tu fantasía sexual por muchos años, ¿y cuales son tus fantasías? ……. ¿Me imaginabas mejor de lo que estoy? (Levantando sus pechos)

Hugo tartamudeaba; siempre me has gustado mucho, y además déjame decirte que estás muchísimo mejor de lo que pensaba, nunca me imaginé que estuvieras tan buena y que cogieras tan rico, no sabes la cantidad de pajas que me he hecho a tu salud oliendo tus pantys.

¡¡¡ ¿Cómo que oliendo mis pantys?!!!………………. ¿A que te refieres?

Pues me da mucha pena confesarlo; pero una vez que vine a una fiesta el baño de visitas estaba ocupado y entré a tu baño, vi que en el bote de la ropa sucia estaban arriba unas pantys bastante húmedas, mientras orinaba aspire tu aroma se me paró de inmediato y me la jalé; en 30 segundos me corrí y me excitaron tanto tus pantys que me las robé.

¡Pinche Hugo tan cabrón!!… ¿Y cuando te masturbas como me imaginas? (Liz tomaba otra copa de cava, se veía más caliente y atrevida)

Pues como si estuvieras empinada hacia el frente mostrándome tus nalgas que siempre me han vuelto loco, imaginaba tu coñito con sus labios abiertos y tu culito precioso.

Mi mujer se levanto, tomó su copa y recargó su estomago en el brazo del sillón de enfrente y se puso en posición separando sus piernas mostrándonos el culo.

¿Así me imaginabas?……………… ¿Es como te gusta?

¡Sí así! le exclamaba Hugo mientras se pajeaba su verga a toda velocidad.

¿Y luego que más pensabas?.. ¿Qué movía las nalgas así?……. Ja, ja… ¡Que cara de calentura tienen los dos!………………………………… ¡Dime que más te imaginabas!

Pues que me acercaba por detrás y te mamaba tu coñito y luego te cogía de perrito.

Haber Huguito; así te gusta…. (Levantaba y movía más las nalgas.) Y jadiando le pedía a mi amigo: Que esperas para darme un besito en mi puchita.

Hugo se hincó atrás abrió las nalgas de mi esposa y le daba una mamada con todas sus ganas. Sí así me gusta mucho susurraba mi mujer, le empezó a acariciar las nalgas y a correr su lengua por el coñito y culo. Mientras ella se mordía los labios y cerraba los ojos por las mamadas tan intensas que le daba mi amigo.

Un momento después Hugo rozaba su glande en la entrada del coño, luego la verga punzante de mi amigo se iba deslizando lentamente hacia adentro, mi esposa lo recibía con frenético movimiento de nalgas y un ¡haaagg que ricoo me la estás metiendo!!!

Hugo tenía una cara de placer supremo, le apretaba con sus manos las nalgas y se la sacaba lentamente casi toda para volverla a hundir de nuevo, con cada bombeo la verga se encajaba más profundamente, hasta que ¡se la metió toda! y se la dejo bien clavada por un momento.

A mi esposa le temblaban las piernas y las nalgas del orgasmo tan salvaje que tenía, jadeaba y gritaba ¡ayy que ricoo me estas cogiendo!! Síguele así ¡huyyy siento que me llenas toda, ayy que ricoo!……….. ¡¡Que sabrosa esta tú verga dame máaas!!

Los malditos celos me estaban pegando de nuevo, de ver como el coño le apretaba la verga completa y la golosa todavía pedía más, mejor dejé de ver por atrás a mi mujer y le puse mi polla en la boca para callar sus gritos, le daba unos chupetones tremendos se la metía rebasando el glande su garganta, los empujones de verga que le daba Hugo servían para que ella me pajeara el glande con sus anguinas, uff, que sensación y que escena tan caliente.

Le susurraba a mi esposa; pareces actriz porno con dos vergas al mismo tiempo, cuantas veces fantaseamos estar así, disfruta eres la puta más cachonda del mundo. Su calentura subió con mis palabras, jadiaba y me mamaba con todo, mientras sus nalgas las movía en una forma tremenda ordeñando la verga de mi amigo.

Estábamos los tres en la gloria, resoplábamos, jadeos de todos tipos en todos los tonos, Hugo gritaba; ¡¡que ricoo coges estas sabrosísima me voy a correr!! Estaba jadiando con los ojos cerrados inmóvil con la verga hundida en el fondo del coño de mi esposa corriéndose y resoplando, yo descargando mi leche en la garganta de mi mujer. Ella jadeando me volteaba a ver fijamente a los ojos con una cara de puta insaciable con sus labios escurriendo leche.

Nos quedamos los tres exhaustos sentados en el sillón, no nos podíamos mover mi esposa se limpiaba los labios con su mano, Hugo inconcientemente le besó la boca y se llevó una buena cantidad de mi leche en su lengua.

El sol iluminaba las ventanas de la casa, Hugo se vistió y se despidió de mí dándome las gracias por “todo.” Mi esposa solo se puso el vestido encima y lo acompaño a la puerta de la calle donde alcancé a ver como mi amigo le daba un besote en la boca mientras le estrujaba las nalgas.

Mi esposa regresó caminando hacia a mí con una cara de satisfacción, le extendí los brazos y le dije; venga mi putita, acérquese con Papi. Le levante el vestido y metí la palma de mi mano entre sus piernas frotando su panocha, inmediatamente me la dejó llena de leche de Hugo se la embarré en las nalgas y le dije; que buena cogida le pusiste. Feliz aniversario mi amor.

Ahora mi esposa y yo cogemos a diario con una enorme pasión que habíamos perdido. Han pasado dos semanas, mi amigo me llama todos los días para “saludarnos” mi esposa no quiere repetir la acción aduciendo que estaba muy ebria, que eso ya pasó. Ustedes que opinan.

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Se busca modelo para la portada

Hola soy pantro, bueno pues al parecer necesitamos darle un premio a las chicas que colaboran frecuentemente con el blog, asi que ahi va una convocatoria que ya habia platicado con algunas de las modelos

¿Te gustaria ser la modelo principal del blog?

Para ello solo debes tener estos requisitos indispensables
1.-Tener al menos 5 aportes en el blog, uno de ellos dedicado
2.-No tener un sitio personal con fines comerciales
3.-Tener participacion activa y con regularidad (no mas de 2 meses sin participar)

Si ya cumples lo anterior puedes enviar a fantasiamateur@yahoo.com.mx un set de fotos “digitales” con buen tamaño y distintas poses (todas ellas de pie y sin recargarse) para elegir la que mejor se adecue al diseño de la pagina, una vez hecho esto se publica en la web el nuevo diseño que durara hasta que la modelo deje de participar.

Los tres requisitos casi nadie los cubre, asi que no veo la necesidad de una votacion… de cualquier forma en caso de multiples candidatas se realizara votacion.

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Opinion femenina

El siguiente es el fragmento de un correo que recibi donde se expresa claramente que buscan las chicas en las fotos de los hombres, claro que es una opinion…
A todas las chicas nos gustan que insinúen primero. Me explico. Vestido con un calzoncillo (o pantaloncito corto ajustado si lo llamas así) da un toque mas morboso que mostrando todo el pene. No pases a los extremos, ni ir con abrigo para que no se te vea ni dejar nada sin imaginar.
Es mejor que la tapes un poco, sutilmente con la mano o en una postura tal que no asome más de la mitad y siempre es mejor tapar el “capullito” (o prueba a hacerlo alrevés). Te ofrezco esta idea. Hazte fotos así como te digo y si alguna chica, o chico, desea verte la polla totalmente descapullada y bien visible, que te lo pida por email o en un comentario…
Quizás me repita mucho pero ya me conoces, me pone más lo insinuado que lo totalmente visible.
Hasta pronto
Tu amiga Marta
www.martahot.com

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Compañeras de Trabajo

(Por Barmelia)
barmelia@yahoo.es

Ingrid era una joven emprendedora de 23 años, recién graduada en Mercadeo, cabello negro azabache, ojos color caramelo, de tez blanca, de muy buena figura, un cuerpazo muy bien proporcionado, había comenzado a trabajar en una empresa del ramo turístico y su primera labor era visitar varios hoteles en una isla caribeña para ofrecer los paquetes turísticos de la empresa.

El gerente por tratarse de una empleada con poca experiencia, le hizo acompañar de Ursula, otra joven de 24 años, pero con dos en la empresa y con mucho éxito dentro de la misma, Ursula era una rubia de ojos azules, de tez bastante bronceada por el sol, al igual que Ingrid con un cuerpazo espectacular.

Las chicas se pusieron de acuerdo para partir al día siguiente en avión, se encontraron muy temprano en el aeropuerto, abordaron rumbó a la paradisíaca isla, durante el vuelo aprovecharon para conocerse mejor, Ingrid en comparación con Ursula resulto ser mas conservadora, Ursula por su mismo trabajo era mas extrovertida por lo que le decía a Ingrid que con el tiempo seria igual a ella, se cayeron bien mutuamente, por lo que el viaje se les hizo placentero.

Al llegar al hotel se encontraron con la sorpresa de que por error de la secretaria de la empresa, en vez de reservar una habitación doble, reservo una matrimonial, en la recepción del hotel les prometieron que en cuanto se desocupara una doble harían el cambio pero que por los momentos deberían tomar la matrimonial, ya que tratándose de un lugar turístico el hotel se encontraba full.

Ellas por su parte no hicieron mayor reparo, subieron a la habitación, encontrándose que esta tenia una hermosa vista al mar, tenia un espacioso baño con jacuzzi y la habitación de por si, era bastante amplia, al mirar la cama observaron que era inmensa, por lo que coincidieron en que las dos podían dormir cómodamente en la misma, al preguntar a la camarera que tal era en comparación con la doble, esta les indico que las dobles tenían vista al estacionamiento, no tenían jacuzzi y eran mas pequeñas.

Al retirase la mucama, se miraron con complicidad y rieron, como diciendo estas pensando lo mismo que yo, Ursula tomo la iniciativa y le indico a Ingrid si la empresa esta pagando por esta habitación quienes somos para decirles que no, Ingrid afirmo, por lo que Ursula inmediatamente tomo el teléfono y llamo a la recepción, pidiendo que no era necesario realizar el cambio.

Ursula por ser la mas experimentada hizo el plan de trabajo y las estrategias de mercadeo, eso le tomo el resto del día, por lo que en la mañana iniciarían las visitas a los distintos hoteles, agotadas decidieron ducharse para luego cenar y después acostarse para el día siguiente estar frescas cual par de lechugas, acoto Ursula.

Ingrid estaba maravillada, por la actitud y forma de ser de Ursula, desenfadada, extrovertida, preactiva, exitosa, todo lo que fantaseaba ser Ingrid como mujer y profesionalmente, mientras se duchaba pensaba que ella al contrario de Ursula era muy conservadora, en muchos aspectos, a veces se sentía intimidada por lo extrovertido de Ursula, acabo de ducharse se miro al espejo, se detallo su tupido monte de Venus, pensó que debería recortarlo un poco por si tenia que ponerse el bikini, se seco y coloco un pijama que consistía en pantalón largo y una blusa sin mangas sujetadas a los hombros con tiras.

Ursula al verla salir le sonrió con un gesto de aprobación, le pareció que al natural poseía un rostro hermoso, de una se metió al baño y procedió a ducharse, al terminar de ducharse salio completamente desnuda, secándose la rubia cabellera, lo que causo cierto rubor a Ingrid, no se lo esperaba y mucho menos cuando Ingrid le pregunto si tenia algún problema con su desnudez puesto que ella dormía tal como dios y su madre la trajeron al mundo, Ingrid para no pecar de conservadora le dijo que no, pero lo que no pudo evitar, fue mirar embelesada la vagina depilada totalmente de Ursula.

Ursula al pillarla mirándola le pregunto ¿te gusta? Ingrid ruborizada balbuceando le contesto que no, solo que le llama la atención ver una vagina totalmente depilada, Ursula con cierta socarronería le pregunto ¿acaso tu no te depilas? Ingrid cada vez mas apenada le contesto que no.

Pidieron una pizza y mientras comían hablaron de todo pero sin volver a tocar el tema vaginal, pero Ingrid no podía evitar la incomodidad del desenfado de Ursula, que como comían en la cama, se coloco frente a Ingrid, sentada en posición de loto, por lo que Ingrid tenia que voltear para todos lados para evitar ver el coño explayado de Ursula, al terminar de cenar decidieron acostarse dándose las espaldas, a Ingrid le costo tomar el sueño, mientras que Ursula cayo como un lirón, en la mañana al despertarse se encontró abrazando a Ursula por lo que se incorporo inmediatamente, Ursula quien estaba despierta soltó la carcajada y le pregunto a Ingrid de manera jocosa si pensaba que abrazaba a su osito o a su novio.

El día transcurrió entre visitas a hoteles y entrevistas, al final de la tarde llegaron al hotel un poco alegres, pues habían tomados algunos tragos para celebrar el éxito de la jornada, puesto que habían conseguido colocar el 100% de los paquetes turísticos en apenas un día, por lo que el día siguiente les quedaba libre, subieron a la habitación para informar al gerente de sus logros, este en premio al desempeño les anuncio que podían disfrutar del siguiente día con los gastos por cuenta de la empresa.

Las dos chicas celebraban y planeaban lo que iban hacer en la noche, por lo que decidieron disfrutar del jacuzzi, Ursula fue la primera en desvestirse y tal Eva se introdujo en el agua, Ingrid ayudada por el licor y por la emoción decidió imitar a Ursula y tal como vino al mundo la secundo.

Ursula miro el coño peludo de Ingrid y le dijo que tenían que buscarle una solución, Ingrid le pregunto que como, ya que ella jamás se había depilado, Ursula le dijo que no se preocupara que ella se encargaría.

Salieron del jacuzzi y Ursula le pidió a Ingrid que no se vistiera porque tenia que hacerle un arreglo vaginal, las dos rieron por la ocurrencia, le pidió que se recostara en el borde de la cama, con las piernas como si fuera a parir, se dirigió al baño y regreso con una afeitadora, agua, tijeras, gel de afeitar y crema. Se coloco frente al peludo coño de Ingrid, sentada en una pequeña banqueta y comenzó a recortar con las tijeras.
Ingrid no salía de su asombro al verse con las piernas abiertas y con Ursula trabajándole el coño, jamás pensó que ella podía ser tan liberal, ni con su novio hubiese podido atreverse a esto, sentía los nudillos de Ursula rozar su vulva lo que le producía un gustoso hormigueo, pero que ella trataba de evitar, pensando en otras cosas, Ursula por su parte que ya había tenido relaciones con otras chicas, comenzó a aprovecharse de la inocencia de Ingrid y rozaba mas de lo debido.

Ursula había concluido el recorte con las tijeras, por lo que mojo sus manos para humedecer el área vaginal para untar el gel, esto lo hizo muy lentamente y con toda intención, disimuladamente miraba los pezones de Ingrid que apuntaban directamente al techo, sabia que a Ingrid esta situación la estaba excitando, pero sabia que tenia que ir con prudencia puesto que Ingrid jamás había tenido algún acercamiento lesbico.

Ingrid sentía las manos de Ursula recorrer suavemente su coño, luchaba para evitar humedecerse, se decía que era una mujer quien la tocaba, por lo que no podía excitarla, pero era una lucha casi perdida, su cuerpo parecía no querer aceptar imposiciones, al comenzar Ursula a pasar la afeitadora, ya no pudo evitar humedecerse, la sensación era tan rica que se rindió, cerro los ojos y decidió abandonarse a las delicias de los roces.

Ursula observo el liquido blanquecino que se asomaba entre los labios vaginales y sonrió faltaba muy poco para disfrutar de ese apetitoso manjar, le indico a Ingrid que debía separar los labios para poder afeitar bien esa área, Ingrid mas que con un si fue con un gemido que dio su aprobación, Ursula al fin termino con la “tortura” tomo una toalla húmeda y aseo todo el área afeitada y procedió a untar la crema para debilitar los vellos, una vez concluida su labor, se quedo observando el ahora depilado coño de Ingrid, se acerco y le estampo un beso diciendo, que había quedado como cuquita de bebe, se incorporo y sin dejar que Ingrid reaccionara a ese gesto, busco un espejo y lo coloco frente al hermoso coño de Ingrid para que esta lo mirara.

Ingrid miraba encantada su cuchumina, pudo ver su rajita humedecida, no dio mucha importancia al hecho y agradeció a Ursula, esta colocándose a su lado le dijo que ahora su novio podría darle un buen lengüetazo sin temor a enredarse con la pelambre que antes tenia, Ingrid afirmo pero pensando que estaba mintiendo ya que la lengua de su novio no había estado por esos lados, Ursula le pillo la mentira y le increpo que lo mas seguro era que con ese coño enmontado nadie se había atrevido a explorar ese lugar y celebro con una carcajada, Ingrid apenada se ladeo dándole la espalda, por lo que se hizo un silencio sepulcral, Ingrid divagaba en sus pensamientos, cuando sintió el cuerpo de Ursula que se le acercaba, sintió su respiración en el oído y escucho a Ursula preguntar si quería que le mamara el coño.

Se volteo quedando sus rostros de frente, diciendo a Ursula que tenia unas ocurrencias, que siempre estaba con payasadas, por su parte Ursula se quedo mirándola directamente a los ojos, por lo que Ingrid intuyo de que no se trataba de alguna payasada de Ursula.

Ante la evidente y seria propuesta de Ursula, Ingrid sintió un cosquilleo en su bajo vientre y una humedad en su vagina, sonrojada de la pena y de la excitación, solo atino a decir, pero si somos dos chicas, Ursula sonrió ante tal respuesta a la vez que sacaba su lengua mostrándola a Ingrid pregunto si se le notaba la vagina, Ingrid confundida pregunto ¿la vagina? Por supuesto replico Ursula, acaso puedes diferenciar entre la lengua de una chica o la de un chico, Ingrid sin argumentos o sin ganas de seguir refutando, bajo la mirada y dijo si y la vez que asentía con la cabeza, si ¿que? Pregunto Ursula.

A lo que me preguntaste contesto Ingrid, Ursula un poco jugando con la timidez de Ingrid, volvió a preguntar ¿y que dije? Lo de besarme abajo dijo Ingrid, ¿besarte? Yo dije mamarte el coño, anda dilo increpo Ursula a Ingrid, Ingrid ya desesperada e impaciente, miro a los ojos a Ursula y con voz firme dijo: que me mames el coño, Ursula también excitada por el morbo de la situación, abrazo a Ingrid pegando su cuerpo desnudo contra el suyo, comenzó a besar por las mejillas a Ingrid para tranquilizarla, entre besos y besos llego a sus labios, besándolos primeramente suave casi rozándolos, hasta que Ingrid los fue abriendo para recibir la lengua de Ursula, se besaron en un principio con suavidad, poco a poco pasaron a besarse con pasión y lujuria, sus coños se plegaron, ambas podían sentir la humedad de cada una, Ursula separo su rostro del de Ingrid y le dijo: hoy tu no haces nada, déjame a mi, e inmediatamente comenzó a besarle el cuello, para ir bajando a sus firmes y redondos senos, primero beso y rozo con su lengua alrededor de los erectos pezones, para luego envolverlos entre sus labios y acariciarlos con la punta de su lengua, Ingrid se sentía como en el aire, su novio jamás se había tomado el tiempo y la dedicación que Ursula le dedicaba a cada uno de sus pezones, Ingrid estaba a punto de tener su primer orgasmo, Ursula lo sabia, por lo que con su mano comenzó a acariciar la entre pierna de Ingrid sin tocar su área vaginal, Ingrid no pudo mas y se vino con su primer orgasmo del día, sentía brotar borbotones de flujo desde la entraña de su cuchumina, pero no estaba conforme, quería mas, quería sentir la lengua de Ursula en su coño, por lo que pidió a Ursula que continuara.

Lentamente Ursula continuo su recorrido hasta llegar al recién depilado coño de Ingrid, entre los labios vaginales de Ingrid quedaba muestra de su recién orgasmo, con suavidad Ursula recorrió con la punta de su lengua la rajita del coñito, lamiendo restos del liquido que brotaba de ella, sentía como se contraía el cuerpo de Ingrid, a lo lejos escuchaba los gemidos y la fuerte respiración de Ingrid, con suavidad separo los labios vaginales del coño de Ingrid, con su lengua rozaba los bordes hasta llegar a su clítoris, Ingrid movía en forma circular su cadera, luchaba por alargar la llegada de su próximo orgasmo, pensaba en lo que se había perdido todo este tiempo, balbuceaba palabras que poco Ursula entendía, pero que intuía que eran de gozo, la lengua de Ursula recorría desde el clítoris hasta el orificio anal, en este se tomaba su tiempo en acariciar en forma circular, ya la resistencia de Ingrid por extender la llegada de su orgasmo era casi imposible, Ursula por su parte mientras acariciaba con su lengua el clítoris de Ingrid, con su dedo medio comenzó a abrirse camino por el orificio anal de Ingrid, esto acelero la llegada inminente del segundo orgasmo de Ingrid que a diferencia del silencioso primer orgasmo, este fue sonoro, bullicioso, Ingrid no dejaba de gritar: Que rico! Que rico!

Ursula satisfecha por la labor cumplida, se incorporo y con un beso en la boca de Ingrid, mezclado con saliva y flujo vaginal, sello lo que era el inicio de una larga y cachonda amistad.

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Compañeras de Trabajo

(Por Barmelia)
barmelia@yahoo.es

Ingrid era una joven emprendedora de 23 años, recién graduada en Mercadeo, cabello negro azabache, ojos color caramelo, de tez blanca, de muy buena figura, un cuerpazo muy bien proporcionado, había comenzado a trabajar en una empresa del ramo turístico y su primera labor era visitar varios hoteles en una isla caribeña para ofrecer los paquetes turísticos de la empresa.

El gerente por tratarse de una empleada con poca experiencia, le hizo acompañar de Ursula, otra joven de 24 años, pero con dos en la empresa y con mucho éxito dentro de la misma, Ursula era una rubia de ojos azules, de tez bastante bronceada por el sol, al igual que Ingrid con un cuerpazo espectacular.

Las chicas se pusieron de acuerdo para partir al día siguiente en avión, se encontraron muy temprano en el aeropuerto, abordaron rumbó a la paradisíaca isla, durante el vuelo aprovecharon para conocerse mejor, Ingrid en comparación con Ursula resulto ser mas conservadora, Ursula por su mismo trabajo era mas extrovertida por lo que le decía a Ingrid que con el tiempo seria igual a ella, se cayeron bien mutuamente, por lo que el viaje se les hizo placentero.

Al llegar al hotel se encontraron con la sorpresa de que por error de la secretaria de la empresa, en vez de reservar una habitación doble, reservo una matrimonial, en la recepción del hotel les prometieron que en cuanto se desocupara una doble harían el cambio pero que por los momentos deberían tomar la matrimonial, ya que tratándose de un lugar turístico el hotel se encontraba full.

Ellas por su parte no hicieron mayor reparo, subieron a la habitación, encontrándose que esta tenia una hermosa vista al mar, tenia un espacioso baño con jacuzzi y la habitación de por si, era bastante amplia, al mirar la cama observaron que era inmensa, por lo que coincidieron en que las dos podían dormir cómodamente en la misma, al preguntar a la camarera que tal era en comparación con la doble, esta les indico que las dobles tenían vista al estacionamiento, no tenían jacuzzi y eran mas pequeñas.

Al retirase la mucama, se miraron con complicidad y rieron, como diciendo estas pensando lo mismo que yo, Ursula tomo la iniciativa y le indico a Ingrid si la empresa esta pagando por esta habitación quienes somos para decirles que no, Ingrid afirmo, por lo que Ursula inmediatamente tomo el teléfono y llamo a la recepción, pidiendo que no era necesario realizar el cambio.

Ursula por ser la mas experimentada hizo el plan de trabajo y las estrategias de mercadeo, eso le tomo el resto del día, por lo que en la mañana iniciarían las visitas a los distintos hoteles, agotadas decidieron ducharse para luego cenar y después acostarse para el día siguiente estar frescas cual par de lechugas, acoto Ursula.

Ingrid estaba maravillada, por la actitud y forma de ser de Ursula, desenfadada, extrovertida, preactiva, exitosa, todo lo que fantaseaba ser Ingrid como mujer y profesionalmente, mientras se duchaba pensaba que ella al contrario de Ursula era muy conservadora, en muchos aspectos, a veces se sentía intimidada por lo extrovertido de Ursula, acabo de ducharse se miro al espejo, se detallo su tupido monte de Venus, pensó que debería recortarlo un poco por si tenia que ponerse el bikini, se seco y coloco un pijama que consistía en pantalón largo y una blusa sin mangas sujetadas a los hombros con tiras.

Ursula al verla salir le sonrió con un gesto de aprobación, le pareció que al natural poseía un rostro hermoso, de una se metió al baño y procedió a ducharse, al terminar de ducharse salio completamente desnuda, secándose la rubia cabellera, lo que causo cierto rubor a Ingrid, no se lo esperaba y mucho menos cuando Ingrid le pregunto si tenia algún problema con su desnudez puesto que ella dormía tal como dios y su madre la trajeron al mundo, Ingrid para no pecar de conservadora le dijo que no, pero lo que no pudo evitar, fue mirar embelesada la vagina depilada totalmente de Ursula.

Ursula al pillarla mirándola le pregunto ¿te gusta? Ingrid ruborizada balbuceando le contesto que no, solo que le llama la atención ver una vagina totalmente depilada, Ursula con cierta socarronería le pregunto ¿acaso tu no te depilas? Ingrid cada vez mas apenada le contesto que no.

Pidieron una pizza y mientras comían hablaron de todo pero sin volver a tocar el tema vaginal, pero Ingrid no podía evitar la incomodidad del desenfado de Ursula, que como comían en la cama, se coloco frente a Ingrid, sentada en posición de loto, por lo que Ingrid tenia que voltear para todos lados para evitar ver el coño explayado de Ursula, al terminar de cenar decidieron acostarse dándose las espaldas, a Ingrid le costo tomar el sueño, mientras que Ursula cayo como un lirón, en la mañana al despertarse se encontró abrazando a Ursula por lo que se incorporo inmediatamente, Ursula quien estaba despierta soltó la carcajada y le pregunto a Ingrid de manera jocosa si pensaba que abrazaba a su osito o a su novio.

El día transcurrió entre visitas a hoteles y entrevistas, al final de la tarde llegaron al hotel un poco alegres, pues habían tomados algunos tragos para celebrar el éxito de la jornada, puesto que habían conseguido colocar el 100% de los paquetes turísticos en apenas un día, por lo que el día siguiente les quedaba libre, subieron a la habitación para informar al gerente de sus logros, este en premio al desempeño les anuncio que podían disfrutar del siguiente día con los gastos por cuenta de la empresa.

Las dos chicas celebraban y planeaban lo que iban hacer en la noche, por lo que decidieron disfrutar del jacuzzi, Ursula fue la primera en desvestirse y tal Eva se introdujo en el agua, Ingrid ayudada por el licor y por la emoción decidió imitar a Ursula y tal como vino al mundo la secundo.

Ursula miro el coño peludo de Ingrid y le dijo que tenían que buscarle una solución, Ingrid le pregunto que como, ya que ella jamás se había depilado, Ursula le dijo que no se preocupara que ella se encargaría.

Salieron del jacuzzi y Ursula le pidió a Ingrid que no se vistiera porque tenia que hacerle un arreglo vaginal, las dos rieron por la ocurrencia, le pidió que se recostara en el borde de la cama, con las piernas como si fuera a parir, se dirigió al baño y regreso con una afeitadora, agua, tijeras, gel de afeitar y crema. Se coloco frente al peludo coño de Ingrid, sentada en una pequeña banqueta y comenzó a recortar con las tijeras.
Ingrid no salía de su asombro al verse con las piernas abiertas y con Ursula trabajándole el coño, jamás pensó que ella podía ser tan liberal, ni con su novio hubiese podido atreverse a esto, sentía los nudillos de Ursula rozar su vulva lo que le producía un gustoso hormigueo, pero que ella trataba de evitar, pensando en otras cosas, Ursula por su parte que ya había tenido relaciones con otras chicas, comenzó a aprovecharse de la inocencia de Ingrid y rozaba mas de lo debido.

Ursula había concluido el recorte con las tijeras, por lo que mojo sus manos para humedecer el área vaginal para untar el gel, esto lo hizo muy lentamente y con toda intención, disimuladamente miraba los pezones de Ingrid que apuntaban directamente al techo, sabia que a Ingrid esta situación la estaba excitando, pero sabia que tenia que ir con prudencia puesto que Ingrid jamás había tenido algún acercamiento lesbico.

Ingrid sentía las manos de Ursula recorrer suavemente su coño, luchaba para evitar humedecerse, se decía que era una mujer quien la tocaba, por lo que no podía excitarla, pero era una lucha casi perdida, su cuerpo parecía no querer aceptar imposiciones, al comenzar Ursula a pasar la afeitadora, ya no pudo evitar humedecerse, la sensación era tan rica que se rindió, cerro los ojos y decidió abandonarse a las delicias de los roces.

Ursula observo el liquido blanquecino que se asomaba entre los labios vaginales y sonrió faltaba muy poco para disfrutar de ese apetitoso manjar, le indico a Ingrid que debía separar los labios para poder afeitar bien esa área, Ingrid mas que con un si fue con un gemido que dio su aprobación, Ursula al fin termino con la “tortura” tomo una toalla húmeda y aseo todo el área afeitada y procedió a untar la crema para debilitar los vellos, una vez concluida su labor, se quedo observando el ahora depilado coño de Ingrid, se acerco y le estampo un beso diciendo, que había quedado como cuquita de bebe, se incorporo y sin dejar que Ingrid reaccionara a ese gesto, busco un espejo y lo coloco frente al hermoso coño de Ingrid para que esta lo mirara.

Ingrid miraba encantada su cuchumina, pudo ver su rajita humedecida, no dio mucha importancia al hecho y agradeció a Ursula, esta colocándose a su lado le dijo que ahora su novio podría darle un buen lengüetazo sin temor a enredarse con la pelambre que antes tenia, Ingrid afirmo pero pensando que estaba mintiendo ya que la lengua de su novio no había estado por esos lados, Ursula le pillo la mentira y le increpo que lo mas seguro era que con ese coño enmontado nadie se había atrevido a explorar ese lugar y celebro con una carcajada, Ingrid apenada se ladeo dándole la espalda, por lo que se hizo un silencio sepulcral, Ingrid divagaba en sus pensamientos, cuando sintió el cuerpo de Ursula que se le acercaba, sintió su respiración en el oído y escucho a Ursula preguntar si quería que le mamara el coño.

Se volteo quedando sus rostros de frente, diciendo a Ursula que tenia unas ocurrencias, que siempre estaba con payasadas, por su parte Ursula se quedo mirándola directamente a los ojos, por lo que Ingrid intuyo de que no se trataba de alguna payasada de Ursula.

Ante la evidente y seria propuesta de Ursula, Ingrid sintió un cosquilleo en su bajo vientre y una humedad en su vagina, sonrojada de la pena y de la excitación, solo atino a decir, pero si somos dos chicas, Ursula sonrió ante tal respuesta a la vez que sacaba su lengua mostrándola a Ingrid pregunto si se le notaba la vagina, Ingrid confundida pregunto ¿la vagina? Por supuesto replico Ursula, acaso puedes diferenciar entre la lengua de una chica o la de un chico, Ingrid sin argumentos o sin ganas de seguir refutando, bajo la mirada y dijo si y la vez que asentía con la cabeza, si ¿que? Pregunto Ursula.

A lo que me preguntaste contesto Ingrid, Ursula un poco jugando con la timidez de Ingrid, volvió a preguntar ¿y que dije? Lo de besarme abajo dijo Ingrid, ¿besarte? Yo dije mamarte el coño, anda dilo increpo Ursula a Ingrid, Ingrid ya desesperada e impaciente, miro a los ojos a Ursula y con voz firme dijo: que me mames el coño, Ursula también excitada por el morbo de la situación, abrazo a Ingrid pegando su cuerpo desnudo contra el suyo, comenzó a besar por las mejillas a Ingrid para tranquilizarla, entre besos y besos llego a sus labios, besándolos primeramente suave casi rozándolos, hasta que Ingrid los fue abriendo para recibir la lengua de Ursula, se besaron en un principio con suavidad, poco a poco pasaron a besarse con pasión y lujuria, sus coños se plegaron, ambas podían sentir la humedad de cada una, Ursula separo su rostro del de Ingrid y le dijo: hoy tu no haces nada, déjame a mi, e inmediatamente comenzó a besarle el cuello, para ir bajando a sus firmes y redondos senos, primero beso y rozo con su lengua alrededor de los erectos pezones, para luego envolverlos entre sus labios y acariciarlos con la punta de su lengua, Ingrid se sentía como en el aire, su novio jamás se había tomado el tiempo y la dedicación que Ursula le dedicaba a cada uno de sus pezones, Ingrid estaba a punto de tener su primer orgasmo, Ursula lo sabia, por lo que con su mano comenzó a acariciar la entre pierna de Ingrid sin tocar su área vaginal, Ingrid no pudo mas y se vino con su primer orgasmo del día, sentía brotar borbotones de flujo desde la entraña de su cuchumina, pero no estaba conforme, quería mas, quería sentir la lengua de Ursula en su coño, por lo que pidió a Ursula que continuara.

Lentamente Ursula continuo su recorrido hasta llegar al recién depilado coño de Ingrid, entre los labios vaginales de Ingrid quedaba muestra de su recién orgasmo, con suavidad Ursula recorrió con la punta de su lengua la rajita del coñito, lamiendo restos del liquido que brotaba de ella, sentía como se contraía el cuerpo de Ingrid, a lo lejos escuchaba los gemidos y la fuerte respiración de Ingrid, con suavidad separo los labios vaginales del coño de Ingrid, con su lengua rozaba los bordes hasta llegar a su clítoris, Ingrid movía en forma circular su cadera, luchaba por alargar la llegada de su próximo orgasmo, pensaba en lo que se había perdido todo este tiempo, balbuceaba palabras que poco Ursula entendía, pero que intuía que eran de gozo, la lengua de Ursula recorría desde el clítoris hasta el orificio anal, en este se tomaba su tiempo en acariciar en forma circular, ya la resistencia de Ingrid por extender la llegada de su orgasmo era casi imposible, Ursula por su parte mientras acariciaba con su lengua el clítoris de Ingrid, con su dedo medio comenzó a abrirse camino por el orificio anal de Ingrid, esto acelero la llegada inminente del segundo orgasmo de Ingrid que a diferencia del silencioso primer orgasmo, este fue sonoro, bullicioso, Ingrid no dejaba de gritar: Que rico! Que rico!

Ursula satisfecha por la labor cumplida, se incorporo y con un beso en la boca de Ingrid, mezclado con saliva y flujo vaginal, sello lo que era el inicio de una larga y cachonda amistad.

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Mi esposa le dio su bienvenida a Hugo.

(Por Liz y Toño)

Nuestras vidas han cambiado en una forma maravillosa, ahora mi esposa Liz y yo somos amigos, nos confiamos cosas impensables en un matrimonio, cuando salimos a algún restaurante o lugar donde hay algún tipo bien parecido le pregunto a mi esposa; ¿Qué…. te lo coges? Ella los barre con la mirada de arriba abajo y sonriendo me contesta noo, o pues no está tan mal. Y cuando hay alguna mujer guapa ella me hace la misma pregunta, con la única diferencia que yo contesto siempre que sí. A veces para abreviar la pregunta solo nos decimos: ¿Te lo, (la)?

A mi amigo Hugo empezando el año lo mandaron tres semanas fuera de la ciudad, eso no es impedimento para que nos llame cuando menos tres veces a la semana, con la diferencia que ahora Liz habla muy sonriente con él mientras yo le acaricio las nalgas, y con vos melosa le pregunta; ¿Cuándo vienes? Te extrañamos mucho, te mando un beso.

Por fin ahora hemos podido hablar de las cogidas que se ha dado con mi amigo, esas pláticas nos dejan a los dos a mil y terminamos cogiendo como locos, sobre todo me confió cosas muy íntimas:

Tu amigo tiene su verga muy larga, me toca por dentro lugares donde me da mucho placer, siento como empuja mis entrañas cuando me la mete a fondo… uff de acordarme ya me estoy mojando, Papi me vas a tener que coger ahora.

Hugo mama riquísimo; quien sabe como me mete la lengua que te hace ver estrellas y luego con sus labios carnosos chupa mi clítoris haciéndole una paja con los labios apretados, nunca he sentido cosa igual. Me da pena con él por que siempre que me mama mi puchita acabo con un orgasmo en su boca. ¿Tú crees que le guste?

Claro que sí mi vida, tienes un sabor muy delicado y sabroso.

Nunca pensé que un día llegaría a coger con otro, cuando fantaseábamos en hacerlo me calentabas muchísimo, pero la verdad nunca pensé que se haría realidad. Tú que piensas de tu mujercita ¿Te gusta que sea así?

Me fascina mi amor; me enloquece ver a mi mujercita en acción., Nos dejaste con el ojo cuadrado con lo cachondo que bailas mientras te desnudas, parece que trabajas en un “table dance” que calentada nos diste, y cuando te está cogiendo me gusta ver tu coñito como se aferra a la verga de Hugo. La sensación de meterte la polla con tu puchita hirviendo abierta y llena de leche de él es una cosa indescriptible. Liz me confió:

¿Sabes otra cosa? en la fiesta de año nuevo me prendió ver a Pilar como se te pegaba, te restregaba sus tetas y tú no desaprovechabas nada. Pues bien que le rozabas las nalgas y la muy tonta quería ponerme celosa pero al contrario más me calentó. Me gustó verte de cabrón. Yo pensé que si un día te veía con otra me iba a morir de coraje y celos nunca pensé que me excitaría, no se que me está pasando. Ya me contagiaste lo calenturiento.

Para ese momento ya había desnudado a mi esposa, estábamos hirviendo con la plática nos besábamos profundamente, lentamente descendí a sus pechos para mamarlos con unos mordisquitos en los pezones, le metí mi lengua en su ombligo para al fin llegar a su coñito, lo abrí con mis dedos y le corría la lengua por toda su rajita, levante su pepita con la lengua para luego apretar su clítoris con mis labios estaba tan duro que realmente parecía una verguita en mi boca, lo chupaba y lo pajeaba con los labios.

Luego Liz se giró sobre mi y quedamos en un 69 se tragaba toda mi verga mientras le besaba el culo metiendo mi lengua, Liz movía incontrolablemente sus nalgas pues tenía un orgasmo, le chupaba el coño sentía el sabor riquísimo de sus jugos corría mi lengua a su culito. Liz no podía más estaba ardiendo.

Se aventó hacia un lado retorciéndose de placer y grito; ¡cógeme Papi ya no puedo más!! Me recosté sobre ella y se la metí de un solo empujón pues su panocha estaba encharcada de sus jugos, mientras la bombeaba ella me limpiaba sus jugos con su lengua de mi boca y barba, en ese momento le digo; que me deje meterle la verga por el culo para que cuando llegue Hugo nos coja a los dos al mismo tiempo. Puso una cara de lujuria indescriptible.

Jadiando me pidió: Pero si me duele te quitas, ya ves que lo hemos hecho dos veces y nunca me ha gustado.

Pero con Hugo por un lado y yo por el otro vas a estar en la gloria, como chica de película porno.

Bueno ponme bastante gel ahí esta en el buró. Con mucho cuidado Papi.

Se acomodó boca abajo le puse unas almohadas en su vientre le abrí suavemente sus nalgas y le untaba abundante gel en el culo se lo acariciaba lentamente en círculos, luego empujaba suavemente mi dedo medio se empezó a abrir y lentamente se lo fui metiendo todo, le hacía un lento mete y saca con mis dedos uno en su culito y el otro en su coñito luego de un rato se le movían muy rico las nalgas, fui sacando el dedo para poner en la entrada la punta de mi polla bañada de gel lubricante, empuje firmemente y lentamente la fui penetrando mientras Liz gritaba; ¡suavecito!! ¡Despacio Papi que me duele!! mientras le frotaba el clítoris con una mano.

Al cabo de unos minutos note que sus nalgas se movían despachándose ella sola la cantidad de verga que necesitaba, empezó a jadiar y a darle velocidad a sus nalgas. Que culo tan rico, ahora ella era la que me cogía, que morbo ver mi verga totalmente al fondo de su culito mientras le metía un dedo en su coño, Liz gritaba:

Papi…. ¡Que ricoo!! ¡Me estoy viniendo!! Se ¡sienten cosas muy sabrosass…. ay que placer!!!…….. ¡Síii haaggh, quiero que me cojan los dos al mismo tiempo!!

Al escuchar eso, mi morbo creció y me empecé a correr a chorros en su culito, Uff que forma de venirme, deseaba que Hugo estuviera por aquí para darle entre los dos una buena cogida. Esa semana me la cogí tres veces por el culito. (Lo que no hice en años)

Pasaron unos días y mi amigo regresó; inmediatamente nos fue a visitar a nuestra casa, Liz usaba un vestido casero pues no estábamos preparados para la visita de Hugo cuando llamó a la puerta mi esposa fue a abrir, y solo se oyó un grito de alegría de mi mujer ¡Hola que gusto verte!! ¿Cómo te fue? Mientras se besaban las mejillas, ¡Mira Papi quien llegó!!!

Hola que sorpresa ¿como te fue de viaje y de viejas? (nos abrazamos)

Bien, muy bien, vengo muy cansado pero me moría de ganas de verlos así que le pedí al taxi que me dejara aquí, luego me dan un aventón a mi departamento… ¿verdad?

Si hombre con todo gusto te llevamos, le respondí. Que te tomas, una cuba me contestó y tu mi amor, pues también me tomo una cubita para acompañarlos, me fui a la cocina a preparar los tragos dejándolos solos para que platicaran, al rato salí con los tragos y me senté en la sala a platicar con mi amigo de su viaje, mientras Liz traía algo de botana para picar, note como los ojos de mi amigo barrían las nalgas de mi esposa cuando ella se levantó.

En ese momento Hugo me preguntó que paso con Liz, que te ha dicho de la fiesta de año nuevo, ¿cambió su forma de pensar?

Si ahora es otra mujer está muy desatada, cogemos a cada rato y siempre estás presente en nuestras cogidas. Creo que ya supero totalmente sus crudas morales, nos llevamos de maravilla, estoy feliz con ella es una gran compañera.

En eso regresaba mi mujer con una charola con carnes frías y queso, agachándose de más con sus piernas rectas le dio una buena vista a mi amigo de sus piernas y culo, mientras le sonreía.

Hugo de inmediato le decía que la veía más guapa, que la había extrañado mucho y le traía un regalito, que si permitía que se lo diera. Hugo se puso de pie abrió su maleta y sacó un fino perfume Francés, y le dijo ojala que te guste.

Mi mujer le daba las gracias mientras abría la caja, luego destapaba el frasco y se ponía unas gotas en sus oídos y le exclamaba; huele delicioso muchas gracias que detallazo.

Hugo se acercaba a sus oídos para olfatear el perfume, aprovechando para rozarle las nalgas con su paquete y besarle las orejas. Mi esposa sonreía feliz y se dejaba hacer, como mi amigo sintió que no había ninguna resistencia por parte de ella, subió sus manos y le empezó lentamente a ¡acariciar las tetas!! por arriba del vestido. A Liz sus mejillas rojas la estaban delatando que su calentura estaba subiendo, y noté como embarraba sus nalgas en la polla de Hugo.

Liz giró hacia él, y lo besó en la boca, luego se separo y se fue a sentar junto a mi, tomo su cuba y brindo con nosotros, mientras nos decía:

Miren como se les ve el pantalón… je, je, je ¿a poco los excito tanto?…. Si estoy en unas fachas tremendas, con este vestidito viejo sin medias y sin maquillaje.

Hugo le dijo: Estás guapísima, lástima que tu vestido está un poco largo, pero si lo subes un poco se te vería mejor, ¿verdad Toño? Yo asentí con la cabeza mientras servía otra ronda de tragos.

Así les gusta; subiendo un poco el vestido con cara de pícara traviesa.

Noo, replicaba mi amigo…. súbelo más para que se te vean esos muslos preciosos que tienes o mejor quítatelo para admirarte bien.

Seguimos tomando los tres mientras mi mujer nos daba una buena vista de sus muslos, Hugo puso una mano y los acariciaba, cuando la mano subía a su coñito Liz le quitaba la mano y le decía solo puedes ver por que de un momento a otro pueden llegar nuestros hijos y no quiero estar súper caliente.

Entonces Hugo respingó; que a poco me vas a dejar así, señalando su tienda de campaña en los pantalones. No la friegues si tengo tres semanas pensando en ti a todas horas, estoy que reviento si solo de ver tus piernas siento que estoy a punto de correrme.

Les comenté; creo que los tres estamos muy calientes; por qué… cuando llevemos a Hugo a su departamento hacemos una pequeña fiesta. Para que le des su bienvenida en los dos sentidos de la palabra. Ja, ja, ja…. Por que nuestros hijos no deben de tardar.

Los dos sonrieron de oreja a oreja con mi propuesta. Pero para que no decaiga el animo danos un show mi amor mantéenos calientitos. Entonces ella se sentó en el sillón de enfrente se subía su vestido arriba de medio muslo y cruzaba las piernas, luego las cruzaba para el otro lado mostrándonos los calzoncitos azules bikini que usaba mientras brindaba con nosotros. Luego nos preguntaba:

¿Así les gusta? O quieren que les enseñe otro poquito.

¡Enséñanos tu papayita! exclamaba Hugo.

Bueno les voy a dar una vista rápida.

Corriendo a un lado sus pantaletas separando sus piernas nos mostraba su panocha, corriendo dos dedos por su raja nos preguntaba:

¿Les gusta? esta muy jugosa, miren que caras de calientes tienen, Ja, ja, ja. Quiero que me hagan un show ustedes, haber Hugo tócale la verga a mi maridito y me dices que tan dura la tiene.

Mi amigo dudó un momento pero puso su mano en mi polla y me dio un fuerte apretón de verga, le grito; está como piedra.

Yo ni se la agarro por que está a punto de venirse el cabrón este, mira que bultote se le ve…. mejor tócasela tu mi amor.

Liz se puso de pie se acercó a mi amigo y le frotaba su polla, mientras la mano de Hugo desaparecía bajo el vestido, los dos estaban a punto de reventar de la calentada que se daban, en eso se oyó el motor de la carcacha de mis hijos, Liz corrió a nuestra recámara mientras Hugo corrió al baño de visitas.

Permanecí sentado en la sala un momento; mis hijos entraban por la puerta de la cocina. Hola Papá ¿Qué haces? Aquí esperando a Hugo que entró al baño, le vamos a dar un aventón a su casa por que apenas llego de viaje, pero antes nos va a invitar a cenar a un restaurante, déjame ver si su Mamá ya se cambió de ropa. En eso Hugo salía del baño saludando y jugando con mis hijos, siempre se han llevado muy bien.

Entré a la recámara y Liz se estaba maquillando, le comente; cámbiate rápido de ropa por que les dije a tus hijos que Hugo nos invito a cenar a un restaurante, OK en seguida estoy con ustedes.

Le serví otra cuba a Hugo y le dije; tan pronto como llegue Liz nos vamos, brindamos y nos volteamos a ver con picardía, soltamos una risita nerviosa tomamos nuestras cubas a fondo. En eso llegó mi esposa radiante; vestida para matar con un vestidito corto en color azul marino muy pegado a su cuerpo, un generoso escote y con voz muy sexy nos susurró nos vamos. Nos despedimos de los hijos y le contestaron que guapa estas mami.

Subimos al auto, Hugo venia con su maleta en el asiento posterior, pero eso no era impedimento para venir sobando las piernas y nalgas de mi mujer. Por fin llegamos a su departamento, Hugo abrió la puerta encendió las luces y de inmediato beso a Liz trenzando sus lenguas le acariciaba sus nalgas, mientras yo preparaba unas palomas (tequila con refresco de toronja) que calentón me dio ver a mi esposa en brazos de mi amigo, como se deseaban.

Le desabroche el vestido y Hugo se lo sacó de un jalón, quedó solo con un mini sostén y una tanguita negra con sus medias de las que se ajustan solas a sus piernas. Tomamos nuestros tragos y nos fuimos a la recámara, mi esposa caminaba como modelo moviendo sus nalgas de un lado al otro mientras sus tetas desbordaban el micro sujetador.

Liz tomó la iniciativa y desabrochaba la camisa, le besaba los pezones mientras le abría los pantalones, luego acariciaba la polla por arriba de sus boxers. Mi amigo no perdía el tiempo pues le había sacado el sujetador y se comía sus pezones le apretaba las chichis con todo, empujo a mi esposa a la cama y le sacaba la tanga.

Liz abría sus piernas y nos daba una vista de su panocha que lucía una tirita de pelos cortitos arriba de su rajita, mi esposa abría sus piernas al máximo y le decía a Hugo; ven dame una mamadita me gusta mucho como lo haces.

Mi amigo se prendió de la puchita de mi mujer con una mamada riquísima que le daba, corriendo su lengua desde su culito hasta sacarle con su lengua el clítoris bien parado y mamarlo como si fuera una pollita.

Mi esposa jadiando le pedía que quisiera hacer un 69 con él, mi amigo se acostó de espaldas y mi mujer se subió encima de él. La escena era propia de la mejor película porno, con que deseo se mamaban los dos.

Puse atención a los comentarios de mi esposa; y la verdad, Hugo le mamaba riquísimo su panocha hundía la lengua en su coñito y luego la corría hasta su culito, para regresar a mordisquearle el clítoris, mientras sus manos se aferraban y abrían las nalgas de mi mujer, las piernas y nalgas de Liz temblaban tenía un orgasmo muy fuerte en la boca de Hugo.

Liz le devolvía el “favor” a mi amigo con una mamada tremenda, se tragaba casi toda la polla (y miren que estaba imponente) jadiaba y gemía con la boca llena de verga, en eso Hugo soltó un grito de placer y se tensaba todo su cuerpo ¡se estaba corriendo en la garganta de mi esposa!!

La verga le brincaba con unos espasmos tremendos, Liz hacía todo lo posible para tragar su leche, pero le escurría por sus labios y mejillas llegando hasta los huevos de Hugo. Mi amigo seguía pegado al coño de mi esposa amasándole las nalgas con sus manotas.

Liz me volteo a ver con una cara de lujuria escurriendo leche de su boca y jadeando me pidió: ¡Cógeme Papi estoy muy caliente!! ¡Cojéeme ya, no puedo más!!!

Y así como estaba me hinque atrás de ella, y se la metí de un solo empujón pues estaba empapada, de jugos y saliva. Hugo se mantenía en su lugar, mis huevos rozaban su cara, mi esposa le seguía reanimando la polla con besos y caricias, yo estaba tan caliente que sentía mi verga dura como si fuera de acero pero no quería terminar tan rápido.

Por ahí de vez en cuando sentía la lengua de Hugo que le daba de lengüetazos en el clítoris y de paso algo me tocaba en la polla, mi mujer bramaba de placer pues la verga de mi amigo estaba poniéndose dura de nuevo y que se me viene a la mente la idea de la doble penetración.

Me separe de mi mujer y Hugo de inmediato le chupaba el coño, le dije a mi amigo mámale el culito vamos a prepararla para cogérnosla al mismo tiempo, él puso sus ojos de plato y asintió con una sonrisa de oreja a oreja, y le daba a toda lengua en el culo, mi mujer le daba los últimos toques a la verga de Hugo para dejarla bien parada.

Liz le pedía con la respiración entre cortada a Hugo; ¡no te muevas mi amor! te voy a coger bien rico, se monto sobre él y con desesperación se centraba el glande en su coño y se dejaba caer, logrando meterse media verga al primer sentón, se reacomodo y se la metió toda en el siguiente sentón, lo cabalgaba con todas sus ganas subía y bajaba ondulando sus nalgas mientras mi amigo le apretaba los pezones, Liz tenía otro orgasmo se recostó sobre Hugo y se besaban rozando sus lenguas.

Tomé el tubo de gel y le puse bastante en su culito, le acariciaba con mi dedo abriendo su agujerito, puse la punta de mi verga y Liz levanto un poco sus nalgas sacando casi toda la polla de mi amigo le hice un poco de presión y ¡se empezó a introducir mi glande! Empuje lentamente otro poco, y se fue deslizando toda mi verga a fondo, nos quedamos quietos un momento. Mi esposa bufaba y jadiaba de placer:

¡Haaaggh que rico, no te muevas Papi!! Uff…. Déjala así, encajada a fondo, ¡huyyy!! A ver Huguito; ahora tu métela despacio, ¡aaayy que rico me estoy viniendo!! Que me están haciendo par de cabrones ¡me van a matar de placer!!! ¡Haaagg!!

Yo sentía como la verga de Hugo se encajaba al fondo del coñito y se rozaba con la mía por dentro de mi esposa, entonces sacaba mi polla, y luego cuando él retrocedía yo se la empujaba a fondo ¡que sensación¡¡¡ el culito bien apretado, más el roce con la polla de mi amigo era lo máximo, ¡que morbo tan chingón!!!

Mi mujer estaba como hilacho con un orgasmo continuo, tenía punzadas en su coño y culo, jadeaba y gemía abrazada de mi amigo era un concierto de jadeos de los tres, estuvimos un rato bombeando los dos, mientras mi esposa ondulaba sus nalgas muy rico para mi fue demasiado y gritaba como loco ¡que ricoo, que culo tan sabroso tienes!!! Y la llenaba de leche como adolescente no paraba mi corrida. Hugo exclamaba:

¡Que venidota te estas echando compadre, la siento en mi verga!! Que rico coges Liz, eres lo máximo, ¡déjame darte unos piquetes rápidos!! por que ya me voy a correr. (Hugo le ponía una violenta y rápida cogida) ¡Aaayy que sabroso te mueves!!! ¡Me estoy viniendo!!! ¡Haaaggh que mujer tan rica eres!! (Le metía la lengua hasta la campanilla mientras le estrujaba las nalgas)

Nos quedamos un rato noqueados después de la cogida tan tremenda que le metimos a mi mujer, luego me senté en la cama a ver como le salía leche de sus dos hoyitos, que morbo entonces Liz se levanto y se fue al baño.

Fuimos por nuestras bebidas, las tomamos a fondo pues estábamos muy sedientos y rellenamos los vasos de nuevo. En eso salía mi esposa del baño medio vestida. Nos confiaba en voz baja:

Que bárbaros son; que cogida me dieron, me dejaron con las piernas flojas y mi colita adolorida. Es hora de irnos gordo, por que ya es tarde y mañana tengo que madrugar.

Hugo nos decía esperen otro poco no se vallan tan rápido, tengo ganas de de echarte otro palito.

No Hugo ya no; apenas es miércoles y tenemos muchas cosas que hacer, mejor para otra ocasión: Quiero que me lleven a un antro con putas, tengo muchas ganas de conocer un lugar así donde bailen desnudas, para aprender algo ¿no les parece?

Liz se despedía de mi amigo con un besote de lengua, mientras él muy cabrón le estrujaba las nalgas por debajo del vestidito, me decía; no seas ojetee, déjamela toda la noche, está buenísima.

Salimos apresuradamente del departamento de Hugo, pues Liz y él ya se estaban prendiendo con la despedida tan cachonda que se dieron.

Nos enfilamos a una taquería para cenar algo pues nos moríamos de hambre.

Cuando llegamos al lugar estaban un par de jóvenes en la mesa de enfrente que no le quitaban los ojos a mi mujer: Le pregunté a Liz te fijas como te voltean a ver.

Sí Papi; ya me estoy poniendo nerviosa, es que con este vestido parezco puta.

Por que no les das algo de entrada para ver hasta donde llegan, en lo que voy al baño y me levanté.

Me tardé; y cuando regresé a la mesa uno de ellos le entregaba algo a mi esposa y regresaba a su mesa, note que el vestido de Liz dejaba ver buena parte de sus muslos, les regalaba una gran sonrisa.

Que le pregunto ¿te lo…? Y que me va contestando emocionada. Síii esta guapísimo el muchachito.

Me quedé pendéjo con la respuesta. Y me confió:

Me dio un papelito con su nombre y número de celular. Me comentó barriendo mi cuerpo con sus ojos; estás muy guapa, ¿Cómo te llamas? me gustaría invitarte a bailar. Le respondí; que podría ser su madre, y el muy cabrón me contestó: Mamacita, estás para comerte, llámame pronto. Insistía en que le diera mi número de teléfono.

Mi esposa comía sus tacos en una forma muy sexy, cruzaba y descruzaba las piernas, inflaba sus tetas, para ese momento habíamos tomado tres cervezas cada uno, mi mujer estaba feliz dándoles un muy buen show de pierna, o tal vez de tanga, pues su vestido estaba muy arriba de sus muslos. Ellos aprovechaban cuando yo volteaba para otro lado para brindar con mi esposa y sonreírle.

Salimos de la taquería con mi mujer sonriéndoles, caminando muy erguida con sus tetas levantadas contoneando sus nalgas.

Que pegue traes este año, los dejaste babeando pero por los dos lados, Estás muy buena y eres muy sexy.

Agradecemos sus valiosos comentarios, por que según Liz estamos muy locos.

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Original post by Pantro85

Mi mujer y un nuevo amiguito

(Por Liz y Toño)

Liz y mi amigo Hugo buscan cualquier oportunidad para darse unas cogidas tremendas, ahora mi esposa siempre tiene ganas de coger, pero Hugo salió por unos días:

Papi es que siempre tengo muy húmeda mi puchita, con unas cosquillitas bien ricas que me queman por dentro, las tetas se me han puesto más duras, no dejo de pensar en lo rico que me cogen Hugo y tu. ¿Qué me estará pasando?

Un viernes por la tarde que estaba prácticamente sin trabajo, recordaba todo lo que nos había ocurrido a mi esposa y a mí. Pensaba en que Liz posiblemente se estaba enamorando de Hugo pues él la llenaba de regalos y ella feliz, siempre lo estaba esperando muy guapa que llegara para besarlo con mucho placer.

Recordaba el calentón que le dio Liz a los muchachos de la taquería, como veían las piernas y los pechos de mi esposa, recordaba el comentario de mi esposa cuando le pregunte; ¿te lo…? Y me respondió con un contundente síii, no está nada mal el chico. Y el cínico jovencito le entregaba un papelito con sus datos.

Sin darme cuenta tenía un súper bulto en mis pantalones. Y la mente me daba muchas vueltas, resolví que Liz tenía que probar otra verga, para evitar que se enamore de mi amigo.

Me fui a casa de inmediato, Liz llegaba de hacer las compras de la semana, le ayude a guardar todo mientras tomamos una copa, y para variar hablábamos de calenturas y le recordé a los jóvenes de la taquería.

Que bárbara que calentón les diste a los muchachitos, pues ¿que les hiciste? cuéntame:

Bueno pues te acuerdas que no me quitaban los ojos de encima, y yo estaba caliente pues acabábamos de coger con Hugo, y tu me dijiste que me dejabas sola para no estorbar, pues empecé a cruzar y a descruzar las piernas dándoles por momentos una buena vista de mis piernas y tanga que además era transparente, pues mi vestidito subía con los movimientos, me mordía los labios y los recorría con mi lengua mientras leía el menú, y de reojo los veía como se codeaban uno al otro clavando sus ojos en mi panochita, pues por momentos dejaba mis piernas separadas.

Hasta que el más guapo de los dos se acomodó su polla para poder levantarse, y caminó hacia mí, me puse muy nerviosa pues su bulto era muy notorio y lo tenía muy cerca, él miraba con deseo mis tetas pues mi vestidito estaba muy escotado, mientras me decía:

Señora que guapa estás, me gustaría salir contigo a tomar una copa, ¿Cómo te llamas?

Nerviosamente le conteste esbozando mi mejor sonrisa; me llamo Liz ¿y tu, como te llamas?

Fredy; para servirte en todo lo que tú quieras mi amor, estas muy rica.

Me dejo muda, pues el jovencito es muy atrevido, pero al mismo tiempo me gustó que fuera tan cabrón.
Entonces te vio venir, y fue cuando me entrego el papelito con su número de móvil diciéndome llámame la vamos a pasar muy bien.

¿Y porqué no le llamas?…. a poco no tienes ganas de cogértelo.

¿Como crees?… Si solo fue una ocurrencia del joven, que por cierto esta muy guapito.

Tomé el teléfono y se lo pasé a Liz, le indiqué: Háblale al muchachito cabrón a ver que te dice, pórtate muy sexy con él, al fin que nuestro número es privado y no puede localizar la llamada…. Y bien guardado que tenía el papelito fue y lo trajo.

Liz marcó el número y él contestó: Hola….

Hola; habla Liz; te acuerdas de mí…. Nos conocimos en la taquería.

¡Señora bonita como estás!!… He pensado mucho en ti, que gusto oírte ¿Cuándo nos vemos?

¡Huuy que rápido vas!, si solo quería platicar contigo un poco para conocerte mejor.

Pues si gusta nos vemos mañana para conocernos a fondo, me muero de ganas de volverte a ver, pues la verdad es que estás muy buena y se nota que eres muy fogosa.

Resulta que la apenada era Liz, ¡sus colores subían por su cara!, el niño la estaba ruborizando. Le dije al oído dile que estas de acuerdo que mañana lo ves.

Con voz melosa Liz le exclamo; Bueno Fredy pues a mí también me gustaría verte… pero dime ¿cuantos años tienes?… por que no me gusta cambiar pañales.

El muy cabrón le contestó; pues si me cambias el pañal te vas a llevar una larga sorpresa por que tengo veintiún.

¿Tienes veintiún años? le replico Liz con voz muy sexy.

Noo; contesto cínicamente Fredy; tengo veintiún centímetros de…. De edad tengo veinte años.

Y así de candente siguió la plática; y… que medida tiene tu sujetador, y te operaste las tetas o son naturales, yo le tocaba a Liz su coñito y estaba inundado.

Ella con más confianza también le hacía preguntas calientes y ¿deberás tienes veintiún centímetros? Y ¿que tan gruesa es?

El muy cabrón de Fredy desinhibido le contestaba todo; trae mañana tu cinta para que lo midas o mejor, lo puedes medir con tu mano, o con tu boca. Ja, ja, ja.

Está bien; entonces mañana nos vemos en el bar de la glorieta, te parece a las ocho treinta.

Perfecto entonces ahí te espero, no me vallas a fallar le exclamaba Fredy.

Cuando colgó el teléfono me comentó Liz; este cabrón cree que soy una “puta profesional” bueno; pues esa noche vestía y actuaba como tal, y lo peor es que me gustó. Papi…. ¿No será peligroso seguir con este jueguito?

No te preocupes de nada, dedícate a disfrutar pues yo voy a estar presente. Mira tu entras primero al bar, después entro yo, desde la barra los vigilo, luego de un rato me voy a sentar a la mesa con ustedes, si te gusta, y a él le parece, nos vamos a un motel a coger pero eso sí, que use condón.

Ponte bien guapa y sexy para que lo dejes pendéjo, y le bajes los humos al jovencito arrogante. Liz estaba hecha un mar de nervios y muy caliente no durmió bien.

A la mañana siguiente seguía muy nerviosa. Por la noche Liz estaba radiante, con una faldita tableada gris oscura, que le resaltaban mucho sus nalgas, una blusa negra, medias negras caladas, zapatos de tacón alto, le dije; estás guapísima pero tu blusa está seria.

¿Pues qué blusa quieres que me ponga?

Haber enséñame tus blusas, va saliendo una de tela transparente en color negro de inmediato le dije; está, ponte está. Pero mi sujetador está demasiado pequeño y me lo mostraba, sus tetas se veían espléndidas, como desbordaban (34-C), sus pezones apenas los cubría el mini sujetador, perfecto se te ve muy bien la blusa.

No corregía ella; se me ven muy bien…. pero las tetas; me voy a poner un saco por que no me atrevo a salir así a la calle.

Subimos al auto y me encaminé al piano bar, le metía mano por debajo de su falda. Me decía espera que estoy muy nerviosa. Entro Liz, caminando muy sexy, sus nalgas se le veían impresionantes con la mini faldita, Fredy la esperaba en una solitaria mesa en un rincón oscuro y la recibió con un par de besos en las mejillas. Exclamando;

¡Señora que gusto verte de nuevo!, sus ojos destellaban recorriendo todo el cuerpo de mi mujer.

Liz se sentó a su lado y ordenaron unas copas, los dos platicaban amenamente, mientras yo disfrutaba de mi trago y de ver a mi esposa disfrazada de puta, ofreciendo las nalgas a un desconocido; el morbo me consumía tenía mi polla bien tiesa, como me gustaría oír lo que platicaban.

Un rato después ordenaron otra copa, y alcance a ver de reojo que Fredy tenía una mano sobre el muslo de mi mujer, y ella tenía una gran sonrisa, y en ese momento se quitaba su saco, los ojos del chaval se clavaban en las tetas de Liz.

Yo estaba a punto de ir al baño y hacerme justicia con mi propia mano, pues la verga estaba a punto de reventar era muy diferente del morbo que sentía con Hugo, pues este joven era un perfecto extraño y estaba saboreando todo el cuerpo de mi esposa.

No aguanté más Salí del bar, y fui a comprar dos cajas de condones y un gel lubricante, regrese directo a la mesa de ellos me incliné sobre Liz y la bese en la boca, fue un beso muy corto pero tenía mucho fuego. Con voz muy sexy me presentó:

Hola mi amor;… te quiero presentar a un amigo; se llama Fredy y es muy simpático, mira, te presento a mi esposo Antonio, se van a llevar muy bien pues “los dos tienen los mismos gustos”

El pobre de Fredy tragaba saliva, estaba muerto de miedo muy nervioso lo cabrón se le bajo a cero, solo me dijo mucho gusto estirando su mano, de inmediato llamaba al mesero para pedir un trago para mi, Ahora Liz es la que ponía una mano en su muslo y el sudaba copiosamente.

Liz disfrutaba intensamente el momento, dándole un gran sorbo a su cóctel Margarita le decía a Fredy; que ¿te comieron la lengua los ratones?

No para nada contestaba nerviosamente el joven. Mi mujer le corría una mano por sus piernas, Ahora Liz era la dueña de la situación.

Liz nos indicaba poniéndose de pié; uff ya entré en calor, voy al baño ahora regreso, se levanto moviendo sus nalgas como nunca y se las puso en la nariz del chaval que caballerosamente se quiso poner de pie pero el bulto de sus pantalones no lo dejó. Le sacaba las palabras con tirabuzón.

Regresó mi mujer; ¿todo bien?, sí pero Fredy está muy serio. Bueno pues brindemos a fondo, mientras metía mano por los muslos de mi esposa, ella sonriendo separaba ligeramente sus piernas su falda estaba muy arriba y le hacía unos ojitos al jovencito.

Fredy nos miraba asombrado como le metía mano a Liz, con el trago entraba de nuevo en calor y nos empezó a contar chistes, tiene mucha gracia para contarlos. Pero siempre se ponía medio de frente a un lado de Liz para tener mejor vista de las piernas y tetas.

Voltee a ver a mi esposa y noté que tenia desabrochados dos botones de su blusa, y que la aureola de sus pezones asomaba un poco fuera de su sostén, era notorio a través de la tela transparente de su blusa.

Le pregunté a Fredy; que si conocía algún antro donde se pudiera bailar, él me daba santo y seña.

O nos vamos a otro lugar más tranquilo. Que decida Fredy… pues si es por mi vamos mejor a un lugar más tranquilo.

Salimos a la calle y él se enfiló a la puerta trasera de mi coche, le dije vente adelante con nosotros, pues mi auto es grande solo se le levanta el descansa brazos y el asiento es de banca corrida, Liz se pegó a mi y subió Fredy.

Más adelante mi esposa puso su mano sobre su muslo, Fredy no sabía donde apoyar su mano izquierda estaba muy nervioso, pues no tenía idea de hacia donde íbamos, Liz se la toma y la pone en su rodilla. Lentamente la mano de mi mujer empezaba a subir y a rozar su bulto, el pobre sudaba, y tartamudeaba, para darle más confianza le dije:

Relájate todo está bien, tomé su mano y se la subí hasta arriba del muslo de mi esposa, le di un par de palmaditas en su mano, él me lo agradecía, mi esposa le besaba una mejilla.

Me detuve en una tienda para comprar una botella de Ron, hielos, refrescos, vasos y algo para picar, cuando regresé al auto se estaban besando rozando sus lenguas, mi esposa tenía su blusa abierta y un pezón por fuera de su sostén.

Cuando abro la puerta del coche, volteo y tenía su mano bajo la falda dediando la panocha, Liz estaba gimiendo con la cara roja como tomate, que le digo en broma; pinche Fredy si pareces “zorra en gallinero”, si me tardo dos minutos más me la desplumas toda. Reímos los tres. Para ese momento ellos estaban de luna de miel.

Me enfilé a un Motel, una vez en el cuarto, servimos unos tragos y los bebimos a fondo, en lo que Liz nos bailaba muy sensualmente, Fredy con un bultote en sus pantalones no le perdía detalle, yo disfrutaba inmensamente la cara de calentura de Liz, y la cara de asombro de Fredy.

Mi esposa se va desabrochando la blusa y se la quita, nos decía ustedes también vallan quitando su ropa, los tres bailábamos juntos, Liz desabrocha su faldita y la deja caer, Fredy de inmediato se agacha a recoger la falda quedando su cara a centímetros de las respingonas nalgas de mi esposa, que las mostraba en toda su plenitud pues solo pasaba el cordelito de la tanga por en medio, parecía actriz porno que rico se le veía su conjunto de lencería.

Liz seguía bailando, desabrocha su sujetador sus tetas se balanceaban de un lado al otro al ritmo de la música, Fredy estaba pasmado con ojos de plato viendo el show, con una tienda de campaña en los calzoncillos, lo animé, le dije; adelante señalándole el camino hacia mi esposa, él corrió y la abrazó sus bocas se unían, luego descendía mamaba con fuerza y ansias sus pezones, yo aproveché me hinqué atrás de Liz, le bajaba su tanguita, y le corría la lengua por el culo besando sus nalgas.

Un momento después; mi mujer se agachaba separando sus piernas para bajar el bóxer de Fredy cuando brincó su verga aprovechaba para darle un chupete, mientras yo le lengüeteaba el coñito que lo tenía copado de la cantidad de jugos acumulados, luego se levantó, siguió bailando moviendo sus nalgas y girando solo con sus medias puestas, luciendo al máximo su panochita depilada con un mechón de pelitos castaños en el centro.

Yo volteaba a ver la magnitud de la verga de Fredy y noté que prácticamente era del mismo tamaño que la mía, no muy grande como de 15 centímetros, (pensé; a que pinche fanfarrón con sus 21 cms.) solo que la de él no tenía la circuncisión y era más oscura que la mía, pero la tenía durísima, pues no se le despegaba de su vientre, tenía el glande rosa mojado de líquidos, con el prepucio a la mitad de su cabeza que solo sabía apuntar al techo.

Fredy abrazaba y besaba a mi mujer con mucha pasión, mientras yo la abrazaba por detrás besando su cuello y rozando mi polla entre sus nalgas, al mismo tiempo ella las movía y restregaba su panocha contra la polla de él.

Liz se sentó en la cama y le acariciaba la polla disfrutando de su pellejo, que se lo corría de arriba a abajo intercalando unas mamadas profundas se la pelaba para luego rozarse los pezones con el glande.

Mira Papi, ¡que rico pellejito ve como se le pela!! … ¡La tiene durísima!!

En eso lo impensable…. Fredy empieza a gritar; ¡me voy a correr! Mi esposa le gritaba ¡noo espera!! pero el chaval se convulsionaba le temblaban las piernas, sus manos se prendían con todo a los pezones de mi mujer.

Liz abría la boca y le pajeaba apretando la verga, se ahogaba con la cantidad de leche que le estaba soltando, sacaba la polla de su boca y la leche le brincaba a la nariz, cejas y mejillas, la boca la tenia repleta, y todavía le soltó como tres chisguetes más en las tetas.

Mi mujer gritaba; ¡que bárbaro que manera de venirte!! Me dejaste empapada, y le seguía mamando la verga pues todavía soltaba restos de semen, pero ¡no se le bajó la polla! y seguía bien dura.

Liz exclamaba; ¡que maravilla!…… ¡Viste Papi, sigue con la polla bien tiesa!, ya no puedo más ¡cógeme Fredy!! mi mujer abría sus piernas, él se fue derechito a su panocha, le daba una tremenda mamada con unos chupetes bien fuertes en el clítoris, lo tenía parado y totalmente de fuera.

Liz movía incontrolablemente sus nalgas del orgasmo tan fuerte que tenía, recogía los restos de leche que tenía en su cara y la saboreaba en la boca.

Fredy le seguía mamando con todo y exclamaba; ¡sabes riquísimo, tú sabor me enloquece Huumm!! (Coincidía con los comentarios de Hugo) le mamaba y chupaba el clítoris como paleta, (pues no se notaba mucha experiencia) el cual le creció a Liz como cinco centímetros, ¡nunca se lo había visto así de largo!!!

Se puso en posición rozaba la punta de su polla con el clítoris, luego buscaba la entrada del coño, un momento lo frené, ponte esto y le di un condón, se lo puso de inmediato se acomodó ansiosamente, la empujo hasta la mitad, la saco y se la clavó de un empujón hasta los huevos.

Le arranco un gemido y un ¡haaggh!! A mi esposa, se la dejó hundida a fondo un rato, mientras Liz movía sus nalgas muy rápido y tenía una cara de lujuria, le decía; que dura la tienes parece una barra de fierro, ¡que Ricoo!!

Yo estaba calientísimo y celoso con lo que veía, pues no tenía oportunidad de participar, ya que se besaban y trenzaban las lenguas como dos enamorados, él gritaba; ¡coges riquísimo estás súper apretada!! y se lanzó sobre los pezones a chupetes y mordidas los dos jadeaban y gemían retorciéndose a todo lo ancho de la cama.

Un momento después Fredy le hacía un mete saca a toda velocidad, gritaba; ¡me voy a correr!! Detuvo sus movimientos encajándole la verga al fondo del coño, le daba unos empujoncitos profundos jadiaba corriéndose, mi esposa gemía y jadiaba tenia otro orgasmo lo agarraba de las nalgas, lo estrujaba contra ella, y rozaban sus lenguas.

Cuando al fin se separó Fredy le dije con tú permiso estoy muy caliente. Liz centro mi polla en su coño y se la hundí de un solo empujón, que rica sensación, pues tenía su panocha abierta y calientísima, le preguntaba; ¿que tal coge Fred?, riquísimo pero se corre muy rápido. ¡Haaagg… Papi me estoy viniendo otra vez, estoy muy caliente!!! trenzábamos nuestras lenguas.

Un rato después, cuando Liz se dio cuenta que Fredy nos veía coger con unos ojos de deseo, su verga estaba bien parada y listo, con un condón en su mano, mi esposa me aplicaba su mejor técnica, luciendo la cogida que me estaba dando, retorcía sus nalgas como actriz porno, y le decía melosamente, enseguida te cambio el pañal.

Aceleraba sus movimientos y materialmente me hacía una paja con su coño, no aguanté mucho jadiamos y nos corríamos al mismo tiempo, le repletaba su coño de leche, Liz gritaba; ¡que caliente está tu leche mi amor, siento que me quema muy adentro!!! Papi, déjame ordeñártela toda ¡haaggh que rico!

No se que me pasa pero sigo muy caliente. Papi quiero más verga: Pues adelante le contesté, esta noche eres nuestra puta no te reprimas.

Fredy mi amor ven, él estaba sacando el condón de su empaque y Liz lo recostó en la cama y le dijo; con calma mi Bebe tranquilo, le acariciaba su verga jugando con su pellejo, pero que dura la tienes, ¿Por qué estás tan caliente?… Él le explicaba que tenía más de seis meses de no estar con una mujer.

A sus 20 años casi era primerizo, pues Liz era la segunda mujer con la que cogía en su vida.

Yo les traía unos tragos bien fuertes, que bebimos en la cama, Liz no le soltaba la polla, le decía; bueno y a ti nunca se te baja.

El contestaba; con una mujer como tú la puedo mantener parada siempre, que desde que te conocí me dejaste muy caliente e impactado, me gustas mucho.

Mi esposa apuró su copa, subía y bajaba el prepucio acercaba su boca lo chupaba con ternura, luego se lo peló le daba una súper mamada profunda, que sobrepasaba su garganta, deslizaba sus labios apretados por todo el miembro, hasta que salía de su boca, y riendo le decía no mide los veintiún centímetros prometidos.

Pero de todas maneras me gusta mucho, tomaba aire y lo volvía a tragar todo, dándole unas mamadas profundas haciéndole una paja al capullo con su garganta, Fredy aullaba de placer y masajeaba las tetas.

Mi esposa, tomó el condón y se lo puso, acto seguido se hincó sobre él se centró la verga y se dejó caer hasta que no quedo nada de fuera, lo cabalgaba sus nalgas se movían de un lado al otro, subía y bajaba por toda su polla, jadiaba y gemía.

El le oprimía sus pechos, mientras yo me asomaba por detrás de Liz, que me mostraba como su coño lo apretaba y se tragaba la verga completa bañándola con sus jugos, movía sus nalgas de un lado al otro y de arriba abajo.

Se me paro la pinga de ver con que grado de putería y con qué pasión se lo estaba cogiendo mi mujer.

Tomé mi saco y saqué un tubo con gel lubricante, me lo unte en mi polla, le lubrique abundantemente el culo a mi señora, que obediente se recostó sobre Fred, levanto sus nalgas, se quedaron quietos un momento, poco a poco se lo estaba metiendo y sacando por el culo, Liz tenía un orgasmo bien fuerte le punzaba su coño y culo movía lentamente sus nalgas, se sentía una barra bien dura que mi mujer tenía clavada en el coño.

Tomamos un ritmo bien sabroso, con un concierto de jadeos un rato después perdíamos el ritmo, pues el pinche Fredy empezó a embestir con mucha fuerza, sentía su polla como se rozaba contra la mía, y las fuertes contracciones que tenía, al mismo tiempo gritaba ¡que rico coges con dos vergas, me estoy corriendo!! Jadiaba y se tragaba la lengua de mi esposa. Yo sentía en mi verga los siete chisguetes que soltaba Fredy.

Cuando salio Fredy, yo me cambié a su panocha, me cogía a mi esposa con todas mis ganas en posición de perrito, le estrujaba sus nalgas y la bombeaba lentamente disfrutando cada centímetro de su coño que estaba que quemaba, mi esposa movía lentamente sus nalgas.

El chaval se había recargado en la cabecera de la cama, para que su verga quedara en la boca de mi mujercita que le estaba quitando el condón inundado de leche, y le limpiaba la verga con su lengua, luego de dejarla bien limpiecita, y medio parada, la caliente de mi esposa ¡sacaba más leche del condón!, se la escurría en la polla y la volvía a mamar a fondo, aprovechando los empujones que le daba, su boca subía y bajaba por toda la verga de Fredy, ¡la cual ya estaba lista!!!.

Me calentó muchísimo ver a Liz hacer eso, acelere mis embestidas, sus nalgas se movían como baile de zamba, tenía un orgasmo monumental y exploté, le llenaba de leche su coñito, los tres jadeábamos, cuando me separé aturdido de Liz. Lo impensable…! Saltó a la verga de Fredy y de un sentón se lo ensartó a fondo!!!

Me di cuenta que él no tenía condón pero ya no dije nada, mi mujer subía y bajaba, mi leche escurría por toda la verga del chaval, se lo cogía con todas sus fuerzas nunca había visto a mi esposa así de caliente.

Se giraron en la cama y quedó mi mujer abajo, abría sus piernas como nunca, Fredy le daba con todas sus fuerzas, gritaba ¡que rico se siente tu leche!! ¡Que sabroso coges!, le mordía los pezones apretaba sus tetas y trenzaban sus lenguas.

Mi mujer gemía, y tenía una cadena de orgasmos y gritaba; que dura la tienes, ¡me estoy viniendo que ricoo haaggh!!! con sus piernas apretaba las nalgas de Fredy contra ella, él le daba a toda velocidad, en eso el cuerpo de él se tensaba y se convulsionaban los dos en un abrazo y un beso profundo, revolcándose por toda la cama.

Un rato después se separaban, y mi esposa corría al baño escurriendo leche por sus muslos, la cama estaba empapada, y el condenado chaval seguía con su polla medio parada, no puede ser le exclamé; que muchacho más caliente eres, señalando su polla empapada de leche parece que estabas preso.

Mientras servía otra ronda de tragos, él trataba de explicarme con sutileza que nunca había estado con una mujer como Liz, tan bella y caliente, que más se puede pedir en una mujer. Tiene un cuerpazo, sus nalgas son redondas y paradas, además es muy estrecha de su coño, está más apretada que mi exnovia de 22 años.

Liz salió del baño pero él no la vio. Y según seguía alabando las cualidades de mi esposa su verga crecía, hasta que le dije en broma, ya no sigas con la descripción que me vas a salpicar. Reímos, brindamos, y apenado se cubría la verga con la sábana.

Liz se puso roja y no paraba de reír; incrédula caminó hacia Fredy, levanto la sábana y sorpresa ¡la tenía bien parada!!!

Liz exclamó: Pero si van cuatro veces que te corres como es posible que estés así. Yo estoy agotada, no puedo más.

Mi mujer tomo su trago y me dijo; me voy a dar un baño rápido por que ya es muy tarde, entró de nuevo al baño y abrió la regadera.

Le dije a Fredy anda báñate con ella y a lo mejor se te hace…. Brincó como resorte al baño, escuchaba a mi mujer decirle que estaba muy cansada, él la besaba, la enjabonaba por todas partes, luego le rozaba su polla tiesa llena de jabón entre sus nalgas mientras oprimía sus pechos pellizcando suavemente sus pezones, pronto se escuchaban risas, me serví otro trago y regresé al baño.

Fredy la tenía arrinconada contra las paredes y se la estaba cogiendo parado, mi esposa lo rodeaba con sus brazos y piernas mientras él le hacía un rápido mete saca, parecía “perro” cogiendo a toda velocidad, mi mujer gemía se notaba que tenía un orgasmo lo besaba con fuego, él le abría y estrujaba las nalgas bien fuerte, un rato después sus piernas temblaban, dejaba su polla encajada hasta el fondo de la panochita de mi esposa, que gritaba y jadiaba con otro orgasmo.

Lentamente se separaron…. Del coño de mi esposa escurrían hebras de leche hasta el piso, tomaban un jabón cada uno y se alternaban enjabonadas por todos lados.

Nos vestimos y salimos del motel dejamos a Fredy en el bar pues ahí estaba su coche. Me dio las gracias por “todo” le dio un beso a Liz y bajó del auto. ¡Me llamas!!

Yo le decía pícaramente a mi esposa, que cogida le diste al chavalito, creo que ya estás lista para filmar una película porno con Hugo y Fredy. Dios me libre si no puedo ni caminar te imaginas con la vergota de Hugo de pilón noo.

Mi esposa riendo me decía; que puta soy ¿verdad?, con razón me duele tanto mi panochita.

Han pasado tres días y mi esposa sigue muy adolorida…… Quedó tan complacida con la cogida que se dio con Fredy. Que me comentó; ojala que Hugo tarde en regresar.

Queremos agradecer a todos los amigos que nos han escrito.

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Z




Hola, estamos de nuevo por aqui. esperamos muchos comentarios y material de parejas o mujeres a gerlan67@yahoo.com gracias y saludos a Karol
Hola, pues no he visto a Karol ultimamente pero es un gusto tenerlos de vuelta, creo que antes eran X y Y no?, bueno pues bienvenidos otra vez y saludos desde Jalisco

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Aniversario de Bodas +1

(Por Liz y Toño)

Cumplimos 20 años de casados, es toda una vida sobre todo cuando nos casamos tan jóvenes. 18 y 19 años) Hicimos una gran fiesta en el jardín de la casa con todos nuestros familiares y amigos.

La fiesta y el vino continuó hasta la madrugada mi esposa estaba feliz y radiante, ella está en muy buenas condiciones físicas con un estómago plano cintura breve, tiene unas nalgas y piernas preciosas, una carita juguetona divina, bailó toda la noche con varios amigos. Su vestido un poco corto y escotado hacía que las miradas de Hugo mi amigo se le desviaran a sus pechos mientras bailaban, él siempre ha convivido muy cerca de nosotros, es amigo desde la infancia. Tiene poco tiempo de haberse divorciado, desde entonces nos frecuenta aún más, nos regaló de bodas varias cajas de vino para la fiesta.

Liz mi mujer estaba feliz era un terroncito de azúcar brindaba con todo mundo, frecuentemente me abrazaba y me besaba en la boca, (como que se vuelven más amorosas en los aniversarios) me decía al oído mientras bailábamos; ¿estás listo para nuestra luna de miel? y me frotaba con el chipote de su panocha mi paquete.

Por ahí de las 3.30 se despedían los últimos invitados, entre ellos nuestros dos hijos que burlonamente nos decían; que nos dejaban solos por que querían otro hermanito. Se llevarían a los abuelos a su casa pues el mayor ya maneja y ahí se quedarían.

Me quedé tomando con mi amigo Hugo, mientras que mi esposa le daba una levantada a todo el tiradero que quedó.

Abrí el refrigerador y vi que quedaban varias botellas de Cava, abrí una botella y serví tres copas, llamé a mi amigo a la cocina para acompañar a mi esposa mientras llenaba la maquina lava trastes, cada vez que mi mujer se agachaba a acomodar un trasto su vestido subía por arriba de sus medias que se veían sostenidas por un liguero negro, los ojos de Hugo destellaban con las piernas y nalgas de mi esposa. Brindamos los tres por los veinte años de casados. (para ese momento los tres estábamos bastante ebrios)

Hugo con el pretexto de felicitar a mi esposa la abrazaba apretándola contra su cuerpo mientras le decía; los quiero mucho; muchas felicidades le besaba una mejilla, y no se le separaba. Al ver esta escena sentí que me estaba excitando, lejos de molestarme empecé a recodar todas nuestras fantasías y las películas porno de tríos, que tanto nos habían calentado, y las veces que yo le insistí a mi mujer que me gustaría verla coger con otro.

Mi esposa lo separó disimuladamente y giró hacia mí para ver mi reacción, yo no le di importancia solo levanté mi copa y brindé con ellos que tomaron su copa a fondo.

Rellenamos las copas y nos fuimos a la sala, mi esposa puso un CD y recogía algunos ceniceros sucios, mientras mi amigo y yo charlábamos de lo bien que se veía mi esposa después de veinte años, mi amigo no la perdía de vista. Tomábamos los tres otra copa de cava, Hugo sacó a bailar a mi mujer, ella me volteaba a ver como negándose pues mi amigo andaba medio borracho y lanzado con ella, yo les decía adelante, mientras voy al baño.

Cuando salí del baño lo hice en forma silenciosa, y me quedé a distancia viéndolos bailar ¡mejilla con mejilla, la manos de mi amigo rozaban la parte de arriba de sus nalgas! mientras mi esposa movía cadenciosamente sus caderas rozando el bulto de mi amigo.

Estaba muy celoso, pues Liz es una persona muy seria con una educación muy a la antigua, y mi amigo lo conozco desde la infancia siempre ha sido un caballero, y en ese momento bailaban totalmente pegados con los ojos cerrados, mientras él le ¡besaba una oreja y su mano derecha bajaba de más, ya le acariciaba suavemente las nalgas!

Yo veía sorprendido el espectáculo, con muchos celos pero con la polla bien parada, es muy difícil de explicar lo que le pasa a uno en ese momento, después de un buen rato de estarlos observando retrocedí unos pasos y cerré la puerta del baño con un golpe, ellos de inmediato se separaron y mi amigo subió sus manos.

Rellene las copas y me senté en el sillón grande a verlos bailar, notaba la polla de mi amigo bien tiesa aunque trataba de ocultarla encorvándose hacia atrás, termino la pieza y tomaron su copa.

Hugo se sentó a mi lado mientras mi mujer se quitaba los zapatos y se sentaba en mis piernas con su cara hacia mi amigo, empezamos a conversar los tres mientras que con mi mano derecha acariciaba las nalgas de Liz. Así mi amigo no podía ver lo que yo estaba haciendo, mi esposa no se atrevía a decir nada y aguantaba la fuerte estrujada de nalgas que le estaba dando, mientras que su vestido subía y los ojos de Hugo se desviaban involuntariamente a las piernas de mi mujer, pues le quedaban de frente y a unos centímetros y mi esposa no hacía nada por cubrir sus muslos.

Después de escuchar la conversación de Hugo de cómo fue que fracaso su matrimonio, y de los gustos sexuales de su ex esposa y él. Nos comentaba que estaba muy caliente, pues desde el divorcio no había cogido con nadie. La plática se volvió candente a cerca de las fantasías que nos gustarían hacer. Yo dejé la idea velada que me gustaría ver a mi esposa coger con otro. Liz me volteo a ver con ojos de plato pero no dijo nada.

Hugo se hizo el disimulado como que no oyó, se puso de pié y nos relleno las copas propuso un brindis por nuestra amistad y por los veinte años de matrimonio, y se sentó más cerca de mi mujer y empezó a alabarla.

Oye Liz; ¿que te has hecho?…. Ahora estás más bella que cuando te casaste, tienes un cuerpazo precioso…. ¿verdad Toño? Que tu mujer está mucho mejor ahora, (Yo asentía con la cabeza) ¿te operaste el busto?

Noo. ¿Por que lo dices?…. ¿verdad Gordo que sigo igual?….. Inflando sus pechos.

Para nada le comente; Ahora estás mucho mejor, te han crecido más los pechos y estás más nalgona……… ¿O tú como la vez Hugo?

Mi amigo asentía sí…. estás muy buena, tus pompas se te ven muy ricas. Y los pechos yo pensé que te los habías operado se te ven más grandes, siempre me has gustado mucho.

Liz se quedó con la boca abierta después de escuchar los comentarios de Hugo.

Mientras la plática subía de tono una mano de él empezó a darle un masaje en el pie que quedaba sobre el sillón, luego disimuladamente acariciaba el tobillo y la pantorrilla de mi mujer que definitivamente las burbujas del cava le estaban pegando se notaba borrachita y sonriente, yo le chupaba una orejita y le metía mi lengua en su oído, mientras seguía acariciando sus nalgas, note como subía su calentura.

Con una mano le empecé a rozar los pechos, y con la otra mano le acariciaba los muslos que se separaron un poco, con la punta de mis dedos le llegué a rozar la panochita que estaba bastante húmeda. Hugo tenía los ojos desorbitados intentando ver por debajo del vestido, mientras que con sus manos le acariciaba las pantorrillas, que estaban apoyadas sobre sus piernas.

Mientras mi esposa y yo nos dábamos un beso profundo, durante el beso tomé una mano de mi amigo y la puse por el lado interno del muslo de Liz donde terminan las medias y retire mi mano, la respiración de mi esposa se empezó a entrecortar, ella seguro notaba que la mano que acariciaba sus muslos y rozaba su coñito no era la mía, pero seguíamos en aquel interminable beso, parecía que mi mujer no quería que terminara ese momento, se escapaban algunos gemidos de su garganta y no me soltaba la lengua.

Llegó el momento de separar nuestras bocas, y mi esposa estaba a mil seguía su cabeza recargada en mi hombro, con su mirada verificaba de reojo que la mano que acariciaba sus muslos no era la mía, gemía suavemente separando más sus piernas, pues Hugo seguía acariciando por ahí, solo que su vestido estaba levantado mostrando su liguero y sus preciosas piernas.

De inmediato nos besamos con fuego y lentamente le desabroche el vestido, el cual cayó hasta su cintura, traía un conjunto de lencería de infarto pues era mi regalo de aniversario, las tetas se le veían enormes, le pedí que se pusiera de pié y diera una vuelta para que nos lo modelara.

¡No Papi me da mucha pena!!…. Por que lo escogí muy sexy y atrevido para darte una sorpresa, no contaba con que Hugo también lo iba a ver.

Hugo gritaba; ¡por mi no te apenes! estás buenísima, anda no seas malita modélalo que me muero de ganas de verte…. Creo que estoy soñando…… Hazlo ¿síii?

Entonces mi esposa de pié, se saca el vestido gira lentamente dejando ver sus respingonas nalgas totalmente desnudas pues el cordelito de la tanga no se veía, con su liguero y sus medias negras y un micro sostén del cual desbordaban sus tetas blancas, pero lo más caliente de todo es que se apreciaba una gran mancha blanca de sus jugos en la tanguita.

Descorché otra botella de cava y nos tomamos la copa. Hugo estaba de pié tomando su mano guiando los giros de mi esposa, ya no ocultaba su gran bulto en el pantalón y repasaba con sus ojos de deseo todo el cuerpo de mi mujer, yo estaba a mil sentado en el sillón viendo como la saboreaba Hugo.

Mi esposa desinhibida por las copas en uno de los giros rozó con sus nalgas el bulto de Hugo y gritó:

¡Que bárbaro como tienes duro tu “ese”…Ja, ja, ja!!!!!!…. ¡Mira gordo como esta tu amigo!…………. ¡¡ Parece burro….Ja, ja, ja!!!

Me sacudí los celos y me levante del sillón y le desabroche el sujetador y brincaron sus pezones rosas súper duros, les di una rápida chupada y que le comento a mi esposa; haber pásalos por su cara, para que te diga si son operados.

Hugo se abalanzó sobre las tetas y les daba una mamada con todas sus fuerzas, mientras chupaba una, pellizcaba con ansias el pezón de la otra y luego cambiaba de chichi, mi esposa tenía una cara de lujuria con sus manos acariciaba la nuca de mi amigo.

Hugo besó a mi mujer en la boca trenzando las lenguas en un profundo beso, mientras yo me hincaba por detrás de mi esposa para bajar su tanguita, mientras lo hacía tomé una mano de mi esposa y la puse en la verga de mi amigo, de inmediato le empezó a sobar y apretar su verga.

Cuando terminaron el beso se separaron, y mi esposa giró hacia mí y ¡¡sorpresa!!…… ¡Se había depilado totalmente su panochita¡ ella exclamó:

¡Es otra sorpresa de aniversario!…… ¡me la depilé para ti!… Ojala que te guste mi amor.

Hugo la veía con ojos de plato por primera vez totalmente desnuda, gritaba; que ¡viejota eres, estas buenísima! solo por que los conozco lo creo, después de dos hijos y veinte años de casada es increíble ¡¡estás riquísima mamazota!! La tomaba de su mano y la hacía girar escudriñando con sus ojos todo el cuerpo se la comía con la vista, le acariciaba la panocha mientras le susurraba al oído:… ¡que rica peloncita, está preciosa!

Le dije a mi amigo a ver encuérate, por que mi mujercita nunca ha visto otra verga en vivo y a todo color, es un regalito que le quiero hacer de aniversario. No acababa de decirlo cuando de inmediato se arrancaba la ropa, en menos que se los cuento ya estaba solo en boxers con un bultote como tienda de campaña.

Haber mi amor abre tu regalito, hoy puedes hacer todo lo que quieras con él, espero que lo disfrutes mucho mi vida. (Me tuve que morder un huevo para decir esto, pues me estaban dando unos celos de la chingada)

Mi esposa tímidamente se acerco a mi amigo y tocaba por arriba de la tela húmeda la polla, se hinco frente al bulto y le fue bajando los calzones y brotó con un respingo la verga de mi amigo, bien parada, más larga que la mía con la cabeza morada le escurría una babita espesa que mi mujercita embarraba con su dedo pulgar le pajeaba muy lentamente mientras le acariciaba los huevos.

Volteando a mí con una cara de calentura me decía: ¡La tiene muy grande,… ¿verdad Papi?!…. Y está muy dura……………. ¿Le puedo dar una probadita?

Le puedes hacer lo que quieras…. ¿o no es así Hugo? Si claro… Los dos estaban muy tensos.

Anda animé a mi mujer; enséñale que rico sabes mamar y todo lo que has aprendido en estos veinte años.

Mi esposa empezó a darle una mamada de campeonato, trataba de tragarse toda la verga pero no podía era demasiado larga. Yo estaba en órbita viendo a mi mujer mamar el glande mientras pajeaba el tronco, los celos subían y bajaban pero el morbo subía cada vez más y más, como que los celos por momento iban bajando, me dispuse a disfrutar.

Las piernas de Hugo temblaban entonces le dije; por que no te sientas en el sillón, se sentó y la verga ahora se le veía más grande, la cabeza de mi esposa subía y bajaba a toda velocidad y las nalgas se le veían preciosas como las movía de un lado al otro, me metí entre las nalgas de Liz a mamarle su culito y su panocha, estaba encharcada aventando leche como si estuviera eyaculando, el clítoris lo tenía duro totalmente de fuera, su panocha sabía riquísima sus jugos brotaban hasta sus muslos. Nunca la había visto así de caliente, me tuve que secar la boca y la nariz con una servilleta.

Luego de un rato me senté desnudo junto a mi amigo, entonces mi mujercita se cambió de verga y me daba unas mamadas riquísimas mientras con la otra mano pajeaba lentamente la polla de Hugo, yo estaba a mil y le susurré a mi esposa; si no te lo coges ahora le vas a sacar toda la leche con la mano, y te vas a quedar con las ganas de probarla.

Ella de inmediato brincó como resorte, y yo me fui atrás de mi adorada mujercita para tener una vista en primer plano de cómo mi amigo se la iba a coger, se subió al sillón se hinco sobre la verga de Hugo, pero ésta estaba demasiado larga y le sobrepasaba la entrada de su coño, entonces se tuvo que poner de pié sobre el sillón. Hugo aprovechó para darle a la pasada una mamada en su coñito que le arranco un orgasmo, se le aflojaron las piernas a mi mujer, la sostenía de las nalgas y se las estrujaba con fuerza.

Liz descendió para que la cabeza de la polla le llegara a la entrada de su coño, una vez que le centró el glande la verga fue desapareciendo, ella se hincaba, mi corazón latía a mil pulsaciones por minuto es una emoción indescriptible ¡¡ver a tu amada esposa como le va entrando la verga de otro cabrón!! ……. Como que se te parte el corazón.

Los gemidos y jadeos de mi mujer eran tremendos le bañaba la verga con sus jugos subía y bajaba metiéndose casi toda, uff que escena, mientras mi amigo le oprimía las tetas y mordía su pezones, se besaban con las lenguas de fuera, era toda una actriz porno solo enfundada en sus medias y liguero negro, yo le estrujaba las nalgas y me asomaba a ver el metisaca que se estaban dando.

Los celos subieron cuando volvió a jadiar y a gemir como puta, sus orgasmos eran interminables sus corridas bañaban los huevos de Hugo, me serví otra copa de cava y la tomé de un trago, giraba por todos lados para tener una mejor vista de la tremenda cogida que se estaban dando.

Los gritos de Hugo: ¡¡¡Que rico coges eres lo máximo!!!……. !Que nalgas tan sabrosas tieness, y tu coñito es una maravilla!! Uff… ¡lo tienes muy apretado, Haaagg que rico!

Mientras le apretaba de las nalgas y se la dejaba ir hasta los huevos, mi esposa gritaba:

¡¡ Así, así cojéeme asíiiiiii!! Uff. ¡Haaaggh… Que ricoo!

Mi esposa me volteaba a ver con cara de lujuria extrema y me gritaba;

¡Papi…… tu amigo me está cogiendo bien ricoo!!!……… ¡¿Así me querías ver?!!!

Hugo acelero más sus embestidas y grito; ¡me voy a venir!! Mi esposa jadiaba y gemía con todo, le venía otro orgasmo, mi amigo jadiaba se les veían las contracciones y punzadas en el coño de mi mujer se estaban corriendo al mismo tiempo, mientras él le acariciaba el culo con sus dedos. Con más gritos y jadeos los dos, se convulsionaban y terminaron con un profundo beso.

Un rato después se separaban, y salía un rió de leche del coño de mi mujer que me dijo:

Espera déjame ir al baño a asearme……. ¡Estoy llena de semen!!!

Le conteste ¡noo!! Es que ya no aguanto más, y la jalé a la alfombra le abrí las piernas y se la deje ir de un solo empujón a fondo, se sentía bien rico su coño abierto y lleno de leche, me daba mucho morbo cogerme a mi esposa con su panocha recién usada por otro cabrón. ¡¡Que delicioso, que morbo!!

Yo pienso que mi esposa sentía el mismo morbo de tener mi verga en su panocha bañada por la leche de otro, por que le vino un orgasmo tremendo, nos besábamos trenzando las lenguas se movían sus nalgas como nunca, gemía y gritaba de placer. Ahora Hugo es el que nos veía coger con ojos de plato por todos los ángulos posibles.

No aguante mucho tiempo mi excitación era tremenda, la leche de Hugo me producía un raro efecto en la verga como que me calentaba más, el coño de mi esposa me ordeñaba así que empecé a aventar leche, no paraba eran chorros y chorros nunca me había corrido así de fuerte.

Mi esposa corrió al baño con sus manos en la panocha para evitar que la leche cayera al piso, Hugo ya tenía preparadas las copas. Caímos agotados en el sillón. Hugo se veía nervioso le dije; no te preocupes de nada somos amigos, muchas veces Liz y yo hemos fantaseado de que ella cogiera con otro. Yo no tenía nada planeado pero las cosas se dieron de maravilla y que mejor que fue contigo.

Hugo me confió: Bueno quiero que sepas que yo los quiero como hermanos, Liz siempre me ha gustado mucho pero no hay nada de romance, solo que ella ha sido mi fantasía sexual durante mucho tiempo, espero que lo que pasó no afecte nuestra amistad, para mi coger con ustedes fue un sueño hecho realidad y espero que no sea la última vez, ojala que lo que te he dicho no te moleste.

Para nada, al contrario me halagas con lo que me dices, en eso salió mi esposa del baño también nerviosa recogiendo su ropa que estaba tirada por toda la sala, y le llame; a ver Liz ven para acá; si Papi dime……… Mira lo que paso hoy no te debe de apenar, aquí mi amigo me acaba de confesar que tu fuiste su “fantasía sexual” durante muchos años y que lo has hecho muy feliz.

Tú y yo habíamos fantaseado muchos años de que cogieras con otro tipo, nuestras fantasías al fin se hicieron realidad. Entonces aquí no ha pasado nada. Solo que siento unos cuernotes de reno Canadiense.

Soltaron una carcajada, mi esposa apuró su copa, a ver mi amor deja toda tu ropita y déjanos verte desnuda, luego ven y siéntate aquí entre nosotros, mi esposa muy coquetamente giró varias veces mostrando su desnudez pues se había quitado su liguero y medias pues nos comentaba; que hasta las medias estaban empapadas de leche. Movía sus nalgas de un lado al otro mientras tomaba asiento entre mi amigo y yo, Hugo de inmediato le acariciaba las tetas, ella tomaba una verga en cada mano, la de Hugo respondió de inmediato a las caricias que mi esposa le hacía.

Liz le preguntaba a mi amigo mientras sus manos nos pajeaban lentamente:

Mmmhh…… Así que he sido tu fantasía sexual por muchos años, ¿y cuales son tus fantasías? ……. ¿Me imaginabas mejor de lo que estoy? (Levantando sus pechos)

Hugo tartamudeaba; siempre me has gustado mucho, y además déjame decirte que estás muchísimo mejor de lo que pensaba, nunca me imaginé que estuvieras tan buena y que cogieras tan rico, no sabes la cantidad de pajas que me he hecho a tu salud oliendo tus pantys.

¡¡¡ ¿Cómo que oliendo mis pantys?!!!………………. ¿A que te refieres?

Pues me da mucha pena confesarlo; pero una vez que vine a una fiesta el baño de visitas estaba ocupado y entré a tu baño, vi que en el bote de la ropa sucia estaban arriba unas pantys bastante húmedas, mientras orinaba aspire tu aroma se me paró de inmediato y me la jalé; en 30 segundos me corrí y me excitaron tanto tus pantys que me las robé.

¡Pinche Hugo tan cabrón!!… ¿Y cuando te masturbas como me imaginas? (Liz tomaba otra copa de cava, se veía más caliente y atrevida)

Pues como si estuvieras empinada hacia el frente mostrándome tus nalgas que siempre me han vuelto loco, imaginaba tu coñito con sus labios abiertos y tu culito precioso.

Mi mujer se levanto, tomó su copa y recargó su estomago en el brazo del sillón de enfrente y se puso en posición separando sus piernas mostrándonos el culo.

¿Así me imaginabas?……………… ¿Es como te gusta?

¡Sí así! le exclamaba Hugo mientras se pajeaba su verga a toda velocidad.

¿Y luego que más pensabas?.. ¿Qué movía las nalgas así?……. Ja, ja… ¡Que cara de calentura tienen los dos!………………………………… ¡Dime que más te imaginabas!

Pues que me acercaba por detrás y te mamaba tu coñito y luego te cogía de perrito.

Haber Huguito; así te gusta…. (Levantaba y movía más las nalgas.) Y jadiando le pedía a mi amigo: Que esperas para darme un besito en mi puchita.

Hugo se hincó atrás abrió las nalgas de mi esposa y le daba una mamada con todas sus ganas. Sí así me gusta mucho susurraba mi mujer, le empezó a acariciar las nalgas y a correr su lengua por el coñito y culo. Mientras ella se mordía los labios y cerraba los ojos por las mamadas tan intensas que le daba mi amigo.

Un momento después Hugo rozaba su glande en la entrada del coño, luego la verga punzante de mi amigo se iba deslizando lentamente hacia adentro, mi esposa lo recibía con frenético movimiento de nalgas y un ¡haaagg que ricoo me la estás metiendo!!!

Hugo tenía una cara de placer supremo, le apretaba con sus manos las nalgas y se la sacaba lentamente casi toda para volverla a hundir de nuevo, con cada bombeo la verga se encajaba más profundamente, hasta que ¡se la metió toda! y se la dejo bien clavada por un momento.

A mi esposa le temblaban las piernas y las nalgas del orgasmo tan salvaje que tenía, jadeaba y gritaba ¡ayy que ricoo me estas cogiendo!! Síguele así ¡huyyy siento que me llenas toda, ayy que ricoo!……….. ¡¡Que sabrosa esta tú verga dame máaas!!

Los malditos celos me estaban pegando de nuevo, de ver como el coño le apretaba la verga completa y la golosa todavía pedía más, mejor dejé de ver por atrás a mi mujer y le puse mi polla en la boca para callar sus gritos, le daba unos chupetones tremendos se la metía rebasando el glande su garganta, los empujones de verga que le daba Hugo servían para que ella me pajeara el glande con sus anguinas, uff, que sensación y que escena tan caliente.

Le susurraba a mi esposa; pareces actriz porno con dos vergas al mismo tiempo, cuantas veces fantaseamos estar así, disfruta eres la puta más cachonda del mundo. Su calentura subió con mis palabras, jadiaba y me mamaba con todo, mientras sus nalgas las movía en una forma tremenda ordeñando la verga de mi amigo.

Estábamos los tres en la gloria, resoplábamos, jadeos de todos tipos en todos los tonos, Hugo gritaba; ¡¡que ricoo coges estas sabrosísima me voy a correr!! Estaba jadiando con los ojos cerrados inmóvil con la verga hundida en el fondo del coño de mi esposa corriéndose y resoplando, yo descargando mi leche en la garganta de mi mujer. Ella jadeando me volteaba a ver fijamente a los ojos con una cara de puta insaciable con sus labios escurriendo leche.

Nos quedamos los tres exhaustos sentados en el sillón, no nos podíamos mover mi esposa se limpiaba los labios con su mano, Hugo inconcientemente le besó la boca y se llevó una buena cantidad de mi leche en su lengua.

El sol iluminaba las ventanas de la casa, Hugo se vistió y se despidió de mí dándome las gracias por “todo.” Mi esposa solo se puso el vestido encima y lo acompaño a la puerta de la calle donde alcancé a ver como mi amigo le daba un besote en la boca mientras le estrujaba las nalgas.

Mi esposa regresó caminando hacia a mí con una cara de satisfacción, le extendí los brazos y le dije; venga mi putita, acérquese con Papi. Le levante el vestido y metí la palma de mi mano entre sus piernas frotando su panocha, inmediatamente me la dejó llena de leche de Hugo se la embarré en las nalgas y le dije; que buena cogida le pusiste. Feliz aniversario mi amor.

Ahora mi esposa y yo cogemos a diario con una enorme pasión que habíamos perdido. Han pasado dos semanas, mi amigo me llama todos los días para “saludarnos” mi esposa no quiere repetir la acción aduciendo que estaba muy ebria, que eso ya pasó. Ustedes que opinan.

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Penelope



Hola, aqui les traigo una exclusiva… Penelope de Veracruz, divorciada y muy cachondisima, comparte sus fotos con el blog y espero que tenga buenos comentarios para traer mas fotos y mas cachondas… para contactarla enviar email a penelopesuperhot@hotmail.com

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Suplica deseada

Si lo deseas puedo ponerme de rodillas
y aún mis ojos encontrarán tu piel,
permite que mi lengua te convenza
de la humedad de mi piel.

Si es necesario suplicaré,
pondré mis manos cerca de tus órdenes
y sabrás que necesito tu calor…
Me inclinaré para recibir tu fuerza.

Castígame y mi voluntad será tuya
golpéame: mi lengua será deseo en tu cuerpo
ordena y mis actos serán el eco de tu voz.

Pídelo, mi sexo está en tu anhelo
Goza de mi piel desnuda que te aguarda

Ábreme, coje, enciéndeme…
Porque si lo deseas y es necesario
Te rogaré que me hagas mujer entre tus brazos

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Carolina







Espero que les guste mi mujer para aquellos y aquellas pajeras y parejas intercambio
Muchas gracias por las fotos… pero buenas tetas tiene tu mujer, por supuesto que nos encantaron… gracias por colaborar

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Desde la ventana

(Por Barmelia)
Observando al chico a hurtadillas desde la ventana de su habitación, Valentina pensaba en lo rutinaria y solitaria que se había convertido su vida, casada y fiel desde hacía 18 años, abogada, con un hija cursando estudios en una universidad en otra localidad, un esposo que a pesar de no tener quejas de él, en los últimos años había abandonado su responsabilidad conyugal, ya no era aquel fogoso amante de los primeros años de casados, el trabajo la había desplazado a un segundo plano, frecuentemente se ausentaba de la ciudad.

Valentina una mujer moderna de 38 años, ejecutiva, elegante, coqueta, cuidaba su cuerpo como la mayoría de las mujeres de hoy día, podía exhibir una espectacular figura que dejaba boquiabierto a más de uno, no presumía de su belleza, pero tampoco ignoraba de poseerla.

Desde la ventana llevaba tres días observando a Ramón, un joven obrero que realizaba la reparación de las tuberías de la piscina, fantaseaba con encuentros eróticos entre el chico y ella, luego en la intimidad del baño se masturbaba recordando las fantasías, jamás había sido infiel a su marido, no se atrevía a dar ese paso a pesar de estar tentada, la falta de sexo a veces la tentaban a cometer una locura, candidatos de sobra, pero siempre terminaba descartándolos por temor a que Federico su esposo se enterara.

Una tarde, al regresar del bufete, Valentina entra a su habitación se desviste, solo queda con su brassier y su braguita, se asoma cautelosamente a la ventana y observa a Ramón sin camisa recogiendo sus herramientas presto para retirase, mañana culminaba el trabajo, el chico luego de terminar la jornada se duchaba y cambiaba de ropa, Valentina no dejaba de detallar el varonil cuerpo del muchacho que se perdía en la sala de baño cercana a la piscina.

En la ventana mientras se acariciaba los pezones por encima de la tela del brassier, Valentina se inyectaba valor para dar un paso trascendental en su vida, se decidió a darlo, era hoy o nunca, su deseo era desbordante, podía sentir la humedad en sus labios vaginales, toco con su dedo para confirmar lo que ya sentía, un coñito húmedo, deseoso de carne.

Se dirigió al clóset, tomó un vestido volado, ancho a medio muslo, de botones en el pecho y tiras en los hombros, escotado, se quitó el brassier y colocó el vestido, se observó en el espejo, se abotonó el pecho dejando los dos últimos botones abiertos, exhibiendo el inicio de sus hermosas, redondas y firmes tetas, se hizo una cola en el cabello, se acarició los pezones que estaban firmes y apuntando al frente y bajó hacia la cocina.

La cocina daba justamente a la terraza, de allí podía observar la puerta del baño donde se encontraba Ramón duchándose, esperó pacientemente a que el muchacho terminara de ducharse y vestirse, preparó un te para ofrecerle a Ramón.

Al rato vio como se abría la puerta del baño y aparecía el joven de 24 años, causante de sus últimas fantasías eróticas, causante de ese hormigueo en su bajo vientre, causante de la humedad entre sus piernas, causante de que se impusiera el deseo por encima de la razón, salió a su encuentro, Ramón al ver a la dama acercarse, se preocupó, nunca antes habían cruzado palabra, más que un ¿Como está? o un hasta mañana desde lo lejos, observaba como al trasluz se dibujaba la silueta de las piernas de la mujer a través del vestido.

Ya frente a frente, su preocupación paso a sorpresa, cuando Valentina le pidió que le acompañase a tomarse un te, sin poder evitar posar su vista en los protuberantes pechos de la mujer que se mostraban en el escote del vestido y de sus pezones que se marcaban sin ninguna vergüenza en la tela del mismo, contestó afirmativamente la invitación.

Una vez dentro, mientras Valentina servía el te, Ramón no perdía detalle de cada movimiento de la dama, él al igual que ella, también tenía sus fantasías, más de una masturbada se hizo a su nombre y más de una vez se folló a su pareja pensando que lo hacía con Valentina.

Sentados frente a frente, Valentina con las piernas cruzadas, no dejaba de mover la pierna que le colgaba, ese movimiento le hacía frotar la entrepierna y aumentaba su excitación, conversaban de temas banales, de repente Ramón dio un giro a la conversación señalándole lo hermosa que era, Valentina quien durante toda la conversación pensaba en como insinuarse sin quedar en evidencia ante el chico, quedó desbalanceada, nerviosamente recogió las tazas para lavarlas, no sin antes agradecerle al joven el piropo.

Ramón a pesar de su juventud no era nada ingenuo, durante la conversación pudo notar que los pezones de Valentina se mantenían erectos desde que se vieron en la piscina, tampoco dejó de notar el rostro lujurioso que mostraba la dama que por más que hubiera tratado de disimularlo no hubiera podido, también intuía que la sorpresiva invitación a tomar el te, escondía otra razón.

Decidido a jugársela, se incorporó de la silla y se planto detrás de la dama, quien lavaba o simulaba hacerlo, la vajilla del te, ella sintió el cuerpo masculino a su espalda, pero no se inmutó, podía sentir el roce de algo duro en sus nalgas, imaginaba de que se trataba, sintió las manos del chico posarse en sus caderas y lo caliente de su respiración en el cuello, tuvo un conato de orgasmo, sus piernas apenas podían sostenerla, su respiración se hizo más profunda

Ramón podía sentir el cuerpo tembloroso de la dama, sintió como Valentina pegó sus nalgas a la ingle, el pene de Ramón estaba como una salchicha entre el pan (hot dog), una mano se posó sobre el seno por dentro del vestido y con sus dedos índice y pulgar tomó el pezón, con la otra se introdujo por dentro del vestido y la deslizó hacia la entrepierna, causando un suspiro en Valentina

Valentina conciente de que no habrá vuelta atrás, se voltea, se coloca frente al joven y posa sus labios sobre los de él, sus cuerpos intentan fundirse en uno solo, sus lenguas compiten entre si, para ver cual recorre más espacios bucales, sus salivas se mezclan entre si, él la toma por las nalgas, ella coloca una mano detrás de la nuca y otra a la espalda.

Ramón separa sus labios de la boca de la dama y quita las manos de las nalgas, dejando la parte del pubis fundido al de ella, termina de desabotonar los pocos botones que quedan de la parte alta del vestido, descubriendo dos hermosas tetas, acerca sus labios a una de ellas y la otra la atrapa con la mano, Valentina echa la cabeza hacia atrás, se siente de maravillas, su entrepierna es una hoguera deseosa de leña, siente que Ramón poco a poco va bajando a su barriga, besándole por encima del vestido, ahora siente sus manos en la piel de su cadera, siente como el hilo trasero de su braga sale de entre sus nalgas y se desliza hacia sus tobillos, levanta la pierna para completar la acción.

La cabeza de Ramón se introduce dentro de la falda del vestido y con sus manos separa suavemente las piernas de Valentina, quien no pone resistencia alguna, ni tendría porque hacerlo, Valentina siente la humedad de la lengua del chico en sus húmedos labios vaginales, se le eriza la piel, Ramón sacía su sed con los jugos que emanan de la profundidad de la gruta, Valentina comienza a gemir, Ramón se sostiene de las nalgas de la mujer, Valentina aprieta sus senos, está gozando como desde hace tiempo no lo hacía.

Valentina con sus brazos incita a Ramón a reincorporarse, ella desea otra cosa, su coño más que una lengua desea algo más duro, lo besa, siente el sabor de sus jugos, mezclados con la saliva de ambos, los saborea, toma a Ramón de la mano y se dirige a su habitación, la misma desde donde fantaseaba con este momento.

En la habitación cada cual se desviste, Valentina al tener menos prendas, toma la delantera y se acomoda desnuda en la cama a observar al joven macho hacer lo propio, al concluir muestra airoso su virilidad, tiene buen tamaño similar al de Federico piensa ella, a diferencia, que el de su marido es un soldado de mil batallas presto a pasar a retiro, un guerrero poco asiduo al campo de batalla, mientras que el del chico, es un soldado ansioso de batalla en busca de campo en donde ejecutarla.

Apresurado casi se lanza encima de la dama, no puede creer que esté a punto de devorar ese espectacular cuerpo, su pareja a sus veinte años no podría exhibir una figura como esa, Valentina al notar la premura del chico, lo apacigua, toma ella el control, no dio ese paso para que un jovencito desesperado lo eche por la borda.

Con el control de la situación, Valentina marca el ritmo, lento, piano a piano, ella quiere disfrutar cada minuto, hace que el chico la penetre poco a poco, quiere sentir cada centímetro del viril miembro del joven macho, siente como primero se introduce la cabeza, la que va abriendo camino al resto del cuerpo del miembro masculino, siente los testículos rozar su cuerpo, indicativo que llegó al fondo, se siente llena.

Ramón deja que la dama tome el control y sigue al pie las indicaciones, va introduciendo su pene poco a poco, siente como este es abrazado por las paredes vaginales, no hay espacio entre las pieles de ambos contendientes, pareciera el corcho de una botella de vino.

Valentina comienza un movimiento lento de caderas, quiere disfrutar cada penetración o cada salida del viril miembro del macho, pasan varios minutos, su cuerpo le indica la inminente llegada del orgasmo, ella en vez de apurar el movimiento, mantiene el ritmo lento, como si quisiera alargarlo eternamente, silenciosamente lo disfruta, no quiere compartir con nadie este momento, aprieta sus nalgas, tensa sus piernas, es su momento, solo su rostro da indicios del gozo que acaba de vivir, una sonrisa a flor de labios, un brillo en sus ojos y una calma interna, esta satisfecha, agradecida, siente como su vulva es inundada por el liquido varonil, muestra de que el joven macho también llegó a su destino.

Ramón siente como el cuerpo de Valentina se tensa, sabe que es indicativo de la llegada del orgasmo, sabe que es el momento de ella, deja que ella marque el ritmo, trata de aguantar hasta lo imposible, tantos deseos hacen la tarea difícil, lo inevitable llega, suelta abundante líquido, no recuerda haber acabado con tanta abundancia, está satisfecho, un buen polvo, su rostro triunfalista indica su victoria, cae sobre el cuerpo sudado de Valentina, la besa en los labios, se echa a un lado.

Valentina sabiendo que su marido no llega sino al mediodía del día siguiente, deseosa de otro polvo, le pide a Ramón que se quede, este hace una llamada, para informar que no llegaría a casa, vivía con sus padres, y complace a la dama.

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Calo y Luchi




Gracias por invitarnos a participar en tu pàgina, te enviamos nuestra colaboraciòn para enriquecerla, espero que te gusten, y esperamos comentarios calientes a nuestro correo, opinen que tal esta mi esposa y yo… Calo y Luchi
Muy buenas fotos, me ha encantado la corrida encima de tu esposa.. espero que se la pasen bien en el blog y que vuelvan pronto a deleitarnos, saludos de pantro

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Los viernes son candentes para mí

Los viernes por la tarde son candentes para mí
Liz y Toño

Los viernes por la tarde son peligrosos para mí, pues normalmente baja el trabajo y tengo la pinga alborotada, pensando en alguna travesurita que podamos hacer Liz y yo durante el fin de semana.

Recordaba a Fredy y su flauta mágica que nunca se le desinfla, las imágenes de mi esposa y el jovencito cogiendo me daban vueltas en la cabeza, y tenía un bultote en mi pantalón.

Al fin llegó la hora de la salida, me puse de pie para guardar algunos documentos en mi portafolio, cuando repentinamente entró mi secretaria para que le firmara unos papeles, y note como se clavaban sus ojos en la carpa de circo que se formaba en mi pantalón.

Traté de disimular haciendo mis nalgas hacia atrás, y arqueando mi cuerpo para el frente mientras firmaba los papeles, veía de reojo como Laura me miraba la pinga, le entregué los papeles y me dijo con una sonrisa; que tenga un bonito fin de semana.

Llegué a casa temprano y encontré a Liz probándose ropa para ver que descartaba, me dijo:

Que bueno que llegaste, para que me ayudes a descartar alguna ropa que no me gusta.

Serví dos cubas y me fui a la recámara con ella, al verla solo con su sujetador y pantaletitas se me alborotó la pinga, pues cada prenda que se ponía me la modelaba y me preguntaba:

¿Cómo se me ve?…. Y ella sola se contestaba pues yo creo que bien, por que tu bulto así lo indica. Ja, ja, ja.

Le platiqué lo que me acababa de pasar en la oficina, por estar pensando en la cogida que te diste con Fredy, comentándole que estaba muy apenado con Laura pues se le pusieron los ojos de plato.

No te preocupes que a todas nos gusta echar un vistazo por los bultos de los caballeros, y dime; ¿se te antoja Laura?

No nunca había pensado en ella, si tenía la verga dura es por que por que estaba pensando en ti; en la forma de como saltaste sobre Fredy te lo cogiste sin condón, recuerdas como lo cabalgaste.

¡Ya no me digas que me estás calentando en una forma terrible¡¡

Por qué no le llamas: solo para saludarlo hace mas de veinte días que lo ves, va a creer que solo lo usaste, llámale al chaval a ver que te dice, pon el teléfono en altavoz.

Después de apurar nuestras cubas fui a servir otras, para que Liz se diera valor, marcó el número del móvil de Fredy. Y le contestó: Hola ¿quien habla?

Hola; habla Liz ¿te acuerdas de mi?… ¿como estás?

¡Huuyy que sorpresa¡¡ ¿Que cuentas?…. no te pregunto como estás por que eso ya lo sé, estás buenísima. Que gusto me da que te acuerdes de los amigos, ¿cuando nos vemos?

Calma… si solo te quería saludar para saber de ti ¿como has estado? ¿Que te has hecho?

Nada solo pensando en ti, te he dedicado como cincuenta pajas, no me creo lo que sucedió, ni mi amigo Beto me lo quiere creer.

¿Quien es tu amigo Beto?….. Ya me quemaste con él, va a pensar que soy una puta profesional y apenas estoy en amateur. Je, je, je.

!Sí lo conoces¡¡ es el amigo que me acompañaba el día que te conocí en la taquería, se quedó con la boca abierta cuando le conté que nos fuimos a coger, que tu esposo estaba de acuerdo, y que cogimos los tres al mismo tiempo. ! No lo puede creer ¡¡

Que bárbaro ya me estás ruborizando, como es que le platicaste todo, y ¿que te comentó?

Pues me dijo; suertudo que eres, que una señora tan guapa se fije en ti, y lo que no te creo es que el esposo haya estado de acuerdo. Hasta la fecha lo duda. Pero me insistió… dile a Liz que si me da chance a mí también, como me gustaría cogerla.

Con voz muy sexy Liz le contestaba: Si es tu amigo el que vi en la taquería no está nada mal, le voy a pedir permiso a mi marido haber que dice. A ti no te importa que coja con tu amigo ¿verdad? …. ¿Que ruido es ese? ¿Dónde estás?

Nada solo que entré al baño estoy en una plaza comercial, por que tan solo escuchar tú voz se me paró la polla y siento que me revienta, y aquí en confianza me estoy haciendo una paja mientras hablo contigo. Dime si te gusto como te cogí, (se le escuchaba agitada la voz)

Liz le respondía con la voz más cachonda que podía. Síii mucho, me cogiste muy rico; me gustaría mamártela ahora y sentir tu lechita en mi garganta. ¿Estás pensando en mi? (mi mujer tenía su mano dentro de sus pantys y se masturbaba el clítoris)

Síii claro; me acuerdo de tus nalgas y tetas y como me cogías y yaa…. ¡Ayy…Yaaa, me estoy corriendo haaggh¡¡ que ricoo. Uff que calentada me diste, si yo iba caminando por la plaza comercial y acabé en el baño haciéndome una paja a tu salud, y lo peor es que no se me baja pues sigo pensando en ti.

Bueno pues a mí me está pasando lo mismo que a ti, me acuerdo de tu polla bien dura y ya ¡me estoy viniendo mmmhh… haaggh! Tengo ganas de verte…. ¿me la vas a chupar muy rico?….. Así como me la mamaste ese día.

Síii, síii mi amor; te la voy a mamar como nunca sabes muy rico, y luego te voy a coger muy duro y si quieres, te llevo a Beto para que pruebe lo rico que coges.

En ese momento yo ya estaba desnudo con la verga bien tiesa y Liz sin pantaletas, me la estaba tirando sentado en una silla mientras ella me cabalgaba lentamente, le estrujaba las nalgas con todas mis fuerzas tenía la verga súper dura de estar oyendo la plática de los tortolitos.

Liz le susurraba: ¿de veras quieres invitar a Beto?, dime la verdad como la tiene tu amigo ¿es tan rica como la tuya? ¡Haaagg!!…. perdón pero me estoy viniendo. (Le exclamaba mi esposa con la voz entrecortada)

Mientras Fredy le respondía con dificultad: La tiene muy gorda es un poco más corta que la mía pero muy gruesa, y tiene la circuncisión te va a gustar probarla…. ¿Cuándo nos vemos? Me urge verte, déjame tu número para poder llamarte, por favor ¿Síii?… O dame tu correo electrónico.

Liz no le podía contestar pues jadiaba y gemía con el orgasmo tan fuerte que tenía, Fredy también suspiraba y contenía sus jadeos, yo estaba a punto de venirme pues la panocha de mi mujer arrojaba fuego, me empecé a correr con unos espasmos tremendos le llenaba de leche lo más profundo de su coñito, con voz entrecortada le indique dale tu correo…. el teléfono no.

Fredy se oía feliz ¡Me corrí de nuevo!! Con solo oírte me corrí dos veces, y tú también soltaste tu lechita…. ¿verdad? Mi amor, que calentón nos dimos; dime; ¿cuando nos vemos?

Pronto; le voy a decir a mi esposo que quiero coger con ustedes, luego nos ponemos de acuerdo, te mando un besote acomódalo donde gustes, pronto te llamo mi cielo, mua.

Liz me gritó: Gordo estoy muy caliente, cógeme necesito que me des más verga.

Mientras Liz intentaba reanimar mi polla, me hacía una paja y me daba unos chupetes tremendos;

¡Me urge Papi; tengo el orgasmo en la puerta del coño¡¡ quiero más, no ves que estoy muy caliente.

Entonces corrió a un cajón del closet y sacó su consolador se recostó a la altura de mi polla y me daba una súper mamada, separaba sus piernas mientras “Tranquilino” (así le llamamos) desaparecía en su coño.

Uff que vista; Tranquilino es una verga muy bien detallada de látex, un poco gruesa con vibrador. Liz tenía sus ojos cerrados, la polla entraba y salía lentamente de su coño bañada de mi leche, mientras mi esposa me daba una mamada profunda, yo sentía como mi glande rebasaba su garganta mientras sus nalgas se le movían lentamente para todos lados.

Liz se tensaba con un tremendo orgasmo sus nalgas se le convulsionaban, su juguete se encontraba al fondo de su coñito, mientras aplicaba su boca con todo en mi polla, me hacía una mamada profunda mi glande rebasaba su garganta, sus anginas me acariciaban en una forma deliciosa.

Mamaba con mucha fuerza, luego la sacaba toda y la pajeaba besando la punta jadiando tomaba aire para volverla a tragar al fondo de la garganta, yo veía estrellitas de colores.

Le acariciaba las tetas pellizcando los pezones. Unos minutos después un calambre recorría mi espalda llegado a la punta de la verga, le soltaba varios chisguetes de leche en su boca y garganta; mientras su mano le daba movimiento a “Tranquilino” entrando y saliendo a toda velocidad de su cuevita, jadiaba y gemía con la boca escurriendo leche, la imagen de mi esposa era el de una chica de película porno, con el juguete embarrado de leche y jugos de ella, así como sus mejillas rojas mojadas de semen.

Nos metimos a la regadera, comentábamos el calentón de la llamada telefónica que le hizo a Fredy. Estás tremenda mujercita, de una llamada le sacaste la leche dos veces a un cabrón que estaba caminando por un centro comercial, te conseguiste otro “novio”, le diste fuego a Tranquilino, me sacaste la leche dos veces y todavía quieres pelea. Solo falta que se le ocurra a Hugo darse una vueltita por aquí.

Noo, no la friegues si estoy muy cansada, lo que pasó es que al hablar con Fredy me recordó muchas cosas calientes, y cuando me dijo que su amigo me quiere coger me imagine a los dos dándome una cogida al mismo tiempo y uff, eso me calentó mucho.

A pesar de todo el ajetreo todavía era muy temprano (9.50) me puse mi pijama, Liz su camisón y su bata y nos fuimos a la cocina. Liz había preparado unos espaguetis, yo descorchaba una botella de vino tinto y servía las copas, estábamos a media cena cuando sonó el timbre, nos volteamos a ver, con cara de interrogación.

Fui a abrir la puerta y quien creen que era… pues sí, nada menos que Hugo.

¿Hola como están?…. ¿no soy inoportuno?…. Vengo muy cansado del trabajo pero decidí desviarme un poco para saludarlos.

Pasa, estamos cenando en la cocina, entró con una sonrisita picarona, y de inmediato se acerco a Liz y le besaba sus mejillas, exclamándole a todo pulmón.

¡Que guapa te ves sin maquillaje, estás preciosa¡¡ pareces una adolescente, y que hacen los dos en pijama ¿me estaban esperando para la fiesta?

Liz esbozo una forzada sonrisita, y le invito a cenar unos espaguetis, mientras yo sacaba otra copa para el vino y le servía, Liz se agachaba para sacar un plato los ojos de Hugo se clavaron en las nalgas de mi esposa, luego empezó a cenar y alabar los artes culinarios de mi mujer, diciéndole:

Todo lo que tú haces te sale muy ricoo… Pero no me han contestado que hacen en pijama si no es tan tarde. O a poco ya se quemaron un tirito.

Liz soltó una carcajada que la delató, gritándole ¡brujo!!…. Como lo notaste ja, ja, ja.

Pues es que los veo muy bañaditos, y un poco serios, pero se me hace raro que tan temprano hayan terminado.

Le dije a Liz a ver platícale aquí al señor lo que pasó, mientras les sirvo otra copa.

Noo, Papi mejor cuéntale tu, pues a mi me da pena. ¿Que va a pensar de mí?….

Bueno, pues que le comienzo a contar con lujo de detalle todo lo ocurrido, sus ojos los tenía de plato escuchando muy atentamente toda la aventura de mi esposa, solo hacíamos una pausa para servirnos ahora unas cubas pues el vino se había terminado.

Hugo le exclamaba a Liz: ¡Y en verdad te quieres tirar a los dos muchachitos! que bárbara, si no dejas títere con cabeza. Es tu oportunidad de estar como la chica de la película, que tanto te gusta, ¡woooww! Hay que preparar todo (se acariciaba su erección). Pero por lo pronto quítate esa bata que no me deja ver nada.

Liz replicaba: Pero si estoy muy cansada, solo me la voy a quitar por que tengo mucho calor; y por favor no me jodan que voy a lavar los trastos. (Se quitó la bata)

Que buena puntada; imagínate el calentón que le diste al chaval, de ir caminando por la calle se tuvo que meter a un baño a jalarse la polla… y dos veces. Ja, ja, ja. Y a tu maridito se la sacaste dos veces. Si no cabe duda, ¡eres toda una reina porno!

Mientras mi esposa lavaba los trastos sus nalgas se le movían riquísimas al ritmo de la enjabonada, y su camisón era azul claro medio transparente así que se le veían perfectamente sus pantys bikini en color blanco, Hugo no le perdía de vista sus nalgas, en eso volteaba hacia nosotros y nos preguntaba si había más trastos sucios luciendo sus tetas con los pezones bien duros.

El lépero de mi amigo se agarraba la polla y le decía: este trasto está muy sucio, ¿no le puedes dar una limpiadita?

Sí cabrón; tráelo para meterlo a la lavadora de trastos. Ja, ja, ja. (Le contestó Liz)

Que… Ahora así se llama tu panochita, ¿la lavadora de trastos? Je, je, je. Ven siéntate aquí señalando sus piernas.

Tan pronto mi esposa se acerco a Hugo, este la recibió con un agarrón de nalgas, y la sentó en sus piernas metía sus narices por las orejas de Liz, susurrándole al oído que rico hueles estás deliciosa, mientras le acariciaba las tetas le acercaba sus labios a la boca y se besaban profundamente.

Entones me levante a preparar otros tragos, la mano de Hugo estaba abajo del camisón acariciando los muslos y la panochita de mi mujer, mientras seguían en un interminable beso de lengua Liz le acariciaba la nuca y gemían suavemente.

Yo salí de la cocina y me dirigí a cerrar por dentro las puertas de la calle y cochera, por precaución de que pudiesen llegar nuestros hijos, cuando regrese Liz tenia una cara de lujuria roja como tomate, su camisón estaba de bufanda y muy modosita me dice.

Papi… ¿me puedo coger a tu amigo? Otra vez estoy muy caliente, mira toca mi coñito tiene punzaditas muy ricas y el pobrecito Hugo la tiene que le revienta, solo un rapidito

¿No que estabas agotada? Me acerque a ella y le puse mi dedo en el coñito estaba encharcado, lo saque con muchos restos de jugo y me chupe el dedo y exclame; ¡sabe delicioso! Entonces Liz se dirigió a Hugo y le dijo; ¿me la mamas?

Liz se puso de pie se sacó su camisón, bajo sus pantys y me las entrego, guárdamelas bien por que sabes que luego se me pierden, se sentó en la mesa de la cocina con sus piernas abiertas, Hugo se centró entre ellas y sus bigotes desaparecían en la puchita de mi esposa, le daba una comida de clítoris impresionante que de inmediato se le paró.

Yo me asomaba por todos lados a centímetros de la acción, mi polla la tenía bien dura de ver la magnitud de la mamada que le pegaba mi amigo, me acerqué a un costado de la cara de mi señora y me saque la verga, de inmediato me la mamaba con fuego.

En eso Hugo se pone de pie se desabrocha el pantalón y se lo baja con todo y calzones, tenía la verga enorme, durísima hasta punzadas tenía, la centró en el coñito de Liz y se la dejó caer de golpe, los gemidos ahogados de mi esposa no se hicieron esperar, Hugo le daba a toda velocidad y luego paraba, encajando su verga a fondo pellizcando los pezones de Liz, ella estallaba con un orgasmo sus gritos eran muy fuertes.

Luego reanudaba la cogida sacando casi toda su polla se la dejaba ir hasta los huevos, y así cada vez tomaba más velocidad, yo sentía que estaba a punto de correrme pues mi mujer me mamaba al ritmo de la cogida que le metía Hugo, me separe de la boquita mamadora, Hugo jadiaba, mi esposa gemía y gritaba luego se tensaron las piernas de mi amigo y le encajaba la verga a fondo le estaba inundando de leche el coño.

Espere pacientemente a que Hugo terminara de vaciar su polla, me bajé los pantalones de la pijama, y al momento que se separaba y mi mujer ella se levantaba la volví a recostar y se la deje caer de un solo empujón al fondo de su panochita, la tenía deliciosa muy caliente abierta y repleta de lechita de mi amigo, ¡huumm que rico!! Como me gusta.

Liz esbozaba su más cachonda sonrisa y me gritaba llena de alegría.

¡Papi está como te gusta! Gózala mucho mi amor que yo también me voy a venir, que rico me estas cogiendo mi vida. ¡Haaaggh me estoy viniendo!!

La leche de Hugo y la panocha de mi esposa me estaban matando de placer, las cosquillas que me producen en la verga la leche de mi amigo son indescriptibles que delicia, pronto sentí un enorme calambre por toda la columna vertebral y un que no salió mucha leche la sensación fue como si le hubiera inundado el coño. ¡Uff!

Nos aseamos y nos vestimos de nuevo, bebimos apresuradamente las cubas pues hacía mucho calor y con el ajetreo nos mataba la sed, ya más tranquilos nos pusimos a platicar de varios temas, hasta que empezó Hugo con el tema de la orgía para mi esposa.

Bueno Liz; aquí en serio, ¿te gustaría hacer una orgía con cuatro cabrones? Tú crees que nos podrías dar batalla a todos.

Claro que sí… me da mucha pena decirlo pero aquí en confianza; sí me quiero tirar a los muchachitos están muy guapos, lo bueno es que ellos se corren de inmediato y que sus vergas son normales. Bronca sería que fueran cuatro más vergudos que tú, entonces si lo pensaba dos veces. Además cuando yo diga ya… se acabó la fiesta.

Bueno por que no hacemos la fiesta en mi departamento, por que en un hotel está muy cabrón que nos dejen entrar, y lo bueno es que estamos tú esposo y yo, por si se quieren pasar de pendejos. Por que no lo van planeando, yo pongo tres botellas de champaña, para bautizarte el chico. Ja, ja, ja.

En eso llegaron mis hijos, Hugo encendía un cigarro para disfrazar los aromas, un momento después mi esposa se despedía, pues nos comentaba que estaba muy cansada mis hijos cenaban, mientras Hugo y yo tomábamos nuestro trago en la cantina con una sonrisita maquiavélica pensando en como organizar la fiesta.

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Los viernes son candentes para mí

Los viernes por la tarde son candentes para mí
Liz y Toño

Los viernes por la tarde son peligrosos para mí, pues normalmente baja el trabajo y tengo la pinga alborotada, pensando en alguna travesurita que podamos hacer Liz y yo durante el fin de semana.

Recordaba a Fredy y su flauta mágica que nunca se le desinfla, las imágenes de mi esposa y el jovencito cogiendo me daban vueltas en la cabeza, y tenía un bultote en mi pantalón.

Al fin llegó la hora de la salida, me puse de pie para guardar algunos documentos en mi portafolio, cuando repentinamente entró mi secretaria para que le firmara unos papeles, y note como se clavaban sus ojos en la carpa de circo que se formaba en mi pantalón.

Traté de disimular haciendo mis nalgas hacia atrás, y arqueando mi cuerpo para el frente mientras firmaba los papeles, veía de reojo como Laura me miraba la pinga, le entregué los papeles y me dijo con una sonrisa; que tenga un bonito fin de semana.

Llegué a casa temprano y encontré a Liz probándose ropa para ver que descartaba, me dijo:

Que bueno que llegaste, para que me ayudes a descartar alguna ropa que no me gusta.

Serví dos cubas y me fui a la recámara con ella, al verla solo con su sujetador y pantaletitas se me alborotó la pinga, pues cada prenda que se ponía me la modelaba y me preguntaba:

¿Cómo se me ve?…. Y ella sola se contestaba pues yo creo que bien, por que tu bulto así lo indica. Ja, ja, ja.

Le platiqué lo que me acababa de pasar en la oficina, por estar pensando en la cogida que te diste con Fredy, comentándole que estaba muy apenado con Laura pues se le pusieron los ojos de plato.

No te preocupes que a todas nos gusta echar un vistazo por los bultos de los caballeros, y dime; ¿se te antoja Laura?

No nunca había pensado en ella, si tenía la verga dura es por que por que estaba pensando en ti; en la forma de como saltaste sobre Fredy te lo cogiste sin condón, recuerdas como lo cabalgaste.

¡Ya no me digas que me estás calentando en una forma terrible¡¡

Por qué no le llamas: solo para saludarlo hace mas de veinte días que lo ves, va a creer que solo lo usaste, llámale al chaval a ver que te dice, pon el teléfono en altavoz.

Después de apurar nuestras cubas fui a servir otras, para que Liz se diera valor, marcó el número del móvil de Fredy. Y le contestó: Hola ¿quien habla?

Hola; habla Liz ¿te acuerdas de mi?… ¿como estás?

¡Huuyy que sorpresa¡¡ ¿Que cuentas?…. no te pregunto como estás por que eso ya lo sé, estás buenísima. Que gusto me da que te acuerdes de los amigos, ¿cuando nos vemos?

Calma… si solo te quería saludar para saber de ti ¿como has estado? ¿Que te has hecho?

Nada solo pensando en ti, te he dedicado como cincuenta pajas, no me creo lo que sucedió, ni mi amigo Beto me lo quiere creer.

¿Quien es tu amigo Beto?….. Ya me quemaste con él, va a pensar que soy una puta profesional y apenas estoy en amateur. Je, je, je.

!Sí lo conoces¡¡ es el amigo que me acompañaba el día que te conocí en la taquería, se quedó con la boca abierta cuando le conté que nos fuimos a coger, que tu esposo estaba de acuerdo, y que cogimos los tres al mismo tiempo. ! No lo puede creer ¡¡

Que bárbaro ya me estás ruborizando, como es que le platicaste todo, y ¿que te comentó?

Pues me dijo; suertudo que eres, que una señora tan guapa se fije en ti, y lo que no te creo es que el esposo haya estado de acuerdo. Hasta la fecha lo duda. Pero me insistió… dile a Liz que si me da chance a mí también, como me gustaría cogerla.

Con voz muy sexy Liz le contestaba: Si es tu amigo el que vi en la taquería no está nada mal, le voy a pedir permiso a mi marido haber que dice. A ti no te importa que coja con tu amigo ¿verdad? …. ¿Que ruido es ese? ¿Dónde estás?

Nada solo que entré al baño estoy en una plaza comercial, por que tan solo escuchar tú voz se me paró la polla y siento que me revienta, y aquí en confianza me estoy haciendo una paja mientras hablo contigo. Dime si te gusto como te cogí, (se le escuchaba agitada la voz)

Liz le respondía con la voz más cachonda que podía. Síii mucho, me cogiste muy rico; me gustaría mamártela ahora y sentir tu lechita en mi garganta. ¿Estás pensando en mi? (mi mujer tenía su mano dentro de sus pantys y se masturbaba el clítoris)

Síii claro; me acuerdo de tus nalgas y tetas y como me cogías y yaa…. ¡Ayy…Yaaa, me estoy corriendo haaggh¡¡ que ricoo. Uff que calentada me diste, si yo iba caminando por la plaza comercial y acabé en el baño haciéndome una paja a tu salud, y lo peor es que no se me baja pues sigo pensando en ti.

Bueno pues a mí me está pasando lo mismo que a ti, me acuerdo de tu polla bien dura y ya ¡me estoy viniendo mmmhh… haaggh! Tengo ganas de verte…. ¿me la vas a chupar muy rico?….. Así como me la mamaste ese día.

Síii, síii mi amor; te la voy a mamar como nunca sabes muy rico, y luego te voy a coger muy duro y si quieres, te llevo a Beto para que pruebe lo rico que coges.

En ese momento yo ya estaba desnudo con la verga bien tiesa y Liz sin pantaletas, me la estaba tirando sentado en una silla mientras ella me cabalgaba lentamente, le estrujaba las nalgas con todas mis fuerzas tenía la verga súper dura de estar oyendo la plática de los tortolitos.

Liz le susurraba: ¿de veras quieres invitar a Beto?, dime la verdad como la tiene tu amigo ¿es tan rica como la tuya? ¡Haaagg!!…. perdón pero me estoy viniendo. (Le exclamaba mi esposa con la voz entrecortada)

Mientras Fredy le respondía con dificultad: La tiene muy gorda es un poco más corta que la mía pero muy gruesa, y tiene la circuncisión te va a gustar probarla…. ¿Cuándo nos vemos? Me urge verte, déjame tu número para poder llamarte, por favor ¿Síii?… O dame tu correo electrónico.

Liz no le podía contestar pues jadiaba y gemía con el orgasmo tan fuerte que tenía, Fredy también suspiraba y contenía sus jadeos, yo estaba a punto de venirme pues la panocha de mi mujer arrojaba fuego, me empecé a correr con unos espasmos tremendos le llenaba de leche lo más profundo de su coñito, con voz entrecortada le indique dale tu correo…. el teléfono no.

Fredy se oía feliz ¡Me corrí de nuevo!! Con solo oírte me corrí dos veces, y tú también soltaste tu lechita…. ¿verdad? Mi amor, que calentón nos dimos; dime; ¿cuando nos vemos?

Pronto; le voy a decir a mi esposo que quiero coger con ustedes, luego nos ponemos de acuerdo, te mando un besote acomódalo donde gustes, pronto te llamo mi cielo, mua.

Liz me gritó: Gordo estoy muy caliente, cógeme necesito que me des más verga.

Mientras Liz intentaba reanimar mi polla, me hacía una paja y me daba unos chupetes tremendos;

¡Me urge Papi; tengo el orgasmo en la puerta del coño¡¡ quiero más, no ves que estoy muy caliente.

Entonces corrió a un cajón del closet y sacó su consolador se recostó a la altura de mi polla y me daba una súper mamada, separaba sus piernas mientras “Tranquilino” (así le llamamos) desaparecía en su coño.

Uff que vista; Tranquilino es una verga muy bien detallada de látex, un poco gruesa con vibrador. Liz tenía sus ojos cerrados, la polla entraba y salía lentamente de su coño bañada de mi leche, mientras mi esposa me daba una mamada profunda, yo sentía como mi glande rebasaba su garganta mientras sus nalgas se le movían lentamente para todos lados.

Liz se tensaba con un tremendo orgasmo sus nalgas se le convulsionaban, su juguete se encontraba al fondo de su coñito, mientras aplicaba su boca con todo en mi polla, me hacía una mamada profunda mi glande rebasaba su garganta, sus anginas me acariciaban en una forma deliciosa.

Mamaba con mucha fuerza, luego la sacaba toda y la pajeaba besando la punta jadiando tomaba aire para volverla a tragar al fondo de la garganta, yo veía estrellitas de colores.

Le acariciaba las tetas pellizcando los pezones. Unos minutos después un calambre recorría mi espalda llegado a la punta de la verga, le soltaba varios chisguetes de leche en su boca y garganta; mientras su mano le daba movimiento a “Tranquilino” entrando y saliendo a toda velocidad de su cuevita, jadiaba y gemía con la boca escurriendo leche, la imagen de mi esposa era el de una chica de película porno, con el juguete embarrado de leche y jugos de ella, así como sus mejillas rojas mojadas de semen.

Nos metimos a la regadera, comentábamos el calentón de la llamada telefónica que le hizo a Fredy. Estás tremenda mujercita, de una llamada le sacaste la leche dos veces a un cabrón que estaba caminando por un centro comercial, te conseguiste otro “novio”, le diste fuego a Tranquilino, me sacaste la leche dos veces y todavía quieres pelea. Solo falta que se le ocurra a Hugo darse una vueltita por aquí.

Noo, no la friegues si estoy muy cansada, lo que pasó es que al hablar con Fredy me recordó muchas cosas calientes, y cuando me dijo que su amigo me quiere coger me imagine a los dos dándome una cogida al mismo tiempo y uff, eso me calentó mucho.

A pesar de todo el ajetreo todavía era muy temprano (9.50) me puse mi pijama, Liz su camisón y su bata y nos fuimos a la cocina. Liz había preparado unos espaguetis, yo descorchaba una botella de vino tinto y servía las copas, estábamos a media cena cuando sonó el timbre, nos volteamos a ver, con cara de interrogación.

Fui a abrir la puerta y quien creen que era… pues sí, nada menos que Hugo.

¿Hola como están?…. ¿no soy inoportuno?…. Vengo muy cansado del trabajo pero decidí desviarme un poco para saludarlos.

Pasa, estamos cenando en la cocina, entró con una sonrisita picarona, y de inmediato se acerco a Liz y le besaba sus mejillas, exclamándole a todo pulmón.

¡Que guapa te ves sin maquillaje, estás preciosa¡¡ pareces una adolescente, y que hacen los dos en pijama ¿me estaban esperando para la fiesta?

Liz esbozo una forzada sonrisita, y le invito a cenar unos espaguetis, mientras yo sacaba otra copa para el vino y le servía, Liz se agachaba para sacar un plato los ojos de Hugo se clavaron en las nalgas de mi esposa, luego empezó a cenar y alabar los artes culinarios de mi mujer, diciéndole:

Todo lo que tú haces te sale muy ricoo… Pero no me han contestado que hacen en pijama si no es tan tarde. O a poco ya se quemaron un tirito.

Liz soltó una carcajada que la delató, gritándole ¡brujo!!…. Como lo notaste ja, ja, ja.

Pues es que los veo muy bañaditos, y un poco serios, pero se me hace raro que tan temprano hayan terminado.

Le dije a Liz a ver platícale aquí al señor lo que pasó, mientras les sirvo otra copa.

Noo, Papi mejor cuéntale tu, pues a mi me da pena. ¿Que va a pensar de mí?….

Bueno, pues que le comienzo a contar con lujo de detalle todo lo ocurrido, sus ojos los tenía de plato escuchando muy atentamente toda la aventura de mi esposa, solo hacíamos una pausa para servirnos ahora unas cubas pues el vino se había terminado.

Hugo le exclamaba a Liz: ¡Y en verdad te quieres tirar a los dos muchachitos! que bárbara, si no dejas títere con cabeza. Es tu oportunidad de estar como la chica de la película, que tanto te gusta, ¡woooww! Hay que preparar todo (se acariciaba su erección). Pero por lo pronto quítate esa bata que no me deja ver nada.

Liz replicaba: Pero si estoy muy cansada, solo me la voy a quitar por que tengo mucho calor; y por favor no me jodan que voy a lavar los trastos. (Se quitó la bata)

Que buena puntada; imagínate el calentón que le diste al chaval, de ir caminando por la calle se tuvo que meter a un baño a jalarse la polla… y dos veces. Ja, ja, ja. Y a tu maridito se la sacaste dos veces. Si no cabe duda, ¡eres toda una reina porno!

Mientras mi esposa lavaba los trastos sus nalgas se le movían riquísimas al ritmo de la enjabonada, y su camisón era azul claro medio transparente así que se le veían perfectamente sus pantys bikini en color blanco, Hugo no le perdía de vista sus nalgas, en eso volteaba hacia nosotros y nos preguntaba si había más trastos sucios luciendo sus tetas con los pezones bien duros.

El lépero de mi amigo se agarraba la polla y le decía: este trasto está muy sucio, ¿no le puedes dar una limpiadita?

Sí cabrón; tráelo para meterlo a la lavadora de trastos. Ja, ja, ja. (Le contestó Liz)

Que… Ahora así se llama tu panochita, ¿la lavadora de trastos? Je, je, je. Ven siéntate aquí señalando sus piernas.

Tan pronto mi esposa se acerco a Hugo, este la recibió con un agarrón de nalgas, y la sentó en sus piernas metía sus narices por las orejas de Liz, susurrándole al oído que rico hueles estás deliciosa, mientras le acariciaba las tetas le acercaba sus labios a la boca y se besaban profundamente.

Entones me levante a preparar otros tragos, la mano de Hugo estaba abajo del camisón acariciando los muslos y la panochita de mi mujer, mientras seguían en un interminable beso de lengua Liz le acariciaba la nuca y gemían suavemente.

Yo salí de la cocina y me dirigí a cerrar por dentro las puertas de la calle y cochera, por precaución de que pudiesen llegar nuestros hijos, cuando regrese Liz tenia una cara de lujuria roja como tomate, su camisón estaba de bufanda y muy modosita me dice.

Papi… ¿me puedo coger a tu amigo? Otra vez estoy muy caliente, mira toca mi coñito tiene punzaditas muy ricas y el pobrecito Hugo la tiene que le revienta, solo un rapidito

¿No que estabas agotada? Me acerque a ella y le puse mi dedo en el coñito estaba encharcado, lo saque con muchos restos de jugo y me chupe el dedo y exclame; ¡sabe delicioso! Entonces Liz se dirigió a Hugo y le dijo; ¿me la mamas?

Liz se puso de pie se sacó su camisón, bajo sus pantys y me las entrego, guárdamelas bien por que sabes que luego se me pierden, se sentó en la mesa de la cocina con sus piernas abiertas, Hugo se centró entre ellas y sus bigotes desaparecían en la puchita de mi esposa, le daba una comida de clítoris impresionante que de inmediato se le paró.

Yo me asomaba por todos lados a centímetros de la acción, mi polla la tenía bien dura de ver la magnitud de la mamada que le pegaba mi amigo, me acerqué a un costado de la cara de mi señora y me saque la verga, de inmediato me la mamaba con fuego.

En eso Hugo se pone de pie se desabrocha el pantalón y se lo baja con todo y calzones, tenía la verga enorme, durísima hasta punzadas tenía, la centró en el coñito de Liz y se la dejó caer de golpe, los gemidos ahogados de mi esposa no se hicieron esperar, Hugo le daba a toda velocidad y luego paraba, encajando su verga a fondo pellizcando los pezones de Liz, ella estallaba con un orgasmo sus gritos eran muy fuertes.

Luego reanudaba la cogida sacando casi toda su polla se la dejaba ir hasta los huevos, y así cada vez tomaba más velocidad, yo sentía que estaba a punto de correrme pues mi mujer me mamaba al ritmo de la cogida que le metía Hugo, me separe de la boquita mamadora, Hugo jadiaba, mi esposa gemía y gritaba luego se tensaron las piernas de mi amigo y le encajaba la verga a fondo le estaba inundando de leche el coño.

Espere pacientemente a que Hugo terminara de vaciar su polla, me bajé los pantalones de la pijama, y al momento que se separaba y mi mujer ella se levantaba la volví a recostar y se la deje caer de un solo empujón al fondo de su panochita, la tenía deliciosa muy caliente abierta y repleta de lechita de mi amigo, ¡huumm que rico!! Como me gusta.

Liz esbozaba su más cachonda sonrisa y me gritaba llena de alegría.

¡Papi está como te gusta! Gózala mucho mi amor que yo también me voy a venir, que rico me estas cogiendo mi vida. ¡Haaaggh me estoy viniendo!!

La leche de Hugo y la panocha de mi esposa me estaban matando de placer, las cosquillas que me producen en la verga la leche de mi amigo son indescriptibles que delicia, pronto sentí un enorme calambre por toda la columna vertebral y un que no salió mucha leche la sensación fue como si le hubiera inundado el coño. ¡Uff!

Nos aseamos y nos vestimos de nuevo, bebimos apresuradamente las cubas pues hacía mucho calor y con el ajetreo nos mataba la sed, ya más tranquilos nos pusimos a platicar de varios temas, hasta que empezó Hugo con el tema de la orgía para mi esposa.

Bueno Liz; aquí en serio, ¿te gustaría hacer una orgía con cuatro cabrones? Tú crees que nos podrías dar batalla a todos.

Claro que sí… me da mucha pena decirlo pero aquí en confianza; sí me quiero tirar a los muchachitos están muy guapos, lo bueno es que ellos se corren de inmediato y que sus vergas son normales. Bronca sería que fueran cuatro más vergudos que tú, entonces si lo pensaba dos veces. Además cuando yo diga ya… se acabó la fiesta.

Bueno por que no hacemos la fiesta en mi departamento, por que en un hotel está muy cabrón que nos dejen entrar, y lo bueno es que estamos tú esposo y yo, por si se quieren pasar de pendejos. Por que no lo van planeando, yo pongo tres botellas de champaña, para bautizarte el chico. Ja, ja, ja.

En eso llegaron mis hijos, Hugo encendía un cigarro para disfrazar los aromas, un momento después mi esposa se despedía, pues nos comentaba que estaba muy cansada mis hijos cenaban, mientras Hugo y yo tomábamos nuestro trago en la cantina con una sonrisita maquiavélica pensando en como organizar la fiesta.

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Emi











Espero que te gusten las disfrutes y las publiques para todo el mundo desde valencia España, besos de Emi, puton multiorgasmico auiles.1@hotmail.es
Vaya Emi, veo que te diviertes en grande, me encantaron las fotos, no pude resistirme al ver algunos de tus videos y tambien estan muy cachondos… gracias por las fotos amiga y espero verte por aca de nuevo…pantro

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La fiesta de año nuevo

La fiesta de año nuevo.
(Liz y Toño)

La fiesta de año nuevo fue el pretexto ideal, para que se encontraran de frente mi amigo Hugo con mi esposa Liz. (Hugo ya me había preguntado si acudiríamos a la fiesta.) Pues desde el día catorce que fue nuestro aniversario, no se habían vuelto a ver gracias a todas las evasivas hechas por mi mujer.

Mi esposa lucía más guapa que nunca, con un traje de dos piezas en color gris Oxford con una blusa de seda roja, la falda tableada un poco corta la hacía verse más nalgona, usaba un conjunto de lencería microscópico en color rojo, según dicta la tradición para recibir el nuevo año con ropa interior de ese color.

La reunión fue en casa de unos amigos comunes, como a cuatro cuadras de distancia de nuestra casa, así que para no manejar con copas nos fuimos caminando a la fiesta, nuestros hijos nos acompañaban.

Como es costumbre la fiesta en casa de nuestros amigos era todo un éxito, pues como su casa es antigua tiene espacios enormes, y a todos los invitados nos pidieron que lleváramos dos botellas de licor por familia, eso hacía que las copas corrían en una forma vertiginosa, había música en vivo y éramos como cien invitados.

Charlaba con un grupo de amigos en el salón de juegos y bar. Mientras las señoras platicaban en la sala, los meseros nos surtían parejo copa tras copa, mi esposa para evitar que yo siguiera tomando a ese ritmo me sacó a bailar, mientras lo hacíamos me comentaba que una conocida de nombre Pili, que se encontraba en la fiesta, le comentó; que estaba esperando con ansias a que llegara Hugo, que este año bisiesto no se le escapaba ese rico bombón.

A los pocos minutos apareció mi amigo Hugo saludando a todo el mundo, cuando nos vio se dirigió de inmediato hacia nosotros, me dio un abrazote y a mi esposa le dio un par de besos en las mejillas exclamándole; ¡que guapa estás! mmmhh que rico hueles, la barría con sus ojos de arriba a bajo.

Siguieron las copas y la música platicábamos de todo, pero había algo que destellaba en la mirada de mi esposa cuando platicaba con Hugo, en eso apareció Pili la solterona que jaló del brazo a mi amigo y se lo llevó a bailar, yo note en la mirada de mi señora un aire de desencanto y la saqué a bailar.

Un rato después se suspendió la música pues faltaban como cinco minutos para las doce, aparecieron los meseros con charolas de copas de cava y las uvas, Hugo se fue junto a nosotros, fue la cuenta regresiva y al fin sonaban las doce de la noche, tragamos las uvas y brindamos los tres de cruzadito y empinamos las copas de un solo trago

Mi esposa me daba un gran abrazo y un beso profundo, tan pronto como me separé de ella; Hugo le daba un abrazo bien fuerte con un beso en la mejilla. Después cuando yo abrazaba a Hugo le decía; que tus deseos se hagan realidad este año. Hugo volteando a ver a mi esposa me gritaba; ¡Dios te oiga!…. ¡Dios te oiga!!!

Luego siguieron los intercambios de abrazos con todo el mundo, hasta que Pili le cayó a Hugo se colgaba de su cuello y no lo soltaba, brindaba con él de cruzadito y tomaban su copa y lo sacaba a bailar.

En eso la cena estaba lista, los meseros nos dejaban platones con pavo o lechón y la famosa ensalada rusa, mi esposa y yo nos sentamos en una mesita en el bar para cenar nuestro plato mientras tomábamos unas cubatas de Ron, mientras Pili y Hugo cenaban de pie con su plato apoyado en la mesa de billar.

La música continuó; tocaban una salsa y mi amigo el anfitrión saco a bailar a mi mujer. Liz es buenísima para el baile tiene ritmo de Cubana, con los giros rápidos su falda subía a la mitad de sus muslos sus nalgas se movían de un lado al otro, muy pronto la gente les hacia rueda y ellos seguían bailando en el centro, notaba la cara de deleite de varios caballeros viendo bailar a mi esposa, cuando termino la pieza otro amigo la sacó a bailar y otros mas estaban esperando turno. (Liz traía muy bravas las feromonas)

Pili bailaba con Hugo muy pegada y “accidentalmente” traía desabrochados dos botones de su blusa se le notaban unas tetotas impresionantes, que más resaltaban cuando se las apretaba contra el pecho de mi amigo, Liz los miraba de reojo se notaba algo cortada. Cuando por fin terminó de bailar mi esposa vino hacia mí, tomábamos una cuba y me comentaba; que efectivamente, Pili no soltaba a Hugo un segundo. (¿Estaría un poco celosa?)

Hugo vino hacia nosotros y nos comento; ya no aguanto a la vieja ofrecida esta, ahora que salga del baño bailas tú con ella por que yo ya no la aguanto, tomo su cuba de un trago y le dijo a Liz; cuando venga para acá de inmediato nos ponemos a bailar, mi mujer tenía una gran sonrisa. Nuestros hijos se acercaron a nosotros y nos pidieron permiso para ir a casa de unos amigos que viven muy cerca, y que si podían quedarse a dormir allá. OK. Pero nos hablan a mi móvil cuando lleguen, para no estar con pendiente.

Salió Pili del baño y de inmediato se encamino hacia nosotros, Hugo tomó la mano de mi mujer y la sacó a bailar, a Pili no le quedó mas que ponerse a platicar conmigo, mientras no le perdía la vista a Hugo, nos tomamos otra copa, ella me propuso que bailáramos bueno pues adelante, bailábamos junto a mi esposa y la muy cabrona movía sus tetas con muchas ganas y cuando podía no perdía oportunidad para embarrarlas en mi pecho, como para darles celos a mi amigo y a mi esposa que lejos de eso más le sonreían.

Yo estaba empezando a gozar el momento, pues me daba mucho morbo que Pili se me pegara como estampilla, y mi esposa sonreía como dándome permiso para que yo me mandara más con ella. Así que no perdí la oportunidad y le pegaba mi paquete medio duro por todos lados, lástima que no tenía muchas nalgas solo le sobraban tetas, y por su dureza seguro que eran de silicón.

La música tomo su descanso y nos fuimos al bar a tomar otra copa, Liz tomaba Cava y los demás Cubas de Ron, estábamos los cuatro sentados en una mesita redonda contando chistes colorados. Pili nos mostraba más sus tetas pues los botones se le seguían abriendo con las carcajadas que tenía, yo notaba que las burbujas del cava le estaban pegando a Liz pues hubo un momento que se “equivocó” y estuvo a punto de besar a Hugo mientras yo le acariciaba con mi mano sus muslos.

Las hermanas menores de Pili la fueron a buscar para decirle que ya se iban, nos pregunto:

Si tienen auto me quedo con ustedes y luego…. ¿Me llevan a casa?

Inmediatamente yo me disculpe diciendo, vivimos muy cerca y nos venimos a pie.

Hugo se disculpo diciendo que vino en taxi, para no tener que manejar con copas.

Entonces ella con cara de tristeza les dijo a sus hermanas; bueno pues ni modo nos vamos. Y se despidió de nosotros con un beso en las mejillas.

Seguimos tomando Hugo no perdía oportunidad de alabar a Liz le decía:

Que bárbara que rico bailas tienes un ritmo tremendo, y destilas sensualidad por todos tus poros estás muy guapa…. Había fila de cabrones que querían bailar contigo.

Liz sonreía radiante; y se disculpaba para ir al baño, mientras mi amigo me preguntaba:

¿Vamos a mi departamento? Me muero de ganas de estar con ustedes, estoy muy caliente es un martirio tener a Liz tan cerca, y no poder hacer nada.

Bueno pues por mi no hay problema yo también estoy caliente, la Pili me dejo con la verga dura, pero todo depende de cómo puedas seducir a mi mujer, con ella cada vez que intento platicar de lo que pasó solo me da evasivas. Eso sí, cogemos bien seguido y luego cierra sus ojos, yo pienso que es como para imaginar que está cogiendo contigo.

Hugo me confió; vamos metiéndole unas copas de Cava que la pone en muy buen tono.

En eso regreso mi esposa a la mesa venía molesta le preguntamos; ¿que te pasó?, y nos platicó que cuando salió del baño un tipo que estaba muy tomado le rozó las nalgas con su mano, y que lo que le daba más coraje es que se tuvo que aguantar, para no hacer una escena en casa de nuestros amigos.

Hugo le acercaba una copa de Cava y le decía anda tómala toda para que se te baje el coraje, ella obediente la tomo casi toda de un trago, Hugo pedía al mesero otra copa para Liz y unas Cubas para nosotros, un momento después cambiaba la cara de mi esposa y nos pedía una disculpa por su mal humor y nos empezó a sonreír.

Bueno le dije en broma; Quien te manda estar tan buena, pues para eso son…. pero primero se piden, ¿verdad? Soltamos una carcajada y brindamos por el nuevo año, mi esposa se veía muy sensual media entonada. Hugo tomo la iniciativa y nos comento:

Lo que ocurrió el día su aniversario me fascinó, me muero de ganas de repetirlo nunca he estado con una mujer tan rica como tú: Por que no nos vamos a mi departamento a tomar una copa para estar más cómodos.

Pues por mi no hay problema les comente; me gusta ver en acción a mi mujercita, y ya me estoy acostumbrando a mis nuevos adornitos, pasando mis manos por mi frente.

Hugo le rogaba a mi esposa; ¿que dices Liz? vamos un ratito a mi departamento, me muero de ganas anda, ¿síii? Ya tienes permiso. Para empezar bien el año vamos… ¿síii?

Bueno pues si mi maridito está de acuerdo pues vamos un rato, pero déjenme tomar otra copa de Cava para darme valor por que juré que no lo volvía a hacer, pero la verdad es que me están poniendo muy nerviosa, par de cabrones.

Apuramos nuestras copas, y nos despedimos de todos nuestros amigos, salimos los tres con el pretexto de que Hugo nos iba a llevar en su auto, por que vivimos muy cerca pero que a esa hora sería peligroso regresar a casa caminando.

Hugo tenía una sonrisa de oreja a oreja, me subí al asiento trasero y dejé a mi esposa adelante, de inmediato la mano de Hugo con el pretexto de los cambios de velocidades se fue a los muslos de mi mujer, mientras yo le rozaba las tetas desde atrás, ella ponía su mano sobre la mano de mi amigo para frenarlo mientras le decía:

Quieto no seas juguetón, o ¡te acuso con mi esposo!!! Mira Papi lo que me viene haciendo tu amigo me quiere meter mano y tocar mi puchita…… ¿le das permiso?

Bueno tan solo un poquito, pero tú llévale la mano por que es muy avorazado el cabrón.

Liz le exclamó: ¡Por cierto: Pinche Hugo!!… cuando estábamos en la mesa con Pili los dos me acariciaron mis muslos, parece que se pusieron de acuerdo y en lugar de darle un beso a mi marido, otro poco te lo planto a ti por manotas. Y delante de Pili no les podía decir nada, par de cabrones me pusieron muy nerviosa.

Llegamos al fin al departamento de Hugo, subimos al elevador y empezó el cachondeo le metíamos mano por todos lados la falda estaba en su cintura y ella nos rozaba las pollas con sus manos, salimos al pasillo y mi amigo abrió la puerta entramos y hacíamos sándwich con ella pues se besaba con Hugo mientras yo le embarraba mi verga en sus nalgas y le apretaba los pezones, luego ella giraba entre los dos y me besaba con fuego mientras mi amigo le acariciaba las nalgas por debajo de la falda.

Le pedí a Hugo que preparara unos tragos en lo que nos poníamos más cómodos, me quite la corbata y el saco y le dije a mi esposa; ponte más cómoda, entonces ella se quitó su saco se desabrochó tres botones de su blusa de seda roja y ¡se quitó la falda! la acomodó en un sillón, quedando únicamente cubierta por su blusa y su juego de lencería rojo se veía maravillosa todo le hacía juego, Hugo se acercó con las bebidas y solo exclamó ¡waaooow, estás buenísima mamacita!!!

Después de brindar los tres Hugo abrazaba a mi mujer, pero ella lo apartó y le dijo:

Espera un momento; no tan rápido, por que no pones algo de música y yo les bailo mientras ustedes se desvisten quiero disfrutar intensamente este momento.

Hugo corrió al equipo de sonido y puso música tropical, mi esposa bailaba muy rico moviendo sus nalgas sin parar, subía su blusa para mostrándonos su tanguita y la dejaba caer, mientras mi amigo y yo nos quitábamos la ropa, nos quedamos solo en boxers con las pingas bien paradas sentados en el sillón grande, con la boca abierta y con ojos de plato viendo sorprendidos a mi esposa como se movía, parecía una chica del table dance.

Ella nos sonreía y bailaba como una profesional, giraba y se acariciaba los muslos, el contraste de sus medias negras con su liguero rojo y zapatos de tacón nos enloquecía, de espaladas se quito la blusa y nos la aventó quedando con un mini sostén con sus tetas desbordadas y la tanguita metida en sus nalgas.

¡Eres lo máximo estás buenísima!! le gritaba Hugo mientras aplaudía, ella se acercaba a nosotros, le acariciábamos las nalgas y las piernas luego en un giro se desabrocho el sujetador y bailaba con sus tetas al aire con los pezones bien parados, Hugo le aplaudía como loco, se quitó sus boxers y tenía un vergón tremendamente duro, yo hice lo mismo.

Luego de algunos giros mi mujer se fue bajando la tanguita y se la aventó a mi amigo, él hundía las narices en la prenda, mientras se pajeaba lentamente la polla, Liz nos bailaba desnuda moviendo la panocha frente a nuestras narices, Hugo se la acariciaba, luego me llegó mi turno y pude meterle la falange de mi dedo medio en su coñito estaba empapado de sus jugos, mi mujer seguía bailando con mi dedo dentro con una cara de calentura tremenda mientras que mi amigo le acariciaba sus nalgas, Liz no pudo más con el orgasmo que le vino, y se dejo caer entre nosotros en el sillón.

Liz se recostó sobre mis piernas y yo la besaba profundamente rozando nuestras lenguas mientras le pellizcaba los pezones, ella gemía y volteé a mi lado y vi que Hugo le estaba dando una mamada de campeonato, le mordisqueaba el clítoris que lo tenía muy duro y de fuera, los jadeos aumentaban y se le movían lentamente las nalgas, luego de mamar por un rato Hugo gritaba; ¡que rico sabes estás deliciosa! Acomodó a mi esposa de perrito quedando su boca en mi verga, ella me daba una mamada tremenda, mientras él se la empezó a meter lentamente.

Aullando de placer Hugo le gritaba; ¡que caliente y apretada estas! ¡Que ricas nalgas tienes!! ¡Huuyy me enloqueces!! ¡Haaaggh me estas mojando la verga que punzadas!!!

Liz intentaba mamarme la verga, pero no atinaba a su boca los ojos se le ponían en blanco de la cogida que le metía mi amigo, tenía un orgasmo continuo tan fuerte que, me encajaba las uñas en mis piernas jadiaba durísimo, yo le pellizcaba los pezones. Hugo le daba unas bombeadas rápidas y luego se detenía arqueando su cuerpo hacia atrás dejándole encajada toda su polla. Mi esposa gritaba:

¡Asíiiiiii!!!……. ¡Asíiiiiii huyyy que ricoo!…… cojéeme máaas ¡Haaagg me estoy viniendo uff!!….. ¡Haaaggh que sabroso!!!!…. ¡Me llenas toda haaaggh!!!

Luego que reaccionaba me volteaba a ver fijamente a los ojos con una cara de lujuria inolvidable, me mamaba la verga completa ¡se la trago toda!!… Y no la soltaba, yo sentía sus anguinas como me acariciaban el glande ella solo gemía y resoplaba, pero no retrocedía un centímetro, seguía con mi polla clavada en su garganta.

Hugo le estrujaba, pellizcaba las nalgas la bombeaba cada vez más rápido y se detuvo, arqueo de nuevo su cuerpo hacia atrás hundiendo su verga al fondo gritando; ¡¡me estas mordiendo la verga!!…. ¡que ricas punzadas tienes!!…..!Huuy ya me voy a correr!!…. ¡ayy mamacita que rica panocha tienes!!….. ¡Me estás sacando toda la leche!!…. Uff.

Yo estaba a punto de correrme tenía mucho morbo de ver de nuevo a mi mujercita con la verga de mi amigo clavada en su coño, estaba haciendo un esfuerzo para no correrme, solo pensaba en volver a meterle la verga en su coño lleno de leche, me moría de ganas de volverlo a hacer, así que le grite a mi amigo ¡¿cambiamos?! Mientras empujaba a mi mujer para pararme del sillón y correr a sus nalgas, jaleé a Hugo para un lado.

Hugo le sacaba la verga escurriendo leche, en ese momento me hinqué atrás de Liz y se la dejé caer a fondo, y él tomó mi lugar poniendo su polla en los labios de mi mujer que le lamía como si fuera un caramelo. ¡¡Que sensación, que morbo tan sabroso!!!…. se le sentía el coñito abierto y súper lubricado, la leche de mi amigo me hacia sentir cosas inexplicables en la verga, el morbo me hacía sacarla toda para ver como salía totalmente embarrada de leche de Hugo.

¡Que sensación suprema!! Se la volvía a meter punzando lentamente a fondo, la bombeaba disfrutando intensamente de la panocha y nalgas de mi esposa, que rico. ¡Inesperadamente se me acalambró desde mi columna vertebral hasta la punta de mi polla!! Y me empecé a correr como si fuera un adolescente, mi esposa y yo teníamos el orgasmo más fuerte que hemos recordado, ella jadiaba y gemía a gritos le pajeaba la polla a Hugo, y yo me afianzaba con mis manos de sus nalgas pues sentía que me iba a desmayar de placer.

Cuando me repuse solo me pude sentar en el sillón a un lado de mi amigo, mi esposa se levanto y nos dijo:

¡Que bárbaros!!! que cogida tan rica me dieron, estoy repleta de leche miren como me escurre.

Metió su mano entre las piernas y salió su mano repleta, no quieren probarla, los dos contestamos al mimo tiempo que no, ¿Por qué? Miren, y corría la punta de su lengua en su mano y nos decía esta muy rica. Y dando medio giro se fue al baño contoneando sus nalgas con sus piernas enfundadas en las medias negras con su liguero…. ¡Valla puta!!

Hugo me confiaba; woooww que esposa tienes; está bellísima y coge riquísimo se ve como toda una reina porno que suerte de tener esa mujerona.

Como estábamos muy sedientos Hugo sacó unas cervezas frías y una botella de tequila sirvió unas copas, mi mujer salía del baño y nos decía no sean bárbaros como van a tomar tequila ahora, solo una copita para que no decaiga el ánimo, y la obligamos a tomar un trago, mi esposa la tomó a fondo y luego un buen trago de cerveza, yo fui al baño a asearme.

Cuando salí del baño me encontré a mi esposa muy alegre y desinhibida, tomando otra copa de tequila mientras charlaban sentados en el sillón, yo me senté junto a mi mujer, la plática se daba sobre lo que pensaba Liz de todo lo ocurrido entre nosotros.

Nunca pensé vivir lo que estamos haciendo, cuando estoy a solas y en mis cinco sentidos me arrepiento mucho, me siento sucia y muy puta, le he fallado a la educación de mi familia, juré que no lo volvería a hacer.

Pero cuando los veo a los dos con esas miraditas que me echan, como me desean y el placer que me han dado que ni remotamente pensé sentir algún día, me cambia todo el panorama de mi vida. El sentirse deseada viva, la libertad de estar aquí desnuda frente a ustedes acariciándoles la verga es un sueño imposible de creér. Tú que piensas de mi Hugo.

Pues que eres una gran mujer con muchos atributos tanto físicos como morales, la admiración que te tengo por la maravillosa familia que formaste. Para mí es un sueño disfrutar de mi “fantasía sexual” que siempre has sido tú, y creo que podemos sostener esta relación por muchos años pues yo los quiero y los respeto mucho, tu esposo es mi hermano y mi único amigo.

En ese momento Hugo la abrazaba y la besaba tiernamente, mientras yo servía otra copa de tequila que tomamos los tres a fondo seguida de un buen trago de cerveza, mi esposa se quejaba que tenía un poco de frío y mi amigo nos dijo vengan a la recámara, pongo una película y nos metemos a la cama. Nos llevamos las copas y cervezas, abrimos la cama y nos metimos mi mujer y yo, mientras mi amigo escogía una buena película porno y encendía su gran pantalla de plasma.

La película que puso mi amigo era de dos tipos con una mujer, pues ni mandada a hacer para la ocasión, después de varias escenas muy calientes en que los dos tipos se la cogían por el culo y la panocha al mismo tiempo le pregunté a mi esposa si le gustaría hacerlo así:

No gordo tú sabes que solo lo hemos hecho por atrás dos veces y no me ha gustado, me ha dolido mucho mi colita, no estoy preparada para tanto.

Estábamos los tres a mil, sobre todo en una escena en que una mujer estaba cogiendo con dos y en lo mero bueno se les une otro amigo y le daban por sus tres agujeros simultáneamente, luego otro más llegaba, o sea eran cuatro hombres contra la mujer, mi esposa no daba crédito de lo que veía pues la chica cogía con dos al mismo tiempo mientras le mamaba la verga a los otros dos, y todos cambiaban posiciones y se la cogían por todos lados, la bañaban de leche en la boca.

Mi esposa estallaba en calentura nos juntaba las vergas, nos la mamaba en forma alterna luego nos la juntaba y nos corría la lengua entre las dos pollas, en un acto de putería extrema se trago toda la verga de Hugo que es más larga que la mía, le rebasaba el glande sus anguinas, luego cambió a mí polla, le daba el mismo tratamiento uff que mamada nos dio.

Luego se subió sobre Hugo se acomodó la polla y lo cabalgaba lentamente mientras mi amigo le apretaba las tetas, ella jadiaba durísimo, yo me asomaba por sus nalgas para ver muy de cerca como le entraba la verga hasta los huevos, le acariciaba y abría las nalgas, le recorría mi lengua por en medio hasta su culito, luego le hacia presión solo la punta de mi dedo entraba eso la calentó más, Liz se recostó sobre Hugo besando y trenzando sus lenguas, moviendo sus nalgas con mi dedo en el culo jadiando y gimiendo

Un momento después Hugo la giraba quedando él encima, le levantaba las piernas por arriba de sus hombros para ver él mismo como se la cogía, le daba una cogida profunda sus huevos chocaban con las nalgas, mi esposa gritaba con un orgasmo tremendo yo le acariciaba el clítoris con mi mano, con los empujones tan fuertes que le metía mi amigo involuntariamente les tocaba el coño y la polla al mismo tiempo, a mi esposa le enloquecía ese masaje. (Y a mí también)

Liz me pajeaba la verga a toda velocidad, le grite a Hugo; cambio entonces el se retiro y yo tomé su lugar, le daba una cogida frenética muy rápida pues tenía su coño muy abierto, mientras mi mujer le mamaba la polla a mi amigo.

Liz tenía un orgasmo, jadiaba con su boca llena de verga, entonces él me gritó cambio; me aparte con punzadas en mi polla, él de inmediato se la hundió a fondo, mi mujer lo recibía con el mismo orgasmo que inició conmigo, mi esposa aullaba de placer gritaba; ¡cojéeme fuerte que ricoo!! …… ¡Huyyy así…. Así!!!….. Papacito ¡¡métela toda!!!

Me alejaba un poco de la cama para ver la cogida tan tremenda que se estaban dando, trenzaban sus lenguas y jadiaban, ¡mi mujer lo agarraba de las nalgas para que no se le escapara! Mientras levantaba sus piernas, los dos gritaban jadiando ¡que se estaban corriendo!!

Tan pronto como Hugo terminó lo quité y entre al fondo del coño de mi mujercita, mientras; la muy golosa jalaba a Hugo para mamarle los restos de leche que le quedaban en su polla.

Yo gozaba de nuevo con la ricura de coño lleno de leche, se siente tanto morbo que esté abierto, lubricado y ardiendo, ¡mmmhh! no hay palabras para describir el cosquilleo de la leche de Hugo, que placer más rico, me movía lo mas lento posible para sentir como mi verga se deslizaba lentamente por ese túnel maravilloso.

A centímetros de mi cara mi mujer seguía lamiendo suavemente la verga de mi amigo, salían hebras de leche de la polla a los labios de Liz, mientras yo le besaba el cuello y chupaba su oreja.

Liz ondulaba lentamente sus nalgas con mi verga a fondo, ver a mi amigo gozando con sus ojos cerrados, los labios de mi esposa escurriendo leche. Es tanto el placer que me produce que sin ningún aviso previo sentí otro calambre por toda mi columna vertebral, pasando por mi culo y llegando a la punta de mi polla, ¡me estallaba la verga en una forma incontrolable!! Liz gemía, se le sentían una cadena de punzadas en su coñito ¡uff que venidota nos echamos!!

Me giré para un lado para descansar de ese palo maravilloso que le acababa de echar a mi amor. Hugo también se recostó junto a mi mujer, nuestras manos se encontraban en alguna parte del cuerpo de mi esposa que para ese momento estaba adormilada.

Despertamos con el sol en la ventana. Que barbaridad eran las once treinta de la mañana, tenía una cruda pavorosa, Hugo estaba profundamente dormido abrazado de mi esposa, Liz despertaba me volteaba a ver con cara de angustia me decía; llámales a los hijos a ver si ya llegaron.

Primero llamé a casa para cerciorarme que no había nadie, luego marque al móvil de mis hijos me contesto con una voz adormilada; ¿Que paso Papá?, Nada solo quería saber a que horas van a llegar. ¿Si quieres vamos para la casa? No, no tómense su tiempo solo quería saber que están bien. Si todo bien, entonces si quieres nos vemos como a las dos.

Los tres estábamos crudísimos, Hugo se levantó y nos trajo una cerveza, poco a poco la fuimos tomando, Liz tenía un batidillo tremendo de semen en sus nalgas se metió al baño, mientras mi amigo me comentaba:

Que buena “fiesta” hicimos, tu mujer estuvo maravillosa ojala que esto se repita, Liz me excita mucho. Nada más me acuerdo y se me para de nuevo el chile.

Sí ojala que quiera seguir haciendo “fiestas” por que luego le viene el arrepentimiento y ni siquiera quiere hablar conmigo, solo dice que estaba muy ebria y no quiere hablar.

Se me está ocurriendo que deberías de intentar quemarle un polvo cuando se esté bañando por que siempre ha sido con copas; y tal vez si lo logras que lo haga en sus cinco sentidos ya no se sienta tan culpable. ¿Estás en condiciones?

Sí claro que sí, con la plática y la cruda ya la tengo bien parada…. ¡mira!

Hugo estaba totalmente empalmado, bueno déjame entrar primero al baño para ver como está la situación, y luego entras por que tienes ganas de orinar, y a ver que pasa.

Entre al baño, Liz estaba abriendo la regadera se veía maravillosa, pues el cancel era totalmente transparente, le pregunte; ¿como estás? Mal…. un poco adolorida física y moralmente.

Hugo entró apresuradamente al baño y nos dijo; es que me estoy orinando. Liz se volteo hacia la pared. Hugo orino, luego abría silenciosamente el cancel de la regadera y entró, en eso mi esposa volteo y le dijo:

No Hugo ya no, ¡ya fue demasiado!! me siento mal, estoy llena de culpas no puedo más.

Mi esposa se iba a salir de la regadera en ese momento, Hugo la detuvo y le dijo:

No te sientas mal, no tienes ninguna culpa no pasa nada, yo no me voy a enamorar de ti ni a destruir tu matrimonio, solo es tener un poco de diversión entre los tres, por mi boca te juro que nadie lo sabrá, mira somos amigos entrañables, tu marido está aquí con nosotros, no estás engañando a nadie no te sientas mal, déjame darte un abrazo.

Mi esposa sollozaba estaba llorando, se abrazo muy fuerte de mi amigo, así estuvieron un rato. Luego mi esposa me decía gordo ¿Qué piensas?

Que no te preocupes de nada, yo fui el que permitió que esto pasara, y no estoy nada arrepentido, al contrario me siento feliz de que esto ocurriera, es solo coger por coger no hay ningún engaño, nadie se va ha enamorar de nadie, nuestro matrimonio es muy sólido, solo déjate llevar da y recibe mucho placer, vive tu sexualidad con libertad. Recuerda que solo se vive una vez. Si no te gusta, pues entonces paramos no pasó nada.

Liz, me contestó; ¡tienes razón! Me gusta mucho estar con ustedes, pero me da miedo sentir tanto placer, y no saber hasta donde voy a llegar, me agobia luego me dan muchos remordimientos, me siento una puta fácil y sucia, me muero de vergüenza con ustedes.

Entonces Hugo le decía: no tengas miedo de nada solo déjate llevar, somos amigos desde hace mucho tiempo. Si tú me decides que ya no quieres nada, yo soy el primero en parar pero por favor no me castigues así.

Le acariciaba la cara y le besaba las mejillas, tomo el jabón y empezó a enjabonar todo su cuerpo, me invitaron a que entrara a la regadera pero la verdad el espacio era muy pequeño para los tres, les contesté que mejor me iba a tomar una cerveza por que estoy muy crudo y salí del baño.

Los dejé a solas para que hablaran. Tomaba una cerveza en la cocina pero solo de pensar que podían estar cogiendo la verga se me paro y me dio un ataque de celos, entonces me fui a la puerta del baño, y efectivamente se oían gemidos de los dos, dude si entrar o no, pero preferí quedarme afuera otro rato los celos me consumían, la verga reventaba mis calzones pero yo era el culpable de lo que ahora estaba pasando, y tenía que aguantar.

Cuando subieron más los jadeos entré al baño; me quedé pendéjo; pues Hugo cargaba a mi esposa la sostenía de las nalgas, con la polla bien ensartada en su coño contra el rincón de la regadera, y Liz lo abrazaba con sus piernas a la cintura de él, le estaba dando una súper cogida a toda velocidad parecía perro cogiendo, ni siquiera me vieron entrar pues estaban trenzados en un profundo beso, en eso le temblaban las piernas a mi amigo, se estaban corriendo los dos con un escandaloso orgasmo de mi mujercita.

Luego de un momento, poco a poco mi esposa iba bajando sus piernas al piso, la verga de Hugo se desenchufaba de la panocha de mi mujer que reanudaba su baño, abriendo sus piernas le escurrían hebras de leche mientras enjabonaba la verga de mi amigo, que tomó otro jabón y se esmeraba lavando la papaya de mi señora, luego giraron y me vieron y solo me esbozaron una gran sonrisa.

Mi esposa salió corriendo de la regadera me abrazó así mojada y me dio un maravilloso beso en la boca, (era un beso muy dulce de agradecimiento) estaba, feliz eso me hizo sentir muy bien, la seque con una toalla y salimos los tres a la recamara nos empezamos a vestir Hugo me dijo; si quieres báñate, le conteste no ni madres, por que si me descuido te la vuelves a coger cabrón.

Los tres soltamos una carcajada, mi esposa se volvía a poner su lencería roja con sus medias negras y nos comentaba feliz:

Parece un atuendo de puta ¿verdad? (Nos lo modelaba con sus zapatos de tacón)

Y si mejor me quito la tanga, pues parece pergamino por lo dura y tiesa que está, por las mojadotas que le di anoche, y yo sin pelos en la panocha me la va a rozar… mejor me la quito.

Hugo le pidió que se la regalara como recuerdo del año nuevo.

Está bien, te la regalo para que me dediques unas buenas pajas…… Ja, ja, ja.

Se vistió y nos fuimos en el auto de mi amigo, ella subió a la parte de atrás y se sentó en medio con una pierna a cada lado del puente del auto, con la falda a medio muslo, nos estaba dando un maravilloso show de su panocha, Hugo bajaba el espejo del auto para tener una mejor vista.

Llegamos a un restaurante a almorzar y a curarnos la resaca, me la pasé todo el tiempo con la verga parada sabiendo que mi esposa no traía calzones, cuando podía bajaba mi mano por sus muslos y le rozaba la panocha. Ella no paraba de reír por que Hugo le hacía lo mismo. Por la noche Liz y yo nos dimos una súper cogida.

Espero sus comentarios, me dan mucho aliento para mi nueva vida.

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Original post by Pantro85